Alianza Cívica: La libertad de los presos políticos es de prioridad en la negociación con Daniel Ortega

Los tres puntos de los negociadores de la Alianza son: la liberación de los presos políticos y el restablecimiento de las libertades, reformas electorales y justicia

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia anunció este viernes su ruta de prioridades en la negociación con el dictador Daniel Ortega. Los principales puntos a lograr son la liberación de todos los presos políticos, el restablecimiento de las libertades de reunión, movilización y expresión, así como las reformas electorales y justicia.

Con estas demandas, los miembros de la sociedad civil buscan una solución a la crisis sociopolítica que sufre Nicaragua desde hace diez meses.

El grave estado del país, en materia de derechos humanos, económico y democrático, es consecuencia de la represión del régimen al pueblo.

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Los equipos negociadores de la Alianza Cívica y del régimen orteguista retomarán el diálogo a partir del miércoles 27 de febrero.

En esta ocasión, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) ya no sería mediadora entre la dictadura de Ortega y la Alianza Cívica, sino que su papel será solo de testigo. Tampoco estarán los diez obispos de la CEN que estuvieron en las conversaciones iniciales, que duraron un mes.

Esta vez solo el cardenal Leopoldo Brenes, el nuncio apostólico —monseñor Waldemar Sommertag— y el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, conformarán la delegación de la Iglesia católica que estará presente en la mesa del diálogo, confirmó ayer monseñor Abelardo Mata, el obispo de Estelí y secretario de la CEN.

Ortega cedió a la negociación, presionado por las amenazas de sanciones internacionales tanto de Estados Unidos, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA), así como por la grave recesión económica del país.

“Nicaragua es primero”

Los integrantes de la Alianza Cívica dijeron asumir “el enorme y patriótico reto” que suponen las negociaciones con la dictadura, donde aseguran que “es de prioridad” conseguir la libertad de los más de setecientos nicaragüenses que han sido encarcelados —varios ya sentenciados— desde abril pasado, por participar en las protestas antigubernamentales.

“El mandato para nuestros negociadores es claro. Nicaragua es primero (…) Nuestro equipo negociador está asumiendo el enorme y patriótico reto que la circunstancia le exige y reiteramos que el compromiso con los presos políticos estará presente en todo momento en este proceso”, expuso la Alianza Cívica en su comunicado.

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La Alianza está conformada por representantes de empresarios, productores, estudiantes, académicos, miembros de la sociedad civil, campesinos, activistas de derechos humanos y de las regiones autónomas.

Son 19 personas en el papel de propietarios, suplentes y asesores, las que integran el equipo de la Alianza Cívica que negociará con el del régimen.

Aún el Gobierno no ha informado quiénes serán sus delegados en las pláticas, aunque se maneja que lo integrarían el canciller Denis Moncada; el jefe de la bancada orteguista en la Asamblea, Edwin Castro; el presidente interino del Consejo Supremo Electoral, Lumberto Campbell, y el asesor presidencial Bayardo Arce.

“Confiamos que estamos a las puertas de iniciar una negociación incluyente, seria, franca e informada”, expresó la Alianza Cívica.

Contrario al anterior diálogo que fracasó, en esta ocasión la negociación no será con la presencia de medios de comunicación por negativa del régimen.

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Carlos Tünnermann, parte del equipo de la Alianza en las conversaciones, dijo a LA PRENSA que en el formato del diálogo anterior le demostraron al pueblo los motivaba una “agenda clara de justicia y democracia”.

“La gente sabe quiénes somos los miembros de la Alianza Cívica. Aunque el nuevo formato de estas negociaciones no se transmitirá, sí habría información constante para que el pueblo sepa lo que se vaya acordando”, afirmó Tünnermann.

La opositora Alianza Cívica se conformó al estallar la crisis, provocada por la masacre realizada por paramilitares y la Policía Orteguista (PO) contra quienes participaron en las manifestaciones, que, en un inicio, fueron para rechazar las reformas a la seguridad social —entonces derogadas— y rápidamente se convirtieron en la demanda del pueblo para lograr la salida del poder de Ortega y su cogobernante, Rosario Murillo.

Organismos de derechos humanos han documentado entre 325 y 535 asesinatos, miles de heridos, más de setecientos presos políticos, unos ochenta mil exiliados como consecuencia de la violencia del Estado, señalado por organismos de cometer delitos de lesa humanidad.

Iglesia será testigo

Durante las primeras semanas de la crisis, Ortega invitó a los obispos católicos a ser mediadores y testigos del diálogo, pero luego los acusó de “golpistas” porque los religiosos le propusieron el adelanto de las elecciones como salida democrática y condenaron la represión al pueblo.

Monseñor Mata explicó el rol de la Iglesia católica en esta oportunidad.

“Esta vez se acordó que solo participarán el cardenal Leopoldo Brenes, el nuncio apostólico Waldemar Sommertag y monseñor Rolando Álvarez como testigos en la mesa de diálogo, eso fue lo que nos pidieron para nuestra participación”, afirmó el obispo Mata a LA PRENSA.

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Mata aseguró que fue el Gobierno quien invitó a Brenes y al nuncio a participar en la mesa del diálogo como observadores, y no como mediadores. “Ya veremos qué dicen los señores de la Alianza Cívica”, señaló Mata, fuerte crítico del régimen.

Nuncio: “Única vía que tenemos”

El nuncio apostólico en Nicaragua, monseñor Waldemar Sommertag, explicó ayer que espera la aprobación de la santa sede para participar en las conversaciones; sin embargo, dejó claro que el diálogo es la alternativa para superar el conflicto que vive el país.

“Hay que darle confianza al diálogo porque no hay otra alternativa; es la única vía que tenemos, alternativas no hay. Hay que darle tiempo al tiempo, porque caminando vamos a comprender la voluntad de ambas partes”, sugirió el embajador del papa Francisco.

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La Alianza Cívica en su comunicado agradeció “el trabajo de la Iglesia católica” en conseguir restablecer las negociaciones con el régimen, y le respaldó al afirmar estar “listos para poder iniciar esta nueva etapa con ellos”.

¿Quién será el mediador?

Las partes no han informado cuál será la sede de las conversaciones, quién será mediador y si habrá garantes.
De acuerdo con fuentes empresariales y políticas, la sede de las negociaciones ya no será el Seminario de Nuestra Señora de Fátima. Se habla de dos lugares: el Incae y la Casa de los Pueblos.

La información extraoficial es que el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica) podría ser el nuevo mediador, pero nadie lo confirmó hasta el cierre de nuestra edición.

Tünnermann, miembro de la Alianza, dijo que aceptarían al Sica “pero acompañado con la Organización de Estados Americanos (OEA)”.

El anuncio del diálogo llega casi una semana después que Ortega se reunió con cinco empresarios del país, y 15 días luego de la visita al país de una delegación de la OEA.

El acuerdo de los cambios en el sistema electoral alcanzado en 2016 entre la OEA y Ortega serían la base para el diálogo que se reanudará, de acuerdo con fuentes políticas.

Una delegación de la Unión Europea sería invitada a participar como garante en las negociaciones, consiguiendo con esto Ortega que no le apliquen las sanciones anunciadas “mientras negocie”, según fuentes diplomáticas.

Hasta ahora ninguno de estos actores se ha pronunciado sobre esta posibilidad. Uno de los miembros de la Alianza Cívica, José Pallais, explicó que pondrán en la mesa de diálogo el tema de la democracia e institucionalidad.

“Si queremos hacer patria, debemos luchar por cambiar este sistema que ha secuestrado las instituciones. Es nuestro deber exigir elecciones anticipadas y con todas las garantías, esto pasa por un poder electoral totalmente dirigido por personas honestas que deseen que Nicaragua sea restaurada en su democracia”, aseveró Pallais.

La universitaria Valeska Valle, del equipo de la Alianza en el Diálogo Nacional, refirió que en representación de toda la comunidad universitaria el planteamiento también será la libertad de los presos políticos, que suman más de setecientos. La joven expresó que se debe tener esperanza.

Sullivan con exiliados

El embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan, sostuvo un encuentro con periodistas nicaragüenses exiliados por sufrir asedio y amenazas de cárcel por el régimen orteguista.

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“Hoy me reuní con periodistas nicaragüenses en el exilio. El gobierno de los EE. UU. les aplaude por su coraje y compromiso con la libertad de expresión. La prensa independiente y la libertad de expresión serán un componente crítico en las negociaciones de la próxima semana”, dijo Sullivan en su cuenta de Twitter.

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