Upoli perdió la mitad de sus estudiantes tras la represión orteguista

Pese a la normalidad impuesta por el régimen gobernante, cerca de la mitad de los estudiantes de las universidades subvencionadas no regresaron a clases

La Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) fue uno de los escenarios más violentos durante las protestas que iniciaron en abril del 2018. LA PRENSA/U.MOLINA

Pese a la normalidad impuesta por el régimen gobernante en Nicaragua, cerca de la mitad de los estudiantes de las universidades subvencionadas no regresaron a clases después de la brutal represión orquestada por la Policía Orteguista (PO) y paramilitares.

La directora del registro de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), Laura Cantarero, explicó que actualmente la matrícula en esa universidad no llega ni a cuatro mil estudiantes en el recinto central ubicado en Managua y sus sedes regionales en Rivas, Estelí y Boaco, cuando antes de las protestas la Upoli tenía más de seis mil estudiantes inscritos.

“Gradualmente los alumnos se van incorporando, sobre todo los de reingreso, llevamos casi (entre) un cincuenta y sesenta por ciento de los estudiantes que estaban activos, pero también hay que tener en consideración que el ciclo que estamos ofertando ahorita requiere de prerrequisito el primer ciclo que tal vez no lo terminaron o tal vez por la situación económica no pueden continuar”, manifestó Cantarero.

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La Upoli fue uno de los escenarios más violentos durante las protestas entre abril y junio del 2018. Solo en los alrededores de esta universidad fueron asesinadas diez personas, según registra el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). Por lo que no será tarea fácil recuperar la confianza de los estudiantes.

Mientras tanto, el rector de la Universidad Centroamericana (UCA), el padre José Alberto Idiáquez, aseguró que actualmente hay 7,100 estudiantes inscritos en la UCA, cuando a inicios de 2018 la matrícula era de 8,700 estudiantes. Sin embargo, “esa cifra (porcentaje) del ochenta por ciento es considerando a toda la gente que hizo inscripción, lo que pasa es que para nosotros el proceso de matrícula termina con el pago y mucha de esa gente que estamos mencionando no ha pagado”.

Los estudiantes de la UCA fueron los primeros en protestar contra el régimen de Daniel Ortega y aunque muchos se han ido del país por temor a las represalias, los que quedan no pueden recibir clases normalmente ya que el asedio policial es constante.

Fuga de recursos y talento

El hecho de que miles de estudiantes universitarios se hayan ido del país, huyendo de la represión, es considerado por el académico Carlos Tünnermann como una fuga de talentos y una pérdida de recursos estatales, ya que el Estado ya invirtió en la formación de estos jóvenes quienes ahora no podrán terminar sus estudios.

“Los jóvenes que se fueron y eran estudiantes de Medicina tienen dificultades para continuar sus estudios, porque las facultades de Medicina tienen cupos limitados y los cursos ya están en proceso… Muchos de esos jóvenes ya estaban por graduarse, entonces es una pérdida de talento humano para el país”, dijo Tünnermann.

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Por otro lado, quienes logren continuar sus estudios en el extranjero difícilmente regresarán a Nicaragua para ejercer su profesión, por lo que urge un cambio verdadero.