El presidente de Nicaragua que murió en el exilio y otros nicaragüenses que sufrieron ese trauma

El exilio ha sido parte de la historia de los nicaragüenses y Costa Rica ha sido uno de los principales refugios

Un nicaragüense ondea la bandera nacional durante una marcha contra la xenofobia y la discriminación en San José, Costa Rica, en agosto pasado. Cerca de 1,000 costarricenses y nicaragüenses marcharon luego de que unas 500 personas rechazaron la llegada a Costa Rica de nicaragüenses que huían de la represión de Daniel Ortega a partir de abril pasado. LA PRENSA/ ARCHIVO/ AFP

La historia de Nicaragua está llena de episodios en que los nicaragüenses se van al exilio debido a que los gobiernos de turno los persiguen por pensar diferente. Hasta un presidente y varios expresidentes murieron en el exilio. Esta odisea tiene su último capítulo en la época actual, cuando cientos de nicaragüenses huyen de la mano criminal de Daniel Ortega.

Los siguientes son solo algunos ejemplos de cuando los nicaragüenses han tenido que irse al exilio:

LA PRENSA/ ARCHIVO/ ÓSCAR NAVARRETE

El expresidente José Santos Zelaya se fue al exilio en 1909 tras ser derrocado. Murió en 1919 en Nueva York y sus restos llegaron a Nicaragua hasta 1930. Sin embargo, cuando Zelaya subió al poder en 1893, también envió a sus principales opositores al exilio luego de establecer la reelección indefinida y organizar elecciones donde él fue el único candidato.

LA PRENSA/ ARCHIVO

El régimen de los Somoza, que gobernó Nicaragua por casi 40 años, mandó al exilio a una gran cantidad de nicaragüenses y uno de los primeros fue el expresidente Juan Bautista Sacasa, a quien el primero de la dinastía, Anastasio Somoza García, dio golpe de Estado en 1936. Sacasa era tío político de Somoza pero presionado por este último tuvo que abandonar el poder y en mayo de ese año partió de Corinto, en un buque cuzco, de la Grace Line, hacia El Salvador.

LA PRENSA/ CORTESÍA/ IHNCA

El presidente Leonardo Argüello Barreto estuvo encerrado en la Embajada de México desde mayo hasta noviembre de 1947, huyendo de la furia de Anastasio Somoza García, quien le dio golpe de Estado. Finalmente, Argüello Barreto, quien nunca renunció a la Presidencia, salió al exilio en México, donde murió pocos días después, el 15 de diciembre, siendo presidente de Nicaragua.

LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN/ LIBRO ENTRE SANDINO Y FONSECA

Fueron nicaragüenses exiliados en El Salvador quienes apoyaron a Rigoberto López Pérez para que ejecutara su plan de matar al dictador Anastasio Somoza García. En la gráfica, que aparece en el libro Entre Sandino y Fonseca, de Chuno Blandón, se aprecia a los exiliados nicaragüenses en El Salvador: Adolfo Gabuardi, Rafael Valle, Julio Alonso, Guillermo Duarte, Adolfo Alfaro, Raúl Jiménez, Silvio Mayorga y Guillermo Marenco Lacayo. La imagen es de Orient Bolívar Juárez.

LA PRENSA/ CORTESÍA

Cédula de residencia en Costa Rica de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien se exilió en ese país en 1957, después de que se escapó de San Carlos, Río San Juan, adonde el somocismo lo tenía confinado. Chamorro Cardenal tenía residencia indefinida en Costa Rica, pero la misma ya no la revalidó en 1959, porque en ese año regresó a Nicaragua para participar en la rebelión armada de Olama y Mollejones.

LA PRENSA/ ARCHIVO

Para finales de los años setenta, cuando agonizaba la dictadura somocista, los nicaragüenses corrían a las embajadas para pedir asilo. En la gráfica se observa la Embajada de Guatemala en marzo de 1979, cuando un grupo de nicaragüenses intentaba ver a sus familiares que se habían refugiado en esa residencial diplomática.

LA PRENSA/ ARCHIVO/ AFP

Un nicaragüense descansa en una casa sin agua potable ni electricidad, en la que viven otros 30 nicaragüenses, en San José, imagen tomada en noviembre del pasado año 2018. Miles de nicaragüenses se han ido al exilio a Costa Rica, Estados Unidos y otros países, huyendo de la represión desatada por Daniel Ortega desde que iniciaron las protestas contra su régimen en abril pasado.