Negociación y Operación Danto

El reportaje titulado Así se negoció la guerra, se refiere a un hecho histórico ocurrido hace 31 años, pero resulta de gran actualidad en vísperas del diálogo o negociación de la Alianza Cívica con la dictadura de Daniel Ortega

Una mala consejera, Nicaragua

LA PRENSA publicó este domingo 24 de febrero un reportaje de Fabián Medina sobre la operación de guerra denominada Danto 88, que ejecutó la dictadura sandinista contra las fuerzas militares de la Contra en marzo de 1988.

El reportaje titulado Así se negoció la guerra, se refiere a un hecho histórico ocurrido hace 31 años, pero resulta de gran actualidad en vísperas del diálogo o negociación de la Alianza Cívica con la dictadura de Daniel Ortega, prevista para comenzar este miércoles.

Ciertamente, el reportaje se refiere a las acciones militares y maniobras políticas que la dictadura del Frente Sandinista puso en práctica para sacar ventaja de las negociaciones con el alto mando de la Contra, que tuvieron lugar el 23 de marzo 1988 en Sapoá, localidad fronteriza con el territorio de Costa Rica. Los sandinistas en el poder y la Contra en lucha por derrocarlos, estaban obligados a negociar el fin de la guerra porque ninguno de los dos bandos podía ganarla militarmente y sus apoyos vitales de la Unión Soviética y Estados Unidos, respectivamente, habían decidido no seguir respaldándolos.

Pero antes de ir a Sapoá para negociar con la Contra, la dictadura sandinista que presidía Daniel Ortega —el mismo de ahora— llevó a cabo del 3 al 20 de marzo la operación bélica denominada Danto 88, que como recuerda Fabián Medina en su reportaje “fue la mayor ofensiva que ejecutó el Ejército Popular Sandinista” en la guerra que sostenía contra las fuerzas armadas contrarrevolucionarias.

Explica Medina que la operación bélica Danto 88 “tenía como principal propósito golpear a la Contra con vistas a llegar con una correlación de fuerzas más ventajosa a las próximas negociaciones de Sapoá”. En realidad los sandinistas sacaron fuerzas de flaqueza para ejecutar aquella operación militar, pues estaban extenuados, les faltaban recursos económicos, pertrechos bélicos y sobre todo gente joven para llevarla al campo de batalla y continuar la guerra. De manera que condenados a llegar a un acuerdo con la Contra, los sandinistas se presentaron en Sapoá aparentando más fuerza que la que tenían en realidad, a fin de sacar más provecho a las negociaciones por el fin de la guerra.

Ahora que va a comenzar la negociación de la oposición con la dictadura orteguista, los negociadores de la Alianza Cívica que seguramente han leído el reportaje de Medina, deberían reflexionar sobre aquella experiencia y sacar las lecciones debidas para no dejarse impresionar con las maniobras de Ortega, que aparenta más fortaleza que la que tiene e incrementa la represión para ponerlos a la defensiva.

La de ahora no será una negociación entre fuerzas armadas beligerantes, como la de Sapoá en 1988. Se trata esta vez de una negociación política, pero las tácticas, estrategias y estratagemas de la guerra se aplican también a la política. Sobre todo lo hacen individuos como Ortega. Recordemos que, como explicó el teórico militar alemán Karl von Clausewitz, la política es la continuación de la guerra por otros medios.

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