Las reformas tributarias y a la Seguridad Social: Un ejemplo de la política de distracción de Daniel Ortega

A lo largo de su vida política, el dictador ha usado varias estrategias para tratar de imponerse o enfrentar las presiones de sus enemigos

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Al cumplirse el día 284 de la crisis, con más de 300 muertos y centenares de presos políticos, traumas y exilio, al ejecutivo de Daniel Ortega se le ocurrió que un acto de gobierno importante, ese 28 de enero del 2019, debería ser aprobar por decreto las reformas a la seguridad social y proponer una subida de impuestos a la Asamblea Nacional de mayoría oficialista.

El dictador siempre ha sido un maestro del caos. Dejar las cosas en manos del tiempo, no sólo ha sido una idea planteada por Nicolás Maquiavelo, sino que Ortega la ha usado de esta manera: suele llevar las cosas al extremo para luego, en apariencia, ceder o dar ciertas concesiones, sin perder de vista que ya ha sacado algún provecho. Es lo que el analista Oscar René Vargas, ex asesor de la Dirección del Frente Sandinista de Liberación Nacional, llama negociar al borde del abismo.

“Es la enseñanza soviética/cubana. Avanzar lo que más se pueda frente a un adversario más débil y desorganizado. Sin embargo, frente a un adversario más fuerte lo que hace es tratar de ganar tiempo pensando que la coyuntura puede cambiar a su favor (un poco de ilusión). Esa fue la estrategia en Contadora y en Esquipulas”, explica Vargas.

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En la crisis actual, la Policía, que tiene como jefe supremo a Ortega, mantiene un control estricto de las calles para evitar protestas desde septiembre pasado, mientras los principales líderes de la rebelión están hoy en el exilio; acosa a la empresa privada y critica a la Iglesia Católica, mientras guarda silencio ante las sanciones impuestas por Estados Unidos, un castigo que ha alcanzado a la primera dama Rosario Murillo, la número dos del régimen. Presiona al que considera más débil, calla ante el más fuerte.

Centenares de agentes especiales de la policía del régimen mantienen un control en las calles para evitar protestas de la población desde septiembre pasado.
LA PRENSA/J.FLORES

El elemento de la distracción

Para Óscar René Vargas, hoy distanciado del orteguismo, la medida tomada por el dictador, de juntar la reforma del INSS y el paquete fiscal, obedece a una estrategia política desarrollada bajo un prisma militar.

“Al poner a discusión ambas leyes al mismo tiempo, una de ella suele ser un elemento de distracción y la otra suele ser la más importante por las repercusiones sociales que pueda tener de manera inmediata o por los antecedentes sociopolíticos: recordemos abril 2018”, sostuvo Vargas.

De acuerdo con el experto, el efecto inmediato es que la discusión general se ha centrado en la ley de concertación tributaria que tiene una repercusión generalizada en la población y le permite también colocarse como dispuesto a negociar con el gran capital algunos puntos de esta.

Desde el pasado 18 de abril, la represión orteguista ha dejado más de 300 personas asesinadas. LA PRENSA/ JADER FLORES
Desde el pasado 18 de abril, la represión orteguista ha dejado más de 325 personas asesinadas. . LA PRENSA/ JADER FLORES

Mientras tanto sus operadores, en la Asamblea Nacional, se han encargado de retroceder en ciertos puntos sensibles para la población como gravar las remesas, el pollo o la carne de res sin olvidar de vender al gobierno como sensible ante las necesidades populares.

“La política de distracción, le permite a Ortega que los medios de comunicación se ocupen del tema de la reforma fiscal y pase a segundo o tercer plano el tema de la crisis sociopolítica o la necesidad de unas elecciones adelantadas. Mientras tanto, gana tiempo mientras espera el desenlace o el empantanamiento de la crisis venezolana”, afirmó.

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Para el exdiputado opositor Carlos Langrand, quien se encuentra en el exilio, Ortega ha demostrado tener una sociopatía compulsiva y obsesiva con el poder. “No enseña tener plan alguno más que el Yoísta, aunque puede ser adicionalmente paciente; en Costa Rica durante la lucha contra Somoza, aguardó el momento preciso para asaltar de sus compañeros en 1979 el poder, sin embargo demostró no saber para que servía el poder, esa aventura nos costó 10 años perdidos al país, nos desbastó”, lamentó.

Durante los 16 años que estuvo en la oposición (1990-2006), Ortega tejió alianzas políticas y económicas inmorales, según Langrand. Perseguían inicialmente su llegada al poder, pero luego fueron derivando hacia la manera cómo podía permanecer en él.

Arnoldo Alemán y Daniel Ortega estudiaron en el mismo instituto y se conocieron en el barrio San Antonio. LA PRENSA/ Archivo
El expresidente Arnoldo Alemán y el actual mandatario Daniel Ortega, aliados políticos. Gracias al pacto de ambos, volvió al poder el sandinista en Nicaragua. LA PRENSA/ Archivo

El exlegislador dice que el dictador manda porque cree que es su destino manifiesto gobernar el país. Es, en boca del diputado, un mal producto hecho en Nicaragua, por nuestras deficiencias y contradicciones como sociedad.

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José Daniel Ortega Saavedra, de 73 años, podrá asemejarse a casos de personajes autoritarios, dictatoriales, crueles, pero su herencia está clara para Langrand: sus años de gobierno han sido una pérdida catastrófica; una ruptura del tejido social, “una tragedia sin comparación para nuestro país”.

El estilo de negociación

A lo largo de estos años de gobierno, el estilo de Daniel Ortega ha quedado evidenciado en distintos casos. Su control de los poderes del Estado y su falta de escrúpulos.

  • La llave para la reelección: El título del diario La Prensa fue “Orteguismo pare una dictadura”. En el texto se conocen los detalles de cómo los magistrados sandinistas en octubre de 2009, controlando el poder judicial, fallan a favor del dictador  en la conocida sentencia 504 y avalan su candidatura. Al día siguiente de la resolución judicial, Daniel Ortega incluso se burló llamando «chingastes» a sus adversarios políticos. Días antes de este desenlace, la posibilidad de que se escogiera la vía judicial para lograr otra candidatura fue puesto en agenda por el oficialismo, a través de fuentes anónimas, que ponían al mandatario como un mal menor, porque lo otro sería que asumiera el mando Rosario Murillo.
  • La entrega de la soberanía: En el caso del canal interoceánico, el oficialismo mandó el proyecto de manera sorpresiva a la Asamblea Nacional. Fue tramitado de manera expedita. Ortega era capaz de prometer todo, alimentar fantasías en la población.

En ese mismo mes, además de este proyecto, antes se había publicado la visita del gobernante venezolano, Nicolás Maduro, que prometió ampliar la ayuda al país. También entonces se dijo que seguía en pie que el país tendría su propio satélite el Nica Sat-1. El tema del canal provocó protestas entre líderes campesinos, el más sólido movimiento social durante los años del régimen orteguista.

Campesinos del movimiento anticanal han participado en al menos dos marchas nacionales en Managua. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Los campesinos del movimiento anticanal denunciaron al régimen de Daniel Ortega y su entrega de la soberanía. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
  • Las reformas constitucionales: Las reformas, que permitieron la reelección indefinida en 2013 y 2014, se dieron con el respaldo de la clase empresarial, la Policía y el Ejército, con los cuales Daniel Ortega tejió alianzas, la mayoría corruptas según lo que se denunció en los medios de comunicación. Mientras los últimos se han mantenido fieles durante la crisis– incrementando incluso la represión– los privados tomaron distancia.

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 “Es una prueba más de que en nuestra Nicaragua él decide autoritariamente, es restregarnos una vez más nuestro dolor ya que lo que motivó a mi hermano y a nuestro familiares –hijos, hermanos, esposos asesinados– a participar en las marchas (fue estar) en contra de las reformas de seguridad social”.

Francys Valvidia, presidente de la Asociación Madres de Abril.

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