Un Brossa «cruel» y un Arias-Misson «salvaje», unidos de nuevo por la poesía

"Joan Brossa & Alain Arias-Misson. De la poesía a la palabra; de la palabra a la calle", reúne un centenar de obras de ambos autores

El Centro Niemeyer de Avilés ha reunido de nuevo a través de la poesía a un Joan Brossa «cruel» y a un Alain Arias-Misson que puede ser «salvaje y carnavalesco», tal como afirma éste último en una entrevista con Efe en la que habla de su amistad con el artista catalán en el centenario de su nacimiento.

La Cúpula del Niemeyer recibe así a dos de los más grandes poetas y artistas del arte europeo de vanguardia a través de una exposición titulada «Joan Brossa & Alain Arias-Misson. De la poesía a la palabra; de la palabra a la calle», que reúne un centenar de obras de ambos autores.

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Es la primera vez que exponen juntos -Brossa falleció en 1998- y ofrecen al público el espacio «misterioso» de Brossa frente al «carnaval» que rezuma la poesía de calle del belga, con mucha acción, gritos y movimiento, explica.

La comisaria de la muestra, Alicia Vallina, comenta que la oportunidad hizo que sea Avilés el lugar de este encuentro entre amigos, una ciudad con la que el belga está muy vinculado porque aquí nacieron los padres de su esposa, ya fallecida, la pintora y escultora Nela Arias-Misson (unieron sus apellidos al casarse).

«Joan tenía un tipo de malicia muy divertido, nos reíamos mucho con él, podía ser cruel -en el sentido poético- pero nunca salvaje, mientras que yo puedo ser salvaje, pero no cruel», comenta rodeado de sus obras y de las su amigo, al que quería como a un hermano.

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Arias-Misson se muestra muy satisfecho con el «formidable trabajo» de Alicia Valina para materializar esta exposición conjunta en la que se ponen de manifiesto dos estilos «muy diferentes».

Uno en el interior de la Cúpula del Niemeyer, donde «habla» el arte de Brossa de un modo «tranquilo, meditativo y estático», según Alain Arias-Misson, que define su parte expositiva como «carnavalesca».

En el centro de la cúpula, Brossa coloca unas sillas vacías en torno a un pedestal formado por dados de la suerte y encumbrado por una calavera, como queriendo decir al espectador que se siente donde se siente, lo que tendrá siempre enfrente será la muerte y el azar de la hora de su llegada.

Un centenar de obras de estos dos artistas unidos por el arte y la amistad. EFE

En otro espacio, Arias-Misson dispone piezas poéticas que coquetean con la mentira que es el carnaval, como la imagen de la última cena de Cristo a la que acompañan diferentes fotografías de un Pinocho de su nariz crecida.

El trabajo experimental del poeta belga -poeta, que no artista, insiste- está concebida para la calle, no para galerías ni museos: «yo quería que la gente la viera y la entendiera en diferentes niveles».

Su poesía, además, no se interpreta ni se percibe igual en una bulliciosa Nueva York que en el Madrid de los últimos años de la dictadura, donde «la reacción era tremenda» con hasta 3.000 personas atrapadas por sus poemas públicos.

Es una poesía que se ve, casi se toca, y que habla a través de objetos descontextualizados que dialogan entre sí para expresarse con un lenguaje lírico.

Obra de Joan Brossa instalada en la Cúpula del Centro Oscar Niemeyer de Avilés. EFE

Ahora, este moviendo expresivo regresa, como las olas del mar, dice Arias-Misson, con autores jóvenes, como él mismo se considera a sus 82 años.

El autor trabaja en una idea, que podría nacer en mayo en el Niemeyer para luego visitar otras ciudades del mundo, en la que las letras cobran vida y forman palabras para dialogar entre ellas.

Será un paso más en ese maridaje entre el lenguaje escrito y el material, el que se crea con los objetos, en este caso, con letras gigantes.

«En estos cincuenta años trabajando nunca había tenido esta idea, pero me he dado cuenta de que las letras se pueden utilizar como seres vivos, con sus pensamientos y con sus sentimientos».

La muestra se podrá visitar en el complejo cultural diseñado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer hasta el 5 de mayo, aunque parece que Alain Arias-Misson no se irá del todo.

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