Regreso a clases bajo presencia de la Policía Orteguista

El retorno a clases de 1.7 millón de estudiantes se realizó en medio de un contexto de crisis sociopolítica y la vigilancia de la Policía Orteguista.

El regreso a clases se realizó bajo un fuerte despliegue policial de 15 mil efectivos  que se movilizaron en todo el país con el argumento de “seguridad” y “protección” para los 1.7 millones de estudiantes que volvieron a las aulas ayer 4 de febrero.

El plan policial incluía patrullaje de motorizados, vehículos, agentes a pie y regulación operativa de tránsito, expresó el comisionado general orteguista, Fernando Borge, a medios oficialistas.

En un recorrido que realizó LA PRENSA por varios colegios de Managua, constató que en el Instituto Público Rigoberto López Pérez una patrulla con dos agentes policiales armados entraron al centro de estudios y realizaron un recorrido alrededor del edificio. Este centro de estudios, tal como si fuese una estructura partidaria, luce en su asta central una bandera del partido sandinista (expulsado recientemente de la Internacional Socialista por la represión).
Aparte del Rigoberto López, este Diario no observó agentes en otros centros escolares, sin embargo una madre de familia del Colegio República de Argentina, en Managua, afirmó que vio un policía a la hora del ingreso.

Dos madres de estudiantes consultadas por LA PRENSA aseguraron que no sienten seguridad con la Policía en el centro escolar. Por otro lado, Ashley Romero, también madre de un estudiante, refirió que a su niña de 4 años, que inició este lunes su preescolar, le da horror ver a un agente de la PO.

Romero también tiene una hija adolescente de 15 años, con ella toma algunas medidas de seguridad, que incluye ser cuidadosa con el tipo de publicaciones en sus redes sociales, además que no porte nada que la pueda comprometer en la escuela, explicó.

El sentimiento de inseguridad y de molestia por la presencia policial es percibido por los mismos estudiantes. Sin embargo, algunos alumnos consideran que los policías podrían ayudar al momento que suceda un robo.

Ernesto Medina, experto en educación, explicó que la presencia policial en los colegios y las principales vías de Managua, desmienten el discurso gubernamental de que las cosas están normales. Para Medina, el año escolar no puede seguir bajo el signo del temor, de la presencia policial.

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Y precisamente, uno de los retos para el Mined es “que los colegios estén en paz”, “que no haya discursos de odio, que tanto a los estudiantes como a los maestros se les deje tranquilos”.

Más allá de la promesa de “seguridad” del régimen, el objetivo del despliegue policial que ha sido más intenso desde la semana pasada, cuando la Asamblea Nacional “cocinaba” una reforma fiscal y otra a la seguridad social, es asustar, amedrentar para que nadie saliera a protestar, explicó Medina.

Ese mensaje es parecido al que se quiere enviar a los escolares. “Aquí esta la Policía, ya saben lo que la Policía puede hacer y está entrenada a hacer, así que todo mundo tranquilo, nadie haga ningún alboroto (protesta) porque aquí esta la Policía”, expresó Medina.

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Menos alumnos en Somoto

A través de un recorrido que hizo LA PRENSA se constató que la disminución de alumnos en el acostumbrado acto de apertura del inicio de clases en el Instituto Nacional de Madriz, ubicado al este de la ciudad de Somoto, departamento de Madriz.

Este centro de secundaria, y que el año pasado logró una matrícula superior a los más de 3,000 alumnos en las diferentes modalidades de turnos (matutino, vespertino, nocturno y sabatino), lució con una enorme ausencia de estudiantes, mientras la directora del INAM, Frania Diaz, intentó minimizar el problema dando a conocer que muchos estudiantes pasaban a los turnos de la tarde, nocturno y sabatino, muchos padres de familia que asistieron al acto de inicios de clases comentaban lo vacio que lucia el acto.

Diaz daba a conocer que la matrícula era un poco menos de los 3,000 alumnos de ese centro escolar de secundaria más grande e importante del departamento de Madriz.

Pocos estudiantes asistieron a clases. LA PRENSA/WILLIAM ARAGÓN