Presos políticos relatan los maltratos que sufrieron en las cárceles de la dictadura

Al maratonista Álex Vanegas lo mantuvieron durante varios meses “en oscuridad”. “Los veo a ustedes y no sé si son turbios o es que así los estoy viendo", cuenta

Gennsy Efrén Mairena Mairena abraza a su «abuelita-mamá», Lilliam Pérez, tras ser llevado a su casa en Matagalpa por funcionarios del Sistema Penitenciario. LA PRENSA | LUIS EDUARDO MARTÍNEZ M.

El maratonista Alex Vanegas está de vuelta a casa. Sus días dentro de las mazmorras de la dictadura han deteriorado su rostro, pero no así su espíritu de lucha contra el régimen de Daniel Ortega. Vanegas asegura que el permanecer varias semanas sin ver los rayos del sol afectó su visión. Y recuerda con mucho enojo las condiciones infrahumanas en las que le obligaban a ingerir sus alimentos.

Durante los más de tres meses que permaneció encarcelado, asegura que las autoridades penitenciarias lo encerraron en una galería con unos doscientos presos comunes. Desde que entró a la cárcel La Modelo, en Tipitapa, le advirtieron lo que no estaba permitido hacer, porque de lo contrario ellos tenían licencia para golpearlo, “porque aquí no vas hacer lo que vos querrás”.


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En el primer día de su encierro, Alex relata que las autoridades penitenciarias convocaron a los presos comunes de la galería y les advirtieron: “Si ustedes le dan una llamada a este señor loco, ustedes la van a agarrar; si ustedes le pasan comida, ustedes la van a agarrar; si ustedes están ahí hablando contra el Gobierno, ustedes la van a agarrar”.

Posterior a ello, le pusieron una vigilancia continua. “No todos se prestaron a eso, fueron unos tres o cuatro” que “le hicieron el juego” a la dictadura. Tal fue el aislamiento que intentó imponer el régimen al maratonista, que en la cárcel encontró a un vecino, que se negó a cruzarle palabras, porque de lo contrario a este lo enviarían a otras galerías de mayor peligro como castigo.

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Al maratonista lo mantuvieron durante varios meses “en oscuridad”. “Los veo a ustedes y no sé si son turbios o es que así los estoy viendo, la vista la pierde uno de estar tanto tiempo en la oscuridad”, afirmó a periodistas, uno de los presos políticos más conocidos por los nicaragüenses por su forma peculiar de protestar contra el régimen, corriendo en las principales vías exigiendo democracia y libertad.

El maratonista Álex Vanegas. LA PRENSA/Roberto Fonseca

Alex comía junto a un “hueco putrefacto”, lo que alteró su sistema digestivo. En la cárcel, “todo es una situación sicológica de maltrato físico y mentalmente”, aseveró el maratonista, quien confió que no quiere en Nicaragua más dictaduras.

“Todo aquel que quiera estar más de cinco años en el poder es un dictador, sea de izquierda o sea de derecha. Ya no hay reyes, los reyes pasaron a la historia”, dijo tras permanecer en manos del régimen por más de tres meses, pese a tener varias órdenes de libertad.

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El maratonista fue uno de los cien presos políticos que la dictadura optó por suavizar el régimen carcelario, de casa por cárcel. Su salida y la de los otros reos políticos coincidió con el inicio del Diálogo Nacional entre la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y los delegados de Ortega.

Vanegas relató que antes de salir del penal, él advirtió a los custodios que “si me van a volver a capturar por andar corriendo, mejor déjenme aquí (preso), porque me ahorraría la piporreada (golpiza) que me dan cada vez que me agarran”.

Según el maratonista, “viniendo en el microbús (del Sistema Penitenciario) nos dicen (a los reos) ‘no es libertad lo que les dimos a ustedes, tienen que estarse presentando en los juzgados a firmar”. Al ser consultado sobre cuándo se debe presentar en los juzgados, Vanegas enfatizó: “Todavía no sé, ahí voy a preguntar —si acaso— si yo no voy a ir, que me vengan a traer preso, no me importa”.

El calvario de Carlos Valle

Carlos Valle también está devuelta en el hogar, luego ser capturado por la dictadura el 15 de septiembre del año pasado, cuando se cumplía el día 64 protestando y exigiendo la liberación de su hija Elsa, quien luego fue puesta en libertad.

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El encarcelamiento ha cambiado drásticamente su rostro. El encierro ha hecho estragos en su cuerpo. El cabello ha poblado con rapidez su cabeza, cuando antes era calva. Además su barba luce tupida y sin ningún tipo de retoque.

Al salir de la prisión Valle fue recibido emotivamente por su familia y desde su casa de habitación expresó que aprovechará para reflexionar profundamente, ya que desde que comenzaron las protestas contra el Gobierno “toda la familia Valle estuvo en el Chipote”.

Carlos Valle estuvo seis meses preso por demandar la libertad de su hija Elsa. LA PRENSA/R.FONSECA

“Usted se puede imaginar solo en una celda, usted se puede imaginar no tener ventilación, no tener luz. Son seis meses sin ver a la familia, solamente dejaban entrar a mi esposa, no me permitieron ver a mis hijas y eso me dolía mucho porque se supone que cada martes había visita, me decían que mis hijas no podían entrar porque mis dos hijas estuvieron detenidas. Aquí toda la familia Valle Montenegro estuvo en el Chipote”, relató Valle.

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Durante los seis meses que permaneció en la cárcel, asegura que estuvo secuestrado porque nunca fue llevado ante la justicia. Nunca supo de qué lo acusaba la dictadura.

En declaraciones a medios nacionales, Valles afirmó que inyectaba ánimo a los presos políticos que lo acompañaban y les decía que debían sentirse orgullosos, porque “aquí (en el Chipote) estuvieron Pedro Joaquín Chamorro, Edwin Castro padre, no el señor este de la Asamblea Nacional, que no vale la pena mencionar, estuvieron verdaderos héroes”.

Valle dijo que fue golpeado el primer día que fue capturado, luego lo mantuvieron durante seis horas en una celda donde solo alcanza una persona, estuvo en la celda 17, que es la de castigo, y solo lo sacaron a tomar sol cinco veces durante los seis meses que estuvo preso.

“No me siento libre”

Además en el departamento de León fue llevado hasta su casa el preso político Juan Pablo Alvarado, quien se encontraba preso en el Sistema Penitenciario de Tipitapa. Alvarado estudiaba el segundo año de Derecho y el 25 de agosto de 2018 fue secuestrado junto a otros líderes estudiantiles de esa ciudad.

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“La lucha termina hasta que el último reo preso político salga de la (cárcel) La Modelo… les digo que todavía no me siento libre porque están los demás compañeros… no me siento libre porque no tengo ningún documento que me respalde, que realmente soy libre”, dijo Alvarado.

La madre de Daniel Junior Sáchez llora al darse cuenta de que su hijo no fue beneficiado con casa por cárcel. LA PRENSA/R. FONSECA

En ese mismo departamento fue liberado Luis Enrique Cuevas Poveda, el vendedor de banderas azul y blanco que fue condenado a seis años y nueve meses de prisión. A Cuevas lo acusaron por “portación ilegal de armas, entorpecimiento y amenazas”.

Al llegar a su casa el reo político dijo sentirse “alegre, porque yo no me imaginaba que iba a venir hoy (miércoles), sino como hasta dentro de cinco años, casi seis años, yo no pensaba que iba a venir tan rápido aquí (a casa) y para mí fue una alegría”.

Llevados hasta su casa

En Managua, los familiares de Carlos Silva confirmaron que miembros del Sistema Penitenciario lo trasladaron a su casa. Silva, un basquetbolista, es señalado de derribar una arbolata —conocida también como chayopalo— en la rotonda Universitaria, en Managua. Silva espera sentencia en el Juzgado Cuarto Local Penal de Managua.

El basquetbolista fue secuestrado el 26 de agosto de 2018 en el Parque Luis Alfonso Velásquez, en Managua, y llevado hacia las celdas de Auxilio Judicial, donde permaneció 55 días.

De igual forma, la presa política Ruth Matute fue trasladada en una ambulancia hasta su casa ubicada en el barrio Monimbó, Masaya. Matute fue operada recientemente para retirarle un marcapasos del corazón. La juez orteguista Karen Chavarría, titular del Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia de Managua, mantuvo la prisión preventiva contra Matute tras la operación. Matute es procesada por supuesta conspiración del delito de terrorismo, en perjuicio del Estado de Nicaragua.

Los reos políticos salieron con su puño en alto y pulseras azul y blanco. LA PRENSA/R. FONSECA

Lázaro García y Dany García, el artesano de pólvora de Masaya y su sobrino, fueron entregados a sus familiares a las 7:30 a.m. en la Ciudad de las Flores. García fue capturado por el régimen orteguista el pasado 6 de octubre. La hija del artesano, Tatiana García, aseguró que les dijeron que ellos pueden trabajar, pero no pueden salir del país.

También les orientaron que este mismo lunes el artesano debe presentarse en los juzgados.

Resistencia tras las rejas

Oneal Josué Granados, Manuel Eduardo Tijerino y Gennsy Efrén Mairena fueron llevados a sus casas en Matagalpa. Mairena tenía una lesión en un brazo y fue uno de los presos golpeados por cantar el Himno Nacional en las celdas; sin embargo, evitó brindar mayores detalles.

“Mi salida es vía medida cautelar y no puedo hacer tanto énfasis de lo vivido (en la cárcel), porque lo toman ellos como ataque al Gobierno, lo que sí le puedo decir es que es una experiencia única el llamarse preso político… fue porque luchaste por una causa justa y a lo mejor seguir luchando, porque la resistencia no solamente está en las calles, estaba también tras esas rejas”, dijo Mairena.

Recibido como héroe

El profesor de Ticuantepe, Juan Bautista Guevara, fue llevado a su vivienda casi a mediodía por autoridades del Sistema Penitenciario Nacional y fue recibido con júbilo por familiares y vecinos. Guevara fue condenado a 15 meses de cárcel por supuesto entorpecimiento al servicio público, por participar en las marchas contra el Gobierno. Su esposa, Norma Chávez Rivera, recientemente denunció que este permanecía en las celdas con problemas en el oído derecho y que no recibía atención médica.

(Con colaboración de Luis Martínez y William Aragón)

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