Kendrick García, autoconvocado perseguido aún en el exilio

Kendrick García es uno de los tantos autoconvocados que tuvieron que exiliarse, pero que aún así no han escapado de las amenazas del régimen

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La historia de Kendrick García no es única, pero sí ejemplar. Este joven de 31 años que participó en marchas y llevó víveres a los universitarios que protestaban en Managua, ahora paga el costo en el exilio y aún así continúa siendo un objetivo de las amenazas de los seguidores del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Para Kendrick, el 18 de abril fue el momento de ebullición de su inconformidad acumulada, pues como él mismo relata ahora desde Estados Unidos, desde mucho antes veía con indignación los atropellos del gobierno y su paso autoritario, pero fue cuando vio las noticias de los primeros asesinados durante las protestas que dijo “cruzaron la raya”.

“Tampoco me gustó en los personal como asesinaron a Alexis Argüello, yo era un gran fanático de él y desde ahí yo me fui dando cuenta que estábamos en malas manos”, asegura sobre el caso del tricampeón mundial de boxeo, que de manera oficial fue declarado muerto por suicidio en 2009.

En ese momento, Kendrick no previó el nivel de hostigamiento del que sería víctima, el que lo llevó al exilio y aún persiste pese a que desde julio es uno de los miles de nicaragüenses que decidieron irse de Nicaragua.

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Inicia la lucha cívica

El 20 de abril Kendrick se sumó a la protestas. Con un grupo de 15 personas se reunió en Camino de Oriente, Managua, aunque en un primer instante fueron replegados por los gases lacrimógenos de la policía, volvieron a plantarse y con sus llamados por redes sociales lograron que más de 15,000 personas se unieran en una gran marchar que culminó con una represión sufrida en la Plaza de las Victorias.

Desde ese día asistió a cada marcha, llevó víveres a la Catedral Metropolitana de Managua y otros puntos, participó en vigilias en la UNAN, en fin, hizo lo que pudo para colaborar con la lucha cívica que pedía el fin de la dictadura de los Ortega Murillo.

Kendrick García participó en vigilias en la UNAN Managua, un método utilizado por los autoconvocados para evitar los ataques a los estudiantes antrincherados en el recinto. LA PRENSA/CORTESÍA/KENDRICK GARCÍA
Kendrick García participó en vigilias en la UNAN Managua, un método utilizado por los autoconvocados para evitar los ataques a los estudiantes atrincherados en el recinto. LA PRENSA/CORTESÍA/KENDRICK GARCÍA

Pero muy pronto empezó el acecho y las amenazas, no solo a él, sino a un gran número de jóvenes autoconvocados.

“Yo comencé a recibir amenazas de muerte alrededor del 25 de abril, muchos de los «lives» (transmisiones en vivo) los hacía públicos, porque lo que quería era crear conciencia ante todos los hermanos nicaragüenses acerca de lo que estaba pasando y eso ayudó mucho a que otras personas se unieran, pero desafortunadamente dentro los lives que yo hacía, habían muchas personas que estaban a favor del gobierno de una u otra manera”, relata.

Amenazas de cárcel o muerte

En los primeros mensajes que este joven recibió le decían que dejara de hablar, que “el comandante se queda” y después el tono subió, llegando a las amenazas de cárcel o muerte.

Pese a los amenazas, el trabajo de Kendrick para ayudar a los atrincherados continuó. “Una de las razones principales por las que me metí fue primero los estudiantes y miré que estaban atrincherados, necesitaban agua, fui testigo de cómo la policía se robó muchos víveres a las personas que estábamos tratando de llevar ayuda, entonces yo decidí recolectar y llevar ayuda para todos los estudiantes”, cuenta.

Pero hubo un momento determinante para Kendrick y su familia. El 11 de julio, a eso de las nueve de la noche, un joven que conducía una moto sin placas llegó al residencial donde habitaba este autoconvocado. Los guardas de seguridad lo detuvieron para preguntar qué iba a hacer y este les dijo que buscaba a Kendrick.

“Andaba el muchacho mi nombre en una lista que quería verificar si yo vivía ahí. Una vez pasado eso, cuando ya miró que había gente, seguridad, comenzó a decir que era otro Kendrick, pero en el residencial no existe otro Kendrick. Al muchacho se le dejó ir y luego comenzaron a llegarme más mensajes de amenazas diciéndome: ‘vas a ver que pronto vas a estar en El Chipote, ya te tenemos ubicado’ y diciéndome un montón de cosas”, recuerda Kendrick, que justo llegaba al sitio cuando el muchacho preguntaba por él.

Fue en ese momento que las alarmar sonaron más fuerte para la familia de Kendrick, al que convencieron de que saliera del país. Estados Unidos, donde vive gran parte de su familia, fue el destino.

El 14 de julio Kendrick iba a partir, pero fue ese día en el que detuvieron a los líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena en el aeropuerto internacional Augusto C. Sandino. Esta semana ambos fueron condenados a más de 200 años de cárcel por al ataque a la delegación policial de Morrito, Río San Juan, en el que murieron cuatro policías y un maestro, aunque ambos dirigentes se encontraban en Managua cuando se dieron los sucesos. También fueron condenados por terrorismo.

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Amenazas no terminan

El vuelo se reprogramó para el 15 de julio, día en el que Kendrick salió de Nicaragua. Hubo tranquilidad en su familia, pero la pesadilla no terminó, pues las amenazas en su contra siguen hasta ahora.

“Siguen las amenazas. De hecho se dieron cuenta que me vine y me están diciendo que cuando llegue me están esperando, que están seguro que no voy a pasar del aeropuerto, que voy a pasar directo al Chipote, recibo otros mensajes que dicen ‘ya conocemos tu dirección y ahí te vamos a estar esperando, ya sabemos que ponto venís’”, asegura.

Pese a estar en el exilio, Kendrick García sigue recibiendo mensajes de amenazas a través de redes sociales. LA PRENSA/CORTESÍA/KENDRICK GARCÍA
Pese a estar en el exilio, Kendrick García sigue recibiendo mensajes de amenazas a través de redes sociales. LA PRENSA/CORTESÍA/KENDRICK GARCÍA

La vigilancia a los exiliados es continua, según el relato de Kendrick, quien incluso dejó de utilizar su cuenta de Facebook, en la que había realizado las transmisiones en vivo y expresado su malestar por lo que sucedía en el país. Abrió una nueva cuenta, a la que asegura solo ha dado acceso a personas de mucha confianza, como familiares y amigos, pero aún así, los operados del gobierno han logrado obtener cierta información de él.

“Un día yo subí una foto de mi casa que me mandó un amigo que andaba por ahí y yo puse ‘extraño mucho mi barrio’ y al parecer alguien se dio cuenta, pensaron que era yo que la había tomado, y me dijeron ‘bueno, ya sabemos que estás ahí, pronto llegamos’”, cuenta.

Citatorias policiales

Pero más allá de las amenazas a través de redes sociales, Kendrick y otros exiliados han detectado una posible nueva modalidad del gobierno, pues en Nicaragua se han generado citatorias policías para ellos. En su caso, la citatoria llegó a su casa en Managua a finales de enero.

“Es curioso, porque no fui el único que recibí citatoria, también algunas personas, amigos míos que están exiliados en Costa Rica. Y esto se da casualmente luego de unas marchas que se están haciendo en el exilio, una amiga mía que está en Costa Rica recibió la citatoria después de participar en una marcha. Eso es lo que todo el mundo pensamos, ellos están haciendo su proceso judicial. Creo que quieren tener antecedentes de citatorias. Están creando antecedentes, en otras palabras”, especula el joven exiliado.

Kendrick, al igual que muchos, desde el exilio ha continuado muy activo, tanto en redes sociales como en la organizaciones expresiones de protestas en los países en los que se encuentran.

Los mensajes de amenazas hacia ellos, las citatorias policiales y otro métodos de intimidación no los han callado, pero hay otra estrategia a la que está recurriendo el régimen Ortega-Murillo: amenazas a sus familias.

“Conozco amigas que por el simple echo de haberse reunido en Costa Rica con líderes de la Alianza Cívica fue amenazada su familia que aún estaba en Nicaragua, entonces, el hostigamiento no para por el simple echo de haberte ido del país, la amenazas siguen y son capaces de llevarlas a acabo”, comenta Kendrick. “Y ese es el nuevo modo de operación, cuando ven que no pueden con amenazarte a vos, en el sentido que estás a salvo en otro país, entonces ya vienen las amenazas con los familiares y esto no tiene fin”.

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Vínculo con el boxeo

Kendrick García trabajaba en Nicaragua para una empresa con base en Estados Unidos dedicada al mercadeo, además tenía negocios personales y dedicaba tiempo al manejo de boxeadores profesional junto a su papa, Mario García.

“Mi papá que es Mario García, él siempre fue manejador de boxeadores, con él manejamos a Luis Pérez, Juan Palacios (excampeones mundiales), actualmente tenemos a Alexander “Supernova” Espinoza, a Ricardo Blandón y vamos a debutar a unos muchachos en los próximos días para el equipo, aunque yo no esté integrado actualmente”, dice con cierta melancolía.

Fue precisamente su vínculo con el boxeo, lo que llevó a Kendrick a asistir a algunas actividades promovidas por el régimen y la Juventud Sandinista, de cuyos miembros él sospecha fueron los que se encargaron de incluirlo en las listas de autoconvocados perseguidos por la dictadura.

“Yo creo que a mi me reconocieron por lo del boxeo, porque muchas personas que son de la juventud que están en mis lives, son la JS”, asegura.

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