Empresas españolas en Nicaragua inquietas por la crisis política y la inseguridad ciudadana

De una escala del uno al cinco, donde uno equivale a muy mala y cinco muy buena, las empresas españolas dieron un puntaje de 2.15 a Nicaragua cuando se les consultó sobre ¿cuál es su visión/análisis de la situación económica general durante 2019 en cada uno de los siguientes países?

Tras diez meses de crisis sociopolítica, el aumento de la inseguridad ciudadana y la inestabilidad política comienzan a calar en la percepción de los inversionistas españoles. Al menos esto es lo que revela el informe Panorama de Inversión Española en Iberoamérica 2019, que publica hoy IE Business School, una de las escuelas de negocio más importantes de Europa.

Nicaragua se ubicó junto con Argentina y Venezuela como los tres países donde las empresas españolas consideran que la situación económica será muy mala en el 2019 y por esa razón no se prevé la llegada de capital fresco de ese país europeo.

De una escala del uno al cinco, donde uno equivale a muy mala y cinco muy buena, las empresas españolas dieron un puntaje de 2.15 a Nicaragua cuando se les consultó sobre ¿cuál es su visión/análisis de la situación económica general durante 2019 en cada uno de los siguientes países?

Esto es un retroceso si se compara con la nota que obtuvo Nicaragua el año pasado, que fue de 3 puntos, muy por encima del puntaje obtenido por Guatemala, El Salvador, Honduras, Cuba y Venezuela.
Este año la nota de Nicaragua supera solo a Argentina (2.05 puntos) y Venezuela (1.15 puntos), según el reporte.

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“Colombia y Chile serán las economías que tendrán mejor comportamiento durante 2019, seguidas por Panamá y Perú, aunque empeora la percepción sobre el desempeño económico de prácticamente todos los países. Argentina, que el año pasado ocupaba la octava mejor posición, se derrumba por los efectos de la crisis cambiaria, al perder 1.5 puntos y bajar hasta la penúltima posición. También Nicaragua, inmersa en una profunda crisis política, se desploma. México, Perú y Bolivia, experimentan asimismo caídas, aunque menores”, indica el reporte.

De esta manera el país perdió la oportunidad de aumentar este año la presencia de inversión española, esto tomando en cuenta que el 76 por ciento de estas empresas aseguraron que tienen planes de incrementar sus inversiones en América Latina, según arroja el reporte de IE Business School, basado en una encuesta a 106 empresas españolas en América Latina, 12 de ellas que cotizan en el Ibex, el principal índice bursátil de referencia en la Bolsa de Valores de España.

La principal preocupación de las empresas españolas es la inestabilidad política en Nicaragua y le sigue la inseguridad ciudadana, lo que también representa un retroceso en los indicadores del país, dado a que el año pasado no aparecía dentro de los seis principales riesgos de las inversiones extranjeras en el hemisferio.

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Este mismo reporte el año pasado fue presentado a inicios de marzo, es decir que aún no recogía el impacto de la crisis política que estalló el 18 de abril y se ha extendido hasta 2019 y aún sin posibilidades de una salida clara.

Del total de las empresas españolas consultadas este año en el informe, el 23 por ciento tiene vínculos con Nicaragua. De ese último universo, todas dijeron que mantendrían invariables sus inversiones, algo que representa un logro respecto de las que están en Venezuela, donde aseguraron que la reducirán.

A nivel del Triángulo del norte

A diferencia de los reportes anteriores, este año las empresas españolas incorporaron a Nicaragua en el bolsón de países con problemas de inseguridad ciudadana, entre los que figuran México, El Salvador y Honduras.

Esto deja a Nicaragua sin uno de los anzuelos que en los últimos años había utilizado para atraer inversión extranjera, junto con la mano de obra barata. Durante años el país gozó de buena fama sobre su seguridad ciudadana frente a los países del Triángulo Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala), golpeados por la operación de grupos juveniles delictivos.

El deterioro de la percepción de la seguridad ciudadana coincide con la medida del régimen de Daniel Ortega de armar a civiles (paramilitares) para ejecutar la operación limpieza en los meses posteriores a julio del año pasado, que dejó como saldo el asesinato de más de 325 nicaragüenses que habían salido a las calles a protestar y exigir la salida del poder de Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Ya lo habían advertido

Además el régimen ha etiquetado a los presos políticos de terroristas, una situación que impactaría en la imagen país en materia de seguridad ciudadana, advirtió en su momento la exembajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Laura Dogu.

“La decisión del gobierno de etiquetar a manifestantes pacíficos como terroristas, asesinos y golpistas causará a las empresas y empresarios muchos problemas. La mayoría de las pólizas de seguro tienen una exclusión de terrorismo, lo que aumenta dramáticamente el costo de hacer negocios en Nicaragua”, dijo Dogu en su discurso de despedida como jefa de la misión diplomática estadounidense en Managua, el 29 de octubre de 2018.

A su vez agregó: “Los viajeros nicaragüenses estarán sujetos a un escrutinio adicional para identificar a terroristas y asesinos. Cualquier persona que haya vivido aquí los últimos seis meses sabe que no hay grupos terroristas no estatales en Nicaragua, pero las personas fuera de la región que no siguen la situación con cuidado tomarán estas palabras en serio”.

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Pesimismo en la región

El profesor de economía de IE Business School, Juan Carlos Martínez Lázaro, explicó que si bien el 76 por ciento de las empresas españolas en América Latina van a aumentar sus inversiones en la región, “la situación económica no será tan favorable” en el hemisferio y “los riesgos serán mayores durante este año”.

“Para Latinoamérica, 2018 ha sido un año complicado desde el punto de vista económico. Las amenazas de una guerra comercial, la apreciación del dólar, la crisis del peso argentino, la caída en el precio del petróleo y otras materias primas y la incertidumbre derivada de los procesos electorales en Brasil y México, han motivado que el crecimiento de la región apenas haya sido del 1.1 por ciento, muy lejos del 1.9 por ciento que el FMI pronosticaba al inicio del año”, según Martínez.

“Las empresas españolas encuestadas ven con menos optimismo la región. Los riesgos económicos y políticos aumentan y sus negocios no parece que vayan a crecer tanto en el medio plazo. Sin duda, esa percepción puede estar influida por la época en la que se realizó la encuesta, entre septiembre y diciembre de 2018”, precisa.