Olga Khokhlova, una bella y delicada mujer que influyó en la obra de Pablo Picasso

Esa influencia bucea la nueva exposición del Museo Picasso de Málaga, a través de 133 obras del artista y 218 objetos personales rescatados del baúl de viaje de la bailarina rusa

Una mujer observa la obra Biombo (Paris 1915-1916) que forma parte de la exposición temporal Olga Picasso, en el Museo Picasso de Málaga. LA PRENSA/EFE

Pablo Picasso, un andaluz robusto e inagotable que llevaba consigo la luz del sur, y Olga Khokhlova, una bella y delicada mujer llegada de la fría Rusia, fueron dos hijos de las migraciones culturales que se encontraron en Roma e iniciaron una relación que influyó en la obra del malagueño y en la historia del arte.

En esa influencia bucea la nueva exposición temporal del Museo Picasso de Málaga, a través de 133 obras del artista y 218 objetos personales rescatados del baúl de viaje de aquella bailarina rusa que su hijo recibió al heredar la mansión de Boisgeloup.

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El más emocionado este lunes en la presentación de la exposición era sin duda Bernard Ruiz-Picasso, nieto del pintor y de Olga y artífice del Museo de Málaga junto a su madre, Christine.

«Sin Olga, yo no estaría aquí ahora», bromeaba Bernard, que ha resaltado los más de tres años de trabajo que ha supuesto esta exposición «para unir las capacidades de varios comisarios y expertos en la obra de Picasso y elevar la figura» de su abuela.

Era éste un periodo bien conocido, como todos los de Picasso, pero no se conocía «la relevancia de la relación con Olga», y los documentos de ese baúl han desvelado «como una historia de amor se transforma en melancolía» por la desaparición de la familia de la bailarina durante la guerra civil rusa, ha añadido Bernard.

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Obra se centra en los años que compartieron el artista y su primera esposa, pone en perspectiva la realización de algunas de las grandes obras del pintor malagueño inaugurado en el Museo Picasso de Málaga. LA PRENSA/EFE

En el mismo sentido se ha expresado Emilia Philippot, una de las comisarias de la exposición, que ha apuntado que los documentos hallados en el baúl «permiten una nueva lectura» de las obras de Picasso en este periodo de diecisiete años y posibilita observar esas obras «de una manera más íntima».

Así, ahora se puede saber que los numerosos retratos que presentan a una Olga «melancólica» corresponden al periodo en el que la primera esposa de Picasso se encontraba preocupada por no tener noticias de su familia en Rusia.

Olga sería también quien haría padre por primera vez al artista, con el nacimiento de Paulo en 1921, y ese acontecimiento se traduciría en numerosas escenas de maternidad en las que Picasso vuelve a la Antigüedad y el Renacimiento, con mujeres monumentales de volúmenes y formas muy generosos.

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La obra Gran desnudo en un sillón rojo (París, 1929). LA PRENSA/EFE

Un triángulo amoroso

La «metamorfosis» que sufre en los años siguientes Olga como modelo en las obras de Picasso está relacionada con el encuentro de éste en 1927 con una joven Marie Therese Walter, con quien iniciaría una relación adúltera que es descubierta por su esposa, lo que la destruiría psicológicamente.

Picasso emplea entonces sus obras para representar el dilema entre ambas mujeres -hace un retrato encriptado de Marie Therese con el rostro borrado- y se siente víctima de este triángulo amoroso del que no sabe cómo salir.

En ese momento, la antes melancólica Olga llega a transformarse en algunas piezas del artista en un personaje amenazante que quiere matar a Marie Therese, ha explicado Philippot en un recorrido por la exposición.

Por su parte, el director artístico del Museo Picasso, José Lebrero, ha apuntado que Olga entró en la vida del pintor «en su periodo más multidisciplinar», y en el ocaso de la relación sentimental entre ambos, mediados los años 30, «se detecta en el universo de Picasso una senda abierta marcada por los conflictos afectivos».

Por José Luis Picón

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