El relato de Justina Orozco, la joven que estuvo secuestrada por la Policía Orteguista

La Policía Orteguista la llevó a ala cárcel por solo ondear una bandera de Nicaragua en el paso a desnivel de Rubenia, el pasado viernes 15 de febrero.

Policía Orteguista

Justina Orozco (centro) denunció el maltrato que recibió durante estuvo detenida por solo ondear la bandera de Nicaragua. LAPRENSA/R. FONSECA

La universitaria y miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, Justina Orozco, fue liberada el domingo 17 de febrero después de ser secuestrada por la Policía Orteguista dos días antes; no obstante, fue hasta la tarde de este martes que llegó a la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) a denunciarlo, porque en la cárcel fue drogada y le llevó tiempo recuperarse.

Durante las 48 horas que aproximadamente estuvo detenida, por solo ondear la bandera de Nicaragua en el sector de Rubenia, fue sometida a interrogatorios y maltratos físicos y sicológicos, con la intención de que terminara culpando a otras personas que por encima de la represión se mantienen en resistencia cívica.

Pese a que fueron horas difíciles, donde recibió maltrato de la Policía Orteguista, primero en el Distrito Siete y luego en las nuevas instalaciones de la Dirección de Auxilio Judicial, recuerda que un oficial le insistía con las preguntas de “¿quién te paga? ¿Cuánto te pagaron? ¿Quiénes tienen los dólares? ¿Quiénes son tus líderes?”.

El relato de Orozco, de 19 años de edad y que en 2018 empezó la carrera de Ingeniería Agrónoma en la Universidad Nacional Agraria (UNA), también deja claro que la Policía continúa trabajando con las fuerzas paramilitares porque mientras estuvo detenida dos de ellos llegaron a hacerle preguntas.

Cuando fue trasladada a Auxilio Judicial le exigieron se desnudara e hiciera seis sentadillas. Acto seguido fue conducida a las celdas donde había presas políticas, quienes le ofrecieron avena, le sacudieron el espacio donde iba a dormir y la empezaron a sobar tras ser golpeada en varias partes de su cuerpo.

“Yo pedí médico porque llegué golpeada (a Auxilio Judicial) y porque tengo gastritis y problemas de taquicardia, pero me dieron otra pastilla porque la que yo pedí no la tenían. Me la dieron inyectada, pero lo raro es que a dos presas nos hicieron lo mismo y las dos nos quedamos dormidas en ese lapso. Me pareció raro”, narró Orozco, quien después de despertar estuvo inquieta, alterada y sin poder dormir.

Abuso constante

En el tiempo en que estuvo en Auxilio Judicial, la joven universitaria notó el abuso de los oficiales. Aseguró que no todos los alimentos que llevan los familiares les llega completo, no reciben atención médica y les pasan los medicamentos cuando quieren. No obstante, “todos los días en las mañanas empiezan a cantar, siempre protestan muy fuerte”.

A juicio del abogado de la CPDH, Julio Montenegro, el caso de Orozco es uno más en que se evidencia la violación a los derechos humanos de las personas asociadas a las protestas en Nicaragua.

“Nuestra lucha diaria es que se respeten los derechos humanos y evidentemente detener a una persona sin razón alguna, mantenerla más de dos días, eso viola de manera significativa los derechos humanos”, señaló Montenegro.
Madre preocupada

La misma tarde de ayer Ruth Escobar, madre del preso político Heynard Baltodano, denunció que él fue golpeado junto a otros de la celda 001 y se desconoce en qué condiciones están.

Baltodano fue capturado el 9 de septiembre y, tras participar en la marcha de los globos y producto de las golpizas, padece de convulsiones. “No ha recibido atención médica y no me han permitido (enviarle) medicina”, dijo.

33
personas fueron secuestradas entre este lunes y martes, según la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). Las redadas se ejecutaron en
Masaya, Jinotega, Managua y Sébaco.