Pifia, prepa, remesas e impuestos

En cosa de impuestos las diferencias entre unos y otros no son ideológicas o partidarias, sino entre quienes dan el garrotazo y entre quienes los reciben. ¿En que lado de la raya cree que está usted?

Daniel Ortega, reformas

Pifia o prepa

No sé si la derogación a las exoneraciones de impuestos de las remesas familiares integradas al proyecto de ley de reforma tributaria fue “un error de dedo” o un tanteo para saber si podían meterle el diente a ese botín de unos 1500 millones de dólares anuales. En lenguaje de billar, no sé si fue “pifia” o “prepa” del gobierno. De lo que sí estoy seguro es que la derogación que abría la puerta a los impuestos a la remesas estaba en el proyecto oficial de ley. Nadie inventó eso. Está por ejemplo, en el proyecto que yo recibí del correo de Rosario Murillo. Y se puede demostrar.

Mentiras

Así que me parece una gran cobardía que ahora los funcionarios de gobierno se muestren indignados diciendo que es una mentira que inventaron los medios y personas que lo denunciaron. Si fue un error y rectificaron ¡qué bien! En lugar de indignarse con los medios que expusieron ese “error” deberían agradecerles que hicieran el trabajo que ellos dejaron en falta. Así no se coló en la ley un artículo que gravaba las remesas de todos, incluyendo las de aquellos simpatizantes del gobierno que han querido presentar esta verdad como noticia falsa, sin percatarse que precisamente a quienes atacan son los que esta vez les salvaron el pellejo.

Carreta de bueyes

Hay una crisis económica. Eso es innegable. Se deben buscar soluciones. Eso es urgente. Pero nuevamente estamos poniendo la carreta delante de los bueyes. Si la crisis se origina en un problema político, pues primero resolvamos el problema político, y después, todos, resolvamos el problema económico. Debería ser lo sensato.

Mala receta

El otro gran problema de leyes como esta es que se hacen con el humor del día. Si hoy amanecí peleado con alguien hago una ley en su contra. Mañana, cuando vuelva a ser mi amigo la derogo y, al revés, hago otra contra el que ayer era mi aliado y hoy se volvió enemigo. ¡Así venimos desde hace 200 años! Solo imagínese que el COSEP siguiera de aliado del régimen. Sería una ley muy distinta. En cambio, esta es una ley donde se evidencia, por un lado que hay interés de sangrar más una economía que produce menos, y por el otro, que busca como castigar a los aliados que se le fueron. Una receta que nunca sale bien.

Derroches

Las urgencias con que el régimen justifica estos nuevos garrotazos se contradicen con el derroche que se le ve por otros lados. Por ejemplo, no escatima cuando de gastar en represión se trata. ¿Cuánto creen que cuesta ese despliegue militar permanente? Una persona se pone con un cartel de protesta en una acera y a los 10 minutos llegan ocho patrullas de policía, en camionetas nuevas y con no menos de 50 efectivos que buscan al o la terrorista como si del propio Osama Bin Laden se tratara.

Factura

Lo que vemos ahora es una ley que da mil vueltas para no tocar los privilegios de quienes la hacen. Dinero donde cortar hay. Tenemos una Asamblea Nacional con 92 diputados, una Corte Suprema de Justicia, una Contraloría y un Consejo Supremo Electoral, entre otras instituciones, que hasta funcionarían mejor con la mitad, o menos de sus miembros. Fíjese nomás como en la reforma del INSS se evita hablar del derroche, los negociados, recuperar la plata entregada a los amigotes o terminar con su papel de caja chica que la tiene en esos huesos. Es una ley que pasa la factura a otros de lo que ellos consumieron.

Garrotazos

Tenemos que entender es que estas son leyes para que el gobierno meta la mano en nuestros bolsillos. La ecuación es sencilla: el país produce menos y el gobierno necesita sacarnos más para mantener su nivel de gasto. Nadie sale con más. Que sí algunas diferencias entre personas establecen, estas no son ideológicas o de partido. Los bandos, si queremos verlo así, son unos pocos que garrotean y otros muchos que recibimos los garrotazos. Desgraciadamente he visto a muchos defendiendo su derecho a ser garroteados, incluso atacando a aquellos que han metido las manos para librarlos del chichote con sangre, como fue el caso de las remesas y esa pifia o prepa.