La Trinchera contra Tono

Tono es, sin duda, uno de los empresarios más comprometidos con el ideario democrático y menos afín a las ideas de pactos y compromisos con el orteguismo

A pocas personas le debe tanto Ortega como a Arnoldo Alemán. Sin el generoso pacto que este le obsequió en el 2000, bajando a 35 por ciento el umbral para ganar las elecciones, Ortega jamás hubiese llegado al poder. Y sin las generosas concesiones políticas que le otorgó entonces y después, jamás hubiese consolidado su dominio sobre el sistema judicial y otros poderes del Estado.

Hoy Alemán está políticamente “quemado”, pero mantiene la franquicia del PLC y el pasquín llamado “Trinchera de la Noticia”. Curiosamente, en los últimos días este ha vertido una serie de calumnias contra el conocido empresario José Antonio (Tono) Baltodano. En ellas es evidente el resentimiento arnoldista por el apoyo que este brindó a Eduardo Montealegre durante la campaña del 2006. Llega incluso a afirmar que Tono fue quien lo aconsejó reconocer prematuramente su derrota. Yo estuve con él hasta la madrugada de esa noche y me consta que es falso. Pero más grave aún es la evidente falta de escrúpulos de sus detractores. Sin rubor, quienes han sido y siguen siendo fichas de Ortega lo acusan de ser instrumento del dictador para dividir al Cosep e, incluso, para “descalificar” a Funides.

Tono es, sin duda, uno de los empresarios más comprometidos con el ideario democrático y menos afín a las ideas de pactos y compromisos con el orteguismo. Esto lo ha dejado plasmado en multitud de intervenciones públicas, una muy elocuente en 2011, defendiendo la institucionalidad y advirtiendo sobre los peligros de ignorarla. Los miembros de Funides somos, además, testigos de cómo él ha sido uno de los principales pilares y defensores de la institución, como presidente que fue y como patrocinador económico que siempre ha sido. Igual ha tratado de fortalecer el Cosep. En la más reciente convención del sector privado sugirió la renovación periódica de su liderazgo, cosechando un estruendoso aplauso.

La más absurda y calumniosa acusación fue que en 2017 recibió de Ortega una concesión de 50,000 manzanas, por 100 años, para sembrar café robusta. La verdad es otra. Tono compró 2,500 manzanas para este fin en 2012, tras levantarse la prohibición contra dicha variedad cultivada, hoy día, por 285 productores medianos y pequeños. Si no es cierto, corresponde a los acusadores probarlo documentos en mano.

Puede especularse sobre el objetivo de estos ataques, al igual que sobre la posible participación de personalidades que prefieren un sector privado acomodaticio. De lo que no cabe duda es que le hacen el juego a Ortega al tratar de sembrar divisiones entre el empresariado y tratar de enlodar con mentiras a uno de sus miembros más probos e independientes.

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación.

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