Brutales reformas a la Seguridad Social entran en vigencia, trabajadores y empresas a pagar más

El mayor golpe de la actual reforma al reglamento de la Ley de Seguridad Social se sentirá principalmente en las nuevas pensiones que se aprueben a partir de 1 febrero.

Seguridad Social

Los pensionados sufrirán otro golpe por la tasa de deslizamiento. LA PRENSA/ARCHIVO

Pese a las inconformidades del sector privado y civil, el paquete de reformas al Seguro Social, que aumenta el aporte de los trabajadores y empleados y achica las futuras pensiones, ya es oficial y entró en vigencia hoy 1 de febrero, luego que este fuera publicada en La Gaceta, diario oficial del Estado.

El decreto presidencial 06-2019 firmado por el mandatario Daniel Ortega indica que según estudios hay “necesidad de mejorar el balance financiero del sistema de pensiones y el sistema de salud del instituto”.

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El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) viene acarreando un déficit desde el 2013 y su estado financiero empeoró el año pasado, precisamente por la crisis sociopolítica que desencadenó la reforma que se impulsó en abril, la cual era menos fuerte que la actual.

El dictador Daniel Ortega en 2007 recibió con un superávit de más de 1,000 millones de córdobas y que desde el 2013 se convirtió en déficit.

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Con esta reforma a partir del 1 de febrero más de 750 mil cotizantes verán reducir su salario, tras el aumento de 0.75 punto porcentual de su aporte, el que pasará de 6.25 por ciento 7 por ciento. Esta deducción aparecerá en el pago del 15 de febrero.

Además el sector empresarial formal deberá pagar hasta 3.5 puntos porcentuales más en su contribución este año, el que se incrementará sin gradualidad de 19 a 22.5 por ciento.

Asimismo, las autoridades aumentaron lo que se paga en otro tipo de seguros. Al respecto, si una persona o trabajador por cuenta propia está cotizando a través del seguro facultativo integral (es decir para pensión y atención médica), su contribución pasará de 18.25 por ciento a 22.25 por ciento. En caso que esté cotizando solo para optar a una pensión y sin atención médica, este pasará de 10 a 14 por ciento.

No obstante, la mayor estocada está en el cambio que se hizo en la fórmula que se utiliza para calcular las pensiones, lo que afectará más a los trabajadores que arriben a su edad de jubilación. Esto verán caer más de 30 por ciento sus pensiones respecto a las que se aprobaron antes de que entrara en vigencia este reforma.

Además el régimen impuso que ahora se tomará como referencia para calcular las pensiones los salarios de las últimas 375 semanas cotizadas (7.2 años de vida laboral) y no las 250 semanas (unos cinco años), como se venía haciendo hasta ahora. Esto provocará que el salario de referencia caiga, debido a que la gran mayoría de los salarios no tienen mantenimiento de valor.

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Además lo anterior implicará que el trabajador requerirá esforzarse para devengar y mantener un salario alto en los últimos siete años de su vida laboral, lo que resultará un esfuerzo casi titánico en un país donde lo que más impera son salarios raquíticos dada la estructura económica, dominada por la informalidad.

La situación empeora porque los trabajadores solo podrán aspirar a conseguir el 70 por ciento del salario como pensión, en lugar del 80 por ciento hasta ahora.

También el Gobierno orientó eliminar el salario máximo cotizable. Este mes, el INSS había ajustado a 96,841.56 córdobas mensuales el salario máximo cotizable, pero ahora con la reforma, este salario máximo cotizable desaparece y ahora todos los trabajadores aportarán según su salario.

Sobre el mantenimiento de valor de las pensiones, el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez aseguró que esa medida se mantendrá pero no explicó por qué no se dejaba claro en la reforma.

Lo que ignora la reforma

Al igual que la que se impulsó en abril pasado, en esta ocasión el régimen tampoco explicó qué medidas correctivas aplicará para reducir los excesivos gastos administrativos del INSS y transparentar las inversiones que se hacen sin supervisión alguna.

Tampoco se informó  de cuánto se logrará en recaudación con la aplicación de estas medidas, ni tampoco dijo cuánto se le alargará la vida al INSS, pues el FMI había pronosticado su sostenibilidad hasta 2019.

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