Un tercio de los negocios turísticos en Nicaragua no puede pagar deudas

Solo las empresas agremiadas en Canatur estiman en deudas con el Sistema Financiero Nacional 107.74 millones de dólares

El sector turístico proyecta para este año apenas 390 millones de dólares en ingresos por turismo, lo que significará un retroceso de seis años y estará por debajo de los cuatrocientos millones de dólares del año pasado, según estimaciones de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur).

“Consideramos que Estados Unidos, Costa Rica y Europa van a mantener su alerta de viaje por el clima (contexto sociopolítico) del país, la marca Nicaragua no marca buena imagen en el exterior y si prevalece la crisis, el retroceso será mucho más severo”, dijo ayer la presidenta de Canatur, Lucy Valenti.

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Los pronósticos apuntan a una caída también en la llegada de turistas, que ascendería a solamente novecientos mil, por debajo de los 975 mil que arribaron el año pasado.

Esta situación junto con los daños que ya provocó la crisis política el año pasado están provocando graves estragos en las finanzas de las empresas.

Basada en una encuesta entre sus socios, Canatur señaló que el 31 por ciento de las empresas turísticas están al borde del impago, debido a que están afrontando dificultades para cumplir sus obligaciones con el Sistema Financiero Nacional.

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El año pasado este sector cerró con caída en los ingresos del 52 por ciento, con respecto al 2017, lo que implica un retroceso de cuatro años y la llegada de viajeros cayó a niveles de hace ocho años.

“Un 69 por ciento de las empresas han tenido una actitud elogiable (en el pago de deudas), pero un 15.4 por ciento de las empresas ha caído en mora y un 16 por ciento ha perdido el control, entre estas suman un 31 por ciento que tiene alta dificultad para sostener su actividad”, detalló Valenti.

Solo las empresas agremiadas en Canatur estiman en deudas con el Sistema Financiero Nacional 107.74 millones de dólares.

La represión del régimen de Daniel Ortega desde el pasado 18 de abril, cuando iniciaron las protestas, ha llevado al sector turístico a un declive tan fuerte que ha empujado el cierre a muchas empresas.

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Valenti señaló que el 75 por ciento de las empresas turísticas permanecen en estado de sobrevivencia y con la reforma al Seguro Social y el ajuste fiscal que plantea el régimen, se estaría dejando al borde de la quiebra a la gran mayoría del sector.

“La industria turística continúa en crisis. La política equivocada de enfrentar protestas destruyó la capacidad productiva. La pérdida intangible de la imagen es la pérdida sustancial. Es indispensable un diálogo nacional serio enfocado a resultados sostenibles”, instó.

Retrocedimos al 2014

Aunque aún no hay estadísticas oficiales, Canatur estima que la industria sin chimenea generó en el 2018 unos cuatrocientos millones de dólares, muy inferior a los 840 millones de dólares en 2017.

Se hunde la conexión aérea

A eso se suma que la crisis también ha afectado la conectividad aérea, con la reducción en la frecuencia de vuelos de las siete aerolíneas que operan en Nicaragua. Esto habría incidido en la drástica caída de viajeros el año pasado.
Carlos Schütze, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes, sostuvo que en el 2018 llegaron al país por vía aérea 295,633 turistas, eso representa una caída de 41 por ciento con respecto al 2017, cuando vinieron 503,638 viajeros.

Antes de la crisis por semana venían 149 vuelos, hasta diciembre estas frecuencias se habían reducido a 67, lo que equivale a una merma del 53 por ciento. En enero con la entrada de la aerolínea venezolana Conviasa, que tiene cuatro vuelos a la semana, la frecuencia se elevó a 71 vuelos semanales.

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Schütze agregó que debido a la reducción de vuelos, el costo de los boletos ha aumentado y las rutas de viajes se han vuelto incómodas porque se tiene que hacer más conexiones.

Despidos masivos

Como consecuencia de la menor afluencia de turistas, el sector ha tenido que reducir su personal.

Solo en el 2018 se despidieron a 62 mil empleados y unos 18 mil mantienen una relación laboral parcial con las empresas, cuyos propietarios quieren evitar el colapso.

Valenti lamentó que el año pasado tras la crisis, un 93 por ciento del “talento humano” —mejor dicho, la mano de obra calificada— emigró a otros países, lo que deja al sector en una situación complicada porque implica que una vez que se resuelva la situación tendrá que invertir en capacitación.

Valenti remarcó que la solución del conflicto no son medidas económicas, sino un acuerdo político, ya que del total de empresas encuestadas el 86 por ciento coincide en que se necesita tener un clima de seguridad.

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