Yaser Morazán: «La crisis nacional encarceló a mi papá, pero me devolvió a mi mamá»

A Yaser Morazán le divierte meterse en problemas por decir lo que piensa. Actualmente se encuentra en el exilio y su padre es un preso político del régimen de Daniel Ortega

Yaser Morazán

Yaser Morazán, activista nicaragüense, se encuentra en el exilio. Su padre, Alfonso Morazán, es un reo político del régimen de los Ortega Murillo. LA PRENSA/ Archivo/ Oscar Navarrete

El activista Yaser Morazán es matagalpino y tiene 32 años. Estudió Trabajo Social y Gestión del Desarrollo, y desde hace unos años utiliza las redes sociales para opinar sobre temas sociales y políticos. Para él, la lucha de Nicaragua no es de velocidad, sino de resistencia y lo más duro es ver «falta de contundencia» en sectores que tiene capacidad para liderar ejercicios de desobediencia civil. La crisis lo obligó a irse al exilio y se ha reencontrado con su madre, después de 23 años de separación.

¿Qué es lo más loco que has hecho?

Protestar junto con otros activistas en las oficinas de Asuntos Internos de la Policía para pedir la  renuncia de Aminta Granera y Francisco Díaz.

¿Tenés algún vicio?

Meterme en problemas por decir lo que pienso. ¡Me divierte!

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El último libro que leíste.

Mejor el que más me gusta: Otro Dios es posible, de María López Vigil.

Lo primero que hacés cuando te despertás.

Voy en modo zombi a buscar café.

Tu momento más vergonzoso.

Fue a solas. Reconocer que quizás el proyecto revolucionario de los ochenta, en el que tanto creí, nunca existió.

¿Qué olor te traslada a tu infancia?

El estiércol de vaca de los potreros y corrales de las fincas de mi familia en Matagalpa.

¿Cuál ha sido el día más feliz de tu vida? 

Es hoy, porque tengo la oportunidad de ser mejor persona, de aportar a la construcción de mi país y agradecerte a vos por esta entrevista.

¿Cuál ha sido el día más triste ?

Cuando tenía 8 años y mi mamá se fue del país para siempre.

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¿Y el mejor regalo que has recibido?

A finales del año pasado, volver a ver a mi mamá 23 años después. La crisis nacional encarceló a mi papá, pero me devolvió a mi mamá.

Si pudieras pedir tres deseos, ¿cuáles serían?

Democracia, justicia y derechos humanos para Nicaragua.

¿Qué le dirías a un extraterrestre?

Llevate a Daniel Ortega y su esposa, para experimentos sobre especies primitivas.

¿Algún sueño no cumplido?

Vivir en una Nicaragua libre.

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¿Para vos qué ha sido lo más duro de estos meses de crisis?

La falta de contundencia de los sectores sociales con capacidad para convocar y liderar ejercicios de desobediencia civil.

¿Cuánto tiempo pasás en redes sociales?

Mi vida es internet.

¿Qué te pone nervioso?

La instrumentalización de la ignorancia y el hambre con fines políticos y económicos.

Un mensaje para los nicaragüenses.

Que estamos en una carrera de resistencia, no de velocidad. La lucha por la democracia no termina con un cambio de gobierno, sino hasta el día que morimos. ¡Ánimos gente!

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