Ajuar funerario: un nuevo libro de microrrelatos de terror «homérico»

El cómic de Ajuar funerario es una mezcla espeluznante de horror peruano, brevedad japonesa, humor andaluz, ternura vasca y cabezonería aragonesa, dice su autor

Sevilla Fernando Iwasaki  sostiene que «la narración gráfica es uno de los medios más poderosos para crear y divulgar literatura». EFE/Alfredo Valenzuela

Muertos que regresan, bebés estrangulados por sus madres y mellizas inquietantes protagonizaron los microrrelatos de terror de Ajuar funerario, el libro de Fernando Iwasaki que, tras nueve ediciones, cobra vida en cómic con el mismo título y el subtítulo Difuntos, infantes y monstruos.

El novelista y ensayista peruano afincado en Sevilla Fernando Iwasaki, profesor de Literatura en la Universidad Loyola Andalucía, ha dicho que considera el cómic «un género homérico» y que, por tanto, esta adaptación de su obra la valora como un privilegio: «La narración gráfica es uno de los medios más poderosos para crear y divulgar literatura».

«No creo que el cómic sea un género literario porque su lenguaje también supone la imagen, pero en todo caso sería un género homérico, porque las escenas de la Ilíada y la Odisea fueron las primeras narraciones gráficas de la historia, porque ocupan la cerámica y los frisos griegos, de modo que el Partenón también se puede leer como un cómic», ha señalado el escritor, para quien esos dos títulos de la literatura clásica se encuentran entre sus lecturas recurrentes.

Quince años después de la publicación de Ajuar funerario por la editorial Páginas de Espuma, especializada en relatos y el mismo sello que ahora publica esta obra en cómic, Iwasaki ha asegurado haberse mantenido al margen de esta adaptación ilustrada por Beñat Olea Irureta con guión de Imanol Ortiz López.

«Imanol y Beñat han elegido microrrelatos que gracias al cómic han adquirido una potencia que la mera prosa es incapaz de transmitir», ha asegurado el escritor tras insistir en su agradecimiento al guionista y al ilustrador de esta edición de unas historias breves que no carecen de humor negro: «Si tiene hijos, insomnios o hipotecas, mejor no lea este cómic», es uno de los reclamos de la editorial.

En Ajuar funerario, Iwasaki se marcó el reto de concentrar el escalofrío, la náusea o el desasosiego del género en sólo diez o doce líneas de texto, para lo cual también se ayudó de su experiencia como lector de cómics:

«De niño leí clásicos ilustrados de Bruguera, cómics de superhéroes, mangas japoneses y las revistas mexicanas de la editorial Novaro».

En su adolescencia prolongó esas lecturas con las viñetas de Mafalda, Astérix y el Eternauta, «un extraordinario cómic argentino de ciencia ficción».

Por eso ahora ha asegurado sentirse feliz con que Ajuar funerario forme parte de esa «constelación gráfica».

«Yo comprendí la literatura fantástica gracias a los cómics de Los 4 Fantásticos, porque cuando leí El otro, de Borges, descubrí que se trataba de los mismos saltos temporales del Doctor Muerte», ha dicho para añadir con humor:

«Borges ha inspirado a muchos guionistas de cómics como Grant Morrison, pues hay numerosas alusiones a cuentos de Borges en Animal Man, Doom Patrol e incluso en Batman.

El autor ha confesado que en su biblioteca hay sitio para los cómics y que el más valioso de los que allí conserva es la primera edición de Fantomas contra los Vampiros Multinacionales de Julio Cortázar, impreso en 1975 por la editorial mexicana Excelsior.

Y con generosidad y el humor que lo caracteriza, tanto en sus novelas como en sus declaraciones, ha concluido:

«Pienso que el cómic de Ajuar funerario puede funcionar mejor que el libro porque es una mezcla espeluznante de horror peruano, brevedad japonesa, humor andaluz, ternura vasca y cabezonería aragonesa, aporte de mi editor Juan Casamayor».

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