Exmagistrado Rafael Solís propone más mediadores en futuro Diálogo y nulidad de juicios políticos

Asegura que lo más difícil de sacarle al régimen orteguista será la liberación de los presos políticos, pero insistió en que todos los juicios deben de ser nulos.

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Rafael Solís renunció como magistrado en enero del 2019. LA PRENSA/ ARCHIVO

El exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rafael Solís Cerda, que renunció su cargo en enero pasado y se exilió desde entonces en Costa Rica denunciando a la dictadura de Nicaragua, publicó una carta en la que propone un mecanismo para un supuesto diálogo nacional y también para la liberación de los presos políticos, lo que pasaría por la anulación de los procesos en el nivel en el que se encuentren en el poder judicial.

Solís, un exmiembro cercano del círculo de Daniel Ortega, sugirió que el diálogo debería hacerse a más tardar en la primera semana de marzo, entre al menos cinco mediadores– hasta ahora sólo la Iglesia había fungido como tal–, y valoró que la liberación de los presos políticos será la condición más «complicada» de hacerle cumplir al régimen.

Las declaraciones de Solís se dan luego que la semana pasada Ortega decidiera reabrir el canal de comunicación con la Organización de Estados Americanos (OEA), pero también después de la reunión el sábado pasado de los representantes del gran capital con el dictador, la cual se dio en presencia del cardenal Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, y del nuncio apostólico Waldemar Stanilaw Sommertag.

Solís se refirió también a la respuesta que le dio el régimen orteguista a la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA)  de «que las personas detenidas han sido objeto del debido proceso». En total,  hay al menos 767 personas que han sido detenidas por protestar según el comité pro la liberación de los presos políticos.

Lea la carta completa de Rafael Solís aquí.

El procedimiento para liberar a los presos políticos

Solís expresó que difiere del régimen, explicando, como lo hizo en su carta de renuncia y denuncia en enero pasado, que «por tratarse de juicios políticos, la mayoría de ellos con acusaciones sin fundamentos o en todo caso hechos ocurridos en el marco de una rebelión popular, la respuesta debe ser política y lo más práctico es que se declaren nulos todos y cada uno de los juicios políticos».

Según el exfuncionario judicial, «las nulidades cuando son absolutas se pueden decretar aún de oficio en cualquier estado del juicio, máxime que en estos casos  los juicios están en los tribunales de apelación, o en los juzgados penales y todavía no han llegado a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia,  que también podría declararlos nulos si fuera el caso».

«Con las declaratorias de nulidad, todos los presos deben ser puestos en libertad, y los que estando presos aún no están a la orden de los jueces, deben salir de inmediato por detenciones ilegales o vencimiento de término», manifestó Solís.

El tema de la mediación en el diálogo

Sobre el Diálogo Nacional, Solís planteó que debe ser siempre mediado por los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), en compañía del Nuncio apostólico, un par de gobiernos de la OEA «que podrían ser un gobierno del Grupo de Lima (escogidos por ellos mismos) y el Gobierno de México que ya se ofreció» y un gobierno de Europa.

Aunque Solís menciona a todos estos actores, considera que los mediadores pueden reducirse a unos cuatro o cinco. Para él, la contraparte del Diálogo Nacional deben ser los que participaron en el diálogo anterior, aludiendo directamente a la Alianza Cívica: conformada por representantes de la empresa privada, sociedad civil, campesino, estudiantes y/o rectores de universidades.

El exmagistrado plantea particularmente que se incluyan a algunos partidos políticos en el diálogo, “siempre y cuando la delegación no exceda de unas ocho a 10 personas, con un máximo de cuatro a cinco asesores, para que no se convierta en una Asamblea y se haga más difícil llegar a un acuerdo”.

Lo que obliga a Ortega a negociar

En la misiva Solís considera que la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, la presión internacional, la «caída estrepitosa» de la economía del país y la presión interna son los factores que están obligando a Ortega a sentarse en la mesa de diálogo.

A criterio de Solís, sino fuera por esos cuatro factores, «el gobierno no hubiera accedido a reabrir el Diálogo Nacional, incluso dando a entender para algunos que es el mismo gobierno el que lo está solicitando, aún cuando se haga aparecer según ellos, a la Empres Privada y a la Iglesia Católica, más la OEA y el mismo gobierno norteamericano con anterioridad, como que son ellos los más interesados en su reapertura».

El exmagistrado Solís renunció a través de una carta en que también denunció la consolidación de una “dictadura con caracteres de monarquía absoluta de dos reyes”; reconoció la represión a las protestas civiles “a sangre y fuego en un uso desproporcionado de la fuerza y armando de una manera irresponsable con armas de guerra a una gran cantidad de jóvenes y algunos sandinistas ya retirados que también participaron con la Policía en esa represión”.

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