Denuncian nueva golpiza a presas políticas de la dictadura Ortega-Murillo

La abogada de Irlanda Jerez, una de las ocho presas golpeadas, dijo que existen amenazas de muerte contra la líder autoconvocada del Mercado Oriental

Las presas políticas Brenda Muñoz y Jeysi Lagos están desaparecidas después que fueron golpeadas por custodias del sistema penitenciario de mujeres La Esperanza, el 7 de febrero en horas de la tarde, denunció este viernes el Comité de Madres de Presos y Presas Políticas del régimen de Daniel Ortega.

Además producto de la golpiza de unas veinte alguaciles, la procesada y presa política Irlanda Jerez no puede levantarse de la cama por múltiples moretones en el cuerpo, denunció su esposo Denis Esquivel.

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La pareja de Jerez llegó este viernes a la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), donde sustentó la denuncia luego que una reo política le confirmó la paliza a la abogada Yonarqui Martínez, al finalizar una audiencia que tuvo en el Complejo Judicial Central Managua.

“Irlanda fue brutalmente golpeada, de tal manera que no puede ni levantarse de la cama por los golpes y moretones que tiene”, informó Esquivel.

 

Irlanda Jerez, presa política de la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua y comerciante del Mercado Oriental. LA PRENSA/ CORTESÍA
Irlanda Jerez, presa política de la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua y comerciante del Mercado Oriental. LA PRENSA/ CORTESÍA

Además de Jerez, quien está detenida desde el 18 de julio de 2018, fueron golpeadas Reyna Varela, Claudia Campos, María Mercedes Chavarría y Tania y Olesia Muñoz, las niquinohomeñas.

La golpiza se dio después que las custodias se llevaron a fuerza a Brenda Muñoz y Jeysi Lagos y las demás mujeres se resistieron al traslado de Irlanda Jerez, esta se opuso sujetándose de las camas, según denunciaron las procesadas que llegaron este viernes a los juzgados de Managua a audiencia y les contaron a las defensas.

Amenazas de muerte

De acuerdo con Martínez, abogada de Jerez, existen amenazas de muerte contra la líder autoconvocada del mercado Oriental, según escucharon decir las presas políticas a custodias mientras las trasladaban por la fuerza.

Esquivel advirtió que si le pasa algo a su esposa es responsabilidad de las autoridades del penal, porque él fue a preguntar el mismo 7 de febrero por la golpiza y se lo negaron. Fue hasta este 8 de febrero que las mismas mujeres detenidas denunciaron la violencia física.

Luego de escuchar a Esquivel, el abogado de la CPDH, Pablo Cuevas, condenó el hecho ocurrido y recordó que pese a estar privadas de libertad no pierden los derechos elementales, como es ser tratadas de forma digna, por lo que esto debe ser garantizado por el Estado.

“Existen legislaciones muy particulares en este sentido, como la Ley 473 (Ley del régimen penitenciario y ejecución de la pena), que obliga a los funcionarios del Sistema Penitenciario a respetar derechos elementales como la salud y lógicamente producto de la golpiza estas personas están en una situación deteriorada de salud. La Constitución (Política) proscribe la tortura, es tan así que el Código Penal tipifica como el delito la tortura”, destacó Cuevas.

Tras recibir la denuncia de parte de Esquivel y Brenda Gutiérrez, miembro del Comité de Madres de Presos Políticos, la CPDH anunció que la pasará a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh).

Por su parte, Gutiérrez acusó al régimen de Daniel Ortega de no bastarle con violentar el derecho a la libertad, sino que tortura a los presos políticos y por eso como comité tomarán medidas, empezando con la denuncia nacional e internacional.

Antecedentes

No es la primera vez que las presas políticas son golpeadas cobardemente. El pasado 26 de octubre, guardias del penal, junto a mujeres del sistema penitenciario y policías orteguistas uniformados, entraron a golpear a 17 presas políticas que exigían el cese de agresión contra Irlanda Jerez, a quien intentaron sacar durante noche para aislarla y torturarla en una celda de castigo.

En esa ocasión, los guardias reventaron las bocas de varias, inflamaron rostros, patearon costillas y aplicaron técnicas y llaves de asfixia.

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