Cinco razones por las cuales las reformas al INSS de 2019 son peores que las de abril de 2018

¿Cuáles son las diferencias de estas reformas y las de abril?, ¿Cómo afectan a las empresas y a los trabajadores? Un experto en Seguridad Social lo explica a LA PRENSA

Y más de 300 muertos después, la pesadilla ha vuelto: las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) que por lo drástico de sus medidas originaron las protestas de abril de 2018 y provocaron la brutal represión estatal del régimen, han sido propuestas nuevamente este 28 de enero de 2019.

Róger Murillo Sandoval, consultor en Seguridad Social y exgerente de Estudios Actuariales de la Superintendencia de Pensiones y del INSS, dijo a LA PRENSA en aquella ocasión que las reformas eran «una masacre» contra los trabajadores asegurados y hoy, ante la nueva propuesta del ejecutivo, no solo reitera lo expresado en 2018 sino que agrega: «Son el réquiem para la empresa privada, para la administración Ortega y para la clase trabajadora formal».

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Róger Murillo, exgerente de la Súperintendencia de Pensiones. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Róger Murillo, exgerente de la Superintendencia de Pensiones. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

A su criterio, hay cinco razones por las cuales estas nuevas reformas son peores a las que generaron las protestas sociales y el subsiguiente baño de sangre perpetrado por el régimen.

Primera razón: Técnicamente comparadas, no difieren mucho una de la otra y persiguen el mismo objetivo de recapitalizar al INSS a costa del sacrificio económico de la empresa privada y los trabajadores. Un aspecto que empeora esta nueva propuesta, en relación a la anterior, es en su carácter de urgencia. Si antes la aplicación del aumento en los aportes de la patronal eran graduales, esta vez se establecen de una sola vez, lo cual afecta las proyecciones de crecimiento empresarial, sus inversiones, sus contrataciones y su competitividad.

Segunda razón: Reduce aun más las futuras pensiones de los trabajadores que logren jubilarse al aplicarse una nueva fórmula de cálculo que desvaloriza, de entrada, los futuros ingresos del asegurado. «El trabajador, desde que empiece a aplicar la reforma, ya va perdiendo desde el 30 por ciento de su futura pensión si logra cotizar al menos 750 semanas y llega a la edad de jubilación (60 años), si quiere mejorar su pensión final, tiene que trabajar más allá de los 60 años y aun así, en comparación con la fórmula que se propuso en 2018, va perdiendo hasta el 20 por ciento más por una serie de aplicaciones draconianas a la fórmula de cálculo que se aplica en esta reforma de 2019».

Mientras la crisis financiera del INSS continúa agravándose, el servicio a los asegurados empeoran en los clínicas. LA PRENSA/ ARCHIVO
Mientras la crisis financiera del INSS continúa agravándose, el servicio a los asegurados empeoran en los clínicas. LA PRENSA/ ARCHIVO

Tercera razón: La nueva propuesta de reforma al INSS encuentra al país en peores condiciones económicas que en 2018. «Cuando se aplicó aquella primera salvaje reforma, que costó tantos muertos, la economía de Nicaragua era mejor y pese a ello la condición financiera del INSS era muy precaria. Ahora se aplica una reforma peor, en condiciones económicas peores y con un INSS en mucho peor situación financiera que la del 2018. ¿Qué puede generar como reacción entre las empresas este nuevo zarpazo al Seguro Social? El cierre de muchas empresas y el empeoramiento de las condiciones financieras del Seguro. Las empresas podrían frenar inversiones, ejecutar despidos, cambiar las condiciones de contrato de sus trabajadores y en el peor de los casos, trasladar sus bienes y negocios a un país más competitivo y estable».

Cientos de miles de nicaragüenses salieron a protestar contra el régimen de Ortega-Murillo, a partir de las reformas al Seguro Social en abril de 2018.

Cuarta razón: La nueva propuesta de reforma al Seguro Social encuentra al país con menos trabajadores formales que puedan aportar al Seguro en comparación al 2018; con una fuerza laboral en el exilio y con una crisis socio-política delicada que podría devenir en una nueva revuelta social. «Más de 500 muertos hubo por la protesta de la población a partir de la reforma del 2018. Más de 60 mil nicaragüenses, la mayoría jóvenes en edad de trabajar y con capacidad de generar riquezas y aportes al INSS se han ido del país; hay una crisis política grave que no existía en 2018 y una propuesta como esta, en este momento, viene a tensar más la situación de seguridad y del propio INSS, porque se afecta a la empresa privada, a los trabajadores que también son los consumidores y al Seguro Social: menos ingresos, más trabajo informal, más discordia social y más presión al Estado».

Pobladores llegan de madrugada a la Dirección General de Migración y Extranjería para tramitar sus pasaportes. LA PRENSA/C.VALLE

Quinta razón: Endeuda más al Estado en comparación con la propuesta de 2018. «Las reformas obligan al Estado a aportar más fondos al INSS y reduce esos recursos, que bien podían destinarse a otros rubros. La cuota del Estado actual es de 0.25 por ciento por la cotización de afiliados obligatorios al régimen integral, ahora es de 1.75 por ciento. Si el Estado no fue capaz de honrar su obligación con el INSS cuando debía aportar 0.25 ¿Cómo va hacer ahora con 0.75 por ciento y con una economía al borde del colapso, sin financiamiento exterior seguro y con amenazas de sanciones económicas de las principales cooperadores? Es un escenario que no existía en 2018».

¿Cuáles son las diferencias?

En la actual reforma, Daniel Ortega no le quita el cinco por ciento a las pensiones por vejez, invalidez e incapacidad, como lo establecía la reforma de abril pasado. Sin embargo, en esta elimina el ajuste anual del cinco por ciento de las pensiones conforme al mantenimiento de valor. Eso permitiría al régimen obtener el cinco por ciento que pretendía retener en abril.

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En esta reforma, además, el régimen establece hasta en 22.5 por ciento la cuota de la patronal. Actualmente es del 19 por ciento. La diferencia de esta reforma respecto a la del año pasado, es que aunque en ambas establece ese porcentaje, en la de abril establecía que el incremento se haría de manera gradual. Ahora, el aumento será de una sola vez.

En esta reforma, además, el régimen elimina el salario máximo cotizable (96,841.56 córdobas mensuales).

LA PRENSA

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