Paz o guerra en Venezuela

La majadería de Maduro, su represión criminal, la corrupción y la ineficacia de su modelo populista (que no guarda relación alguna con el socialismo) han conducido a una terrible crisis humanitaria

impunidad, Nicaragua, Daniel Ortega

Venezuela es un laboratorio de las ideologías, dado que no es posible no pronunciarse políticamente sobre los acontecimientos en curso, y sobre sus perspectivas amenazantes cuando se cierne una invasión militar con consecuencias para toda Latinoamérica, que nos remontaría a la era superada de regímenes impuestos por Washington mediante agresiones militares. La alternativa no es cambiar el sometimiento al populismo totalitario por el sometimiento a los intereses hegemónicos de Washington. Ante esta eventualidad indeseable de una invasión militar en Venezuela, hay que levantar una alternativa distinta que derrote esa pretensión norteamericana de imponer a los pueblos, por la fuerza militar, sus intereses geopolíticos.

La majadería de Maduro, su represión criminal, la corrupción y la ineficacia de su modelo populista (que no guarda relación alguna con el socialismo) han conducido a una terrible crisis humanitaria, que sirve de pretexto para encubrir bajo las banderas democráticas la avidez norteamericana por las inmensas reservas petroleras de Venezuela. Amenazadas, también, por la expansión estratégica de Rusia y China que, financiando con préstamos y rescates financieros la corrupción de Maduro, hipotecan en propio favor la futura producción del crudo venezolano.

Nuevamente, América Latina es víctima de la guerra fría. La posición de Uruguay y del Grupo Internacional de Contacto (GIC) sobre Venezuela abre la posibilidad de enrumbar el proceso caótico venezolano hacia una transformación democrática con elecciones libres supervigiladas. Poco a poco, esta propuesta atrae a los países que auspician un cambio urgente y radical en Venezuela, pero que, a su vez, rechazan la eventual invasión militar liderada por Estados Unidos.

Maduro, luego de viajar y retornar del futuro, parece comprender que una invasión norteamericana destruiría a Venezuela y acabaría, de la peor forma posible, con la élite corrupta que dirige el país. Diosdado Cabello, de menor entendimiento, piensa que ante una invasión norteamericana sus seguidores chavistas desarrollarían una guerra de guerrillas. Como si en la actualidad tuviese algún sentido una guerrilla obviamente prolongada, que precipitaría a Venezuela en la anarquía. Baste observar que las FARC y el ELN, después de más de 50 años de guerrilla infructuosa, deponen las armas e intentan su inserción civil en la política.

Maduro posiblemente vislumbra que para sus intereses es un mal menor la Declaración del GIC sobre Venezuela, emitida en Uruguay, que propone: I) Una solución pacífica que establezca las garantías necesarias para un proceso electoral creíble, en el menor tiempo posible. II) Coordinar la entrega de asistencia humanitaria en conjunto con el representante especial de la Acnur/OIM, de acuerdo con los principios internacionales de ayuda humanitaria. La paz es posible solo si se derrota la guerra, en la política demente de Maduro y en la geopolítica brutal de Washington.

El autor es ingeniero eléctrico.