La opción del diálogo

Los empresarios informaron que pidieron esa reunión a Ortega para plantearle la necesidad de reanudar el diálogo con la Alianza Cívica, a fin de encontrar una salida negociada de la crisis

Una mala consejera, Nicaragua

El obispo de Estelí, monseñor Abelardo Mata, dio importantes declaraciones a LA PRENSA sobre la posible reanudación del diálogo de la oposición con Daniel Ortega.

El obispo Mata habló de esto a propósito de la reunión que el sábado 16 de febrero sostuvieron cinco grandes empresarios nicaragüenses con Daniel Ortega y Rosario Murillo, en la cual el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio Waldemar Sommertag participaron como observadores.

Los empresarios informaron que pidieron esa reunión a Ortega para plantearle la necesidad de reanudar el diálogo con la Alianza Cívica, a fin de encontrar una salida negociada de la crisis que sufre el país desde abril del año pasado.

Al respecto monseñor Mata aseguró que Ortega “no quiere dialogar”, pero se deben agotar todos los medios posibles para que lo haga, pues “no hay otra vía para salir de este callejón sin salida sin mayor derramamiento de sangre”. Sin embargo, el líder religioso advirtió que para el diálogo se necesitan condiciones previas mínimas, como la libertad de los presos políticos, la eliminación de los grupos paramilitares y la instalación de una comisión de una “verdadera” comisión de la verdad.

En esto el obispo esteliano coincide con líderes y miembros de la sociedad civil y la oposición política, quienes sostienen que solo se debe dialogar con Ortega después que libere a los presos políticos, restablezca la libertad de expresión y el derecho de manifestación pacífica, entre otros requisitos previos.

Esas demandas son justas, sin duda. Es apremiante que se ponga fin al sufrimiento de las madres y demás familiares de los presos políticos. Pero el diálogo no es por ahora una opción de la dictadura. Como dice monseñor Mata, Ortega “no quiere dialogar”. Quienes plantean el diálogo como vía para alcanzar acuerdos que permitan salir de la crisis, son la clase empresarial, la Iglesia católica, las fuerzas opositoras, los ciudadanos nicaragüenses y la comunidad democrática internacional.

De manera que habría que considerar si para facilitar el diálogo sería conveniente poner esas condiciones previas más bien como primer punto en la agenda de la eventual negociación política. Eso no significaría renunciar a la demanda de libertad para los presos políticos y el regreso de los exiliados, anulación de los juicios inicuos, restablecimiento de las garantías constitucionales y el respeto a los derechos humanos. Pero tal vez sería más realista políticamente, proponer esos temas como puntos iniciales de la agenda del diálogo, no como condiciones previas para dialogar.

“Hay que darle oportunidad al diálogo”, dijimos en el editorial del lunes 18 de febrero, después que los empresarios se reunieron con Ortega y Murillo y explicaron que su objetivo es abrir la puerta a la reanudación de la negociación política. Y otro obispo católico, monseñor Rolando Álvarez, quien fuera el coordinador del fallido Diálogo Nacional de mayo y junio de 2018, elogió la apertura de esa puerta.

Esperamos que ahora ni el Gobierno ni la oposición cierren esa posibilidad.