Espían y acosan al sacerdote de Masaya, Edwin Román

Así lo denuncia el padre: “No tengo nada que esconder, que sigan vigilándome porque no tengo nada que esconder”, expresó dentro de la iglesia

Edwin Roman, Masaya

Desde hace meses Román sufre asedio y amenazas porque desde el inicio de la crisis sociopolítica. LA PRENSA/Cynthia Torrez

El asedio al padre Edwin Román, párroco de la Iglesia San Miguel Arcángel de Masaya, se ha intensificado durante diez meses; esto ha implicado detenciones en retenes policiales, persecución de motorizados o camionetas Hilux con paramilitares, campañas de desprestigio en redes sociales, agresiones y amenazas.

El colmo, según denuncia el sacerdote, es que sus homilías son filmadas y han puesto cámaras en torno a la iglesia para conocer sus movimientos y de los feligreses.

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Así lo denuncia el padre. “No tengo nada que esconder, que sigan vigilándome porque no tengo nada que esconder”, expresó dentro de la iglesia, cuya estructura muestra los impactos de balas de la represión policial en Masaya.

La noche del pasado miércoles, por medio de redes sociales, se conoció que el sacerdote Román, quien es muy querido por los fieles en Masaya, había sido retenido por la Policía Orteguista (PO).

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Román regresaba de Niquinohomo cerca de las 7:00 p.m. cuando al pasar por el sector de El Rinconcito, cerca del empalme de Monimbó, una patrulla policial lo detuvo. Asegura que viajaba a una velocidad adecuada y no había cometido ninguna infracción, pero al detenerlo, le dijeron “por fin te agarramos”.

Eran de seis a ocho agentes, incluyendo, antimotines; ellos revisaron los documentos y el vehículo. Al momento, aparecieron otras dos patrullas con más policías. El sacerdote Román, al ver la situación, llamó a personas de su confianza para avisar sobre la detención.

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Cuando el padre, con su teléfono quiso tomar fotografías de la requisa, una oficial de baja estatura le dio un manotazo en el rostro para intentarle arrebatar su teléfono; fueron momentos tensos en los que los oficiales repitieron el mismo discurso del oficialismo para agredir a la Iglesia católica.

“Trato de tomar fotografías y una mujer policía, de baja estatura, me dio un manotazo queriéndome derribar el celular, fueron momentos de mucha tensión, pues ellos, ustedes saben el lenguaje vulgar que utilizan, sobre todo los epítetos que le ponen a la Iglesia, a los sacerdotes”, relató Román.

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Ante la alerta que mandó el sacerdote, otros religiosos llegaron al lugar para solidarizarse. El padre consideró que el hecho que se “activaran” las redes fue un factor para que lo dejaran ir a la media hora que lo detuvieron.

En diciembre viajaba hacia Rivas y fue detenido durante tres horas en un retén en Ochomogo. Le tomaron fotos a sus documentos y a él, requisaron su vehículo y le dijeron que ingresara a la caseta, que no lo dejarían ir hasta que tuvieran una orden; al final, llegó una camioneta Hilux, color gris, sin placa, con una bandera rojinegra, adentro iba una persona que llamó a los oficiales y les giró la orden para que lo dejaran ir. Después esa misma camioneta lo siguió, explicó el sacerdote.

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En ese mismo mes, también sufrió la persecución de un motorizado y otra camioneta, ambos venían detrás de su vehículo, él ingresó a Catarina, Masaya, para confirmar sus sospechas. Finalmente, se detuvo, increpó al motorizado y le preguntó por qué lo seguía; el hombre usaba pasamontañas y un casco. El motorizado solo respondió que siguiera.

El padre hizo varias llamadas para avisar de la persecución, pero el hombre se dio a la fuga. Román está consciente que le toman fotografías en los diferentes lugares que visita, incluso en su propia parroquia, donde llegan infiltrados.

A él no le molesta, al contrario, le gusta que graben porque su mensaje se basa en el Evangelio, explica. No obstante, el asedio que sufre ha provocado que deje de visitar a varias personas, incluyendo un consultorio, ya que lo pueden incriminar con otro tipo de señalamientos.

“Yo no tengo nada que conspirar, mi trabajo ha sido un apostolado dentro del ministerio, algo humanitario”, confió el sacerdote que fue empujado una vez por el comisionado general de la PO, Ramón Avellán, en septiembre, cuando el cura se acercó para solicitarles que bajaran el volumen del autoparlante que sonaba música oficialista en las afueras de la iglesia, ya que se desarrollaría la eucaristía por el aniversario de un difunto.

Campaña de difamación

La Policía Orteguista (PO), cuya credibilidad ha sido cuestionada por organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos debido al actuar represivo contra las manifestaciones cívicas, publicó una nota de prensa en la que aseguran que el padre Edwin Román “realizaba mala maniobra” y que conducía en “evidente estado de ebriedad”, y además que se “rehusó a realizarse la prueba de alcoholemia”. Además aseguraron que en el vehículo iban botellas latas de cerveza vacías-

Antes de esta nota de prensa, en las cuentas afines al orteguismo iniciaron una campaña de difamación contra el sacerdote.

El padre Román mostró su vehículo y aseguró que no había nada de lo que señalaban las redes sociales de los fanáticos orteguistas.

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