Paramilitares: la investigación pendiente

Sin querer, el comisionado Francisco Díaz hizo una enorme contribución a la investigación pendiente en Nicaragua sobre los paramilitares y la masacre de 2018

Daniel Ortega, reformas

Paramilitares

Sin querer, el comisionado Francisco Díaz hizo una enorme contribución a la investigación pendiente en Nicaragua sobre la masacre de 2018. Asumió en una entrevista que los paramilitares que vimos reprimir a civiles con armas de guerra eran policías encubiertos o policías voluntarios bajo el control de la Policía. Ahí está pues. Eso quiere decir que hay registro de los nombres de quienes participaron en cada evento y cuál fue su cadena de mandos. Se podrán determinar las responsabilidades individuales para cada caso.

Mara

Porque la Policía, en una investigación seria, no podrá alegar que solo llegaba a traer gente a los barrios, sin registro, la montaba en las camionetas y la mandaba a volar bala. Eso lo hace una mara, no una institución. Y si así fuera, entonces toda la culpa será para el jefe de la Policía que con sus declaraciones está asumiendo la responsabilidad de los hechos.

Reconocimiento

Estamos ante un caso inédito en la historia de los cuerpos paramilitares del mundo. Generalmente los paramilitares son agrupaciones ilegales que se organizan desde el gobierno para hacer lo que “legalmente” no pueden hacer. Por eso es inusual que un gobierno luego los reconozca como su criatura, tal como está sucediendo con este régimen. Porque al reconocerlos, asumen como suyos todos los crímenes que estos pudieron haber cometido. Y puede ser que los jueces de aquí y ahora se hagan de la vista gorda con ellos, pero es muy probable que no siempre estén estos jueces ni que solo acá se puedan abrir procesos judiciales contra ellos.

Beneficio de la duda

En otra parte de la entrevista, el comisionado Díaz asegura que ellos solo se defendieron. Obviamente una investigación seria, que tendrá que hacerse en algún momento, debe darle el beneficio de la duda a la Policía. Tampoco se trata de decir de este lado están “los buenos” y ellos no cometieron ningún delito y de aquel lado están “los malos” y los cometieron todos.

Preguntas

La tesis oficial ha sido que la Policía estaba acuartelada y fue agredida por una turba armada, borracha y drogada. Ellos solo se defendieron. Bueno, no creo que sea muy difícil saber cuántos ciudadanos murieron frente a las estaciones de policía, atacándolos. Tendrán que explicar, por ejemplo, cómo es que Álvaro Conrado, el niño muerto, los atacaba. A tal punto que tuvieron que matarlo, si solo andaba un par de bolsas de agua en su mochila. ¿Dónde está ese armamento que los hizo sacar el arsenal de guerra que se les vio “para defenderse”?

Policías voluntarios

Policías voluntarios es un concepto que apareció ya tarde en el discurso oficial. ¿Se acuerdan que en las primeras entrevistas Daniel Ortega negó que los paramilitares fuesen simpatizantes sandinistas armados? Luego dijo que eran montajes fotográficos. Después reconoció a los paramilitares como sandinistas que se defendían, y, finalmente, salió con que eran “policías voluntarios”. “Ve ahora somos policías voluntarios”, habrán dicho los encapuchados, bailando el “Komandante Zekeda”.

Justicia

Creer que estos crímenes, 325 según la CIDH y más de 500 según otras organizaciones de derechos humanos, van a quedar en la impunidad, es por lo menos, pecar de ingenuo. Son demasiados muertos para que pasen desapercibidos. Además hay una denuncia seria que los tipifica como “crímenes de lesa humanidad”. Antes del 18 de abril de 2018 podían ir echando bajo la alfombra crímenes como el de Andrés Cerrato, el de los hijos de doña Elea, o la del señor que apareció ahorcado en las celdas de El Chipote. Pero ahora son demasiados para que el mundo se haga de la vista gorda. Si los asesinos directos del cantante chileno Víctor Jara fueron condenados 45 años después, estoy seguro que algún día, pronto, sabremos quién disparó la bala que mató a Álvaro Conrado.

Investigación

Las declaraciones del comisionado Francisco Díaz, y las de Daniel Ortega, el exmagistrado Rafael Solís y la exministra Ana Isabel Morales son piezas claves en la investigación necesaria y pendiente. Falta una investigación seria, que ni la Policía ni la Fiscalía han querido o pueden realizar. Lo que Nicaragua necesita es una investigación imparcial y profesional que determine quién responde por qué en esta masacre. Sea del lado que sea. Para que haya castigo. Para que no se repitan estos hechos tan tristes.

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