¿Y el Sheriff?

Recuerdo las películas de vaqueros cuando veo y escucho en las noticias la cantidad de asesinatos, asaltos a mano armada, robos a cualquier hora del día

jóvenes, Nicaragua

CARTAS DE AMOR A NICARAGUA

Querida Nicaragua: Siempre me han gustado las películas de vaqueros. Desde que era cipote y estaba en cuarto grado de primaria, esperaba con ansias los jueves y domingos cuando en mi pueblo natal, Ciudad Segovia (Ocotal) se exhibían películas, generalmente de vaqueros.

Hopalong Cassidy era el chavalo de la película, el que aparecía siempre en el momento oportuno con sus hombres persiguiendo y capturando a los bandidos que tenían secuestrado al papá de la muchacha. Era en el oeste norteamericano y los vaqueros montaban briosos caballos que era el usual medio de transporte de aquellos tiempos.

Comenzaba a desarrollarse el medio ferroviario con unas locomotoras que hoy figuran como piezas de museo, transporte moderno en aquellos tiempos con velocidades de cuarenta o cincuenta kilómetros por hora. Normalmente el protagonista principal de la película era al mismo tiempo el Sheriff del condado, una especie de jefe policial con su tropa de jinetes, encargado de guardar el orden público, proteger a la población de tanto aventurero como existían en esos tiempos. Asaltos a mano armada, robos de bancos, asesinatos y escándalos en los populares Salones donde nunca faltaban empistolados de toda clase, eran perseguidos por el Sheriff y sus muchachos.

La cárcel del condado siempre tenía huéspedes esperando ser llevados a juicio y sentenciados de acuerdo con las leyes. En aquellos campos y caseríos en formación había una permanente anarquía que era convenientemente combatida por el Sheriff y su tropa. Eran las primeras películas que llegaban y sobre todo los adolescentes gozábamos y nos emocionábamos con ellas. Los vaqueros y los Sheriff tuvieron varias décadas de esplendor en el siglo XIX luchando contra la delincuencia en aquellos tiempos.

Recuerdo las películas de vaqueros cuando veo y escucho en las noticias la cantidad de asesinatos, asaltos a mano armada, robos a cualquier hora del día o de la noche que ocurren en nuestra propia comunidad, en las ciudades, pueblos y caminos de nuestra Nicaragua. La delincuencia no monta a caballo sino que en motocicleta, asaltan a un camión repartidor de gaseosas y se llevan más de cien mil córdobas, muy frecuentemente para robar un celular matan a un cristiano, de noche las ciudades se han vuelto solitarias y tristes, y las cárceles están llenas pero de “prisioneros políticos” no de delincuentes que asaltan y roban todos los días.

Y me pregunto, recordando a Hopalong Cassidy: ¿Dónde está el Sheriff para perseguir y capturar a tanto delincuente que siembra el terror entre la población? Es obvio que necesitamos un buen Sheriff que nos proteja de tanta anarquía. Un Hopalong Cassidy con sus vaqueros o un Eliot Ness combatiendo el crimen y capturando a Al Capone, el rey del contrabando en Chicago.

El autor es director de Radio Corporación. Fue candidato a la Presidencia de Nicaragua.

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