Orteguismo sigue con la intención de aparentar normalidad tras masacre en Masaya

La Alcaldía de Masaya este año prioriza fondos para contratar servicio de sonido, perifoneo, luces, tarima, arreglo de escenarios y comprar pólvora para desarrollar actividades en la ciudad

Masacre en Masaya

Momento memorable el 21 de junio de 2018. La Iglesia católica evitó que paramilitares y policías orteguistas masacraran al pueblo de Masaya. LA PRENSA/ARCHIVO

En medio de la crisis del país, la Alcaldía de Masaya este año prioriza fondos para contratar servicio de sonido, perifoneo, luces, tarima, arreglo de escenarios y comprar pólvora para desarrollar actividades en la ciudad que guarda luto, llora y no olvida a las personas asesinadas por el régimen de Daniel Ortega.

De acuerdo con el Sistema de Compras y Contrataciones del Estado (Siscae), la comuna busca sonido fijo para realizar 52 actividades, cincuenta perifoneos, dos tarimas y una variedad de pólvora china; esto bajo la modalidad de compra por cotización de menor cuantía.

Masaya fue la ciudad que el régimen de Daniel Ortega atacó con mayor saña en los meses más duros de la represión, sencillamente porque se le rebeló con firmeza. Los pobladores colocaron barricadas y se mantuvieron firmes con armas artesanales, como morteros y bombas de contacto.

El orteguismo tuvo que utilizar a sus fuerzas paramilitares para que, en conjunto con sus policías, levantaran los tranques al costo que fuera. Como resultado la sangre corrió en la ciudad.

Por la misma situación es que la Iglesia católica suspendió la procesión de San Jerónimo en septiembre de 2018. En su delirio por aparentar de que todo volvió a la normalidad, la Alcaldía de Masaya, cuya administración está en manos del orteguista Orlando Noguera, realizó una procesión falsa con una réplica de la imagen y la acompañó de policías, trabajadores municipales y empleados de otras instituciones públicas.

Lo que fue Masaya

Masaya, conocida como la Ciudad de las Flores, tenía una privilegiada vida nocturna.
Sus calles principales y el tiangue de Monimbó eran zonas concurridas. Ahora la placita donde se vende comida luce vacía y permanece vigilada por agentes y paramilitares.

Decenas de personas de esta ciudad enfrentan juicios irregulares o ya han sido condenadas. Otras huyen porque la cacería del régimen no para a ninguna hora del día. Pero el discurso oficial es que todo volvió a la normalidad.

Represores y cómplices

Durante varios meses el alcalde orteguista de Masaya, Orlando Noguera, estuvo fuera de la ciudad porque la población manejaba que fue uno de los cómplices de la represión. El comisionado general Ramón Avellán, subdirector de la PO, es otro señalado de dirigir el ataque en Masaya.

Por la resistencia de Masaya, Daniel Ortega se vio obligado el año pasado a encerrarse en la Policía en el repliegue táctico.

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