Bolsa de valores de Nicaragua no reacciona ante impacto de la crisis sociopolítica

Según cifras de la Bolsa de Valores de Nicaragua, en febrero se transaron 637 millones de córdobas en títulos valores, inferior a los 24,872 millones de córdobas en igual mes del año pasado

materiales de construcción en Nicaragua, Nicaragua

LA PRENSA/ ARCHIVO

Por segundo mes consecutivo del 2019 la Bolsa de Valores de Nicaragua sigue operando en el terreno negativo que en los últimos años, lo que evidencia la fuerte recesión que vive el país tras el alargamiento de la crisis sociopolítica, que hoy arriba a su día 322.

Según cifras de la Bolsa de Valores de Nicaragua, en febrero se transaron 637 millones de córdobas en títulos valores, inferior a los 24,872 millones de córdobas en igual mes del año pasado, pero debido a que 2018 febrero fue un mes atípico porque hubo transacciones de un día, se comparó con los años anteriores y se observa igual una fuerte caída.

De tal manera que las transacciones de febrero de este año fueron inferiores a las de los últimos cinco años.

Con respecto al año pasado, la caída fue del 97.4 por ciento en las operaciones mensuales de la Bolsa de Valores, integrada por varios puestos de bolsa y con respecto al 2017, la contracción fue de 88.4 por ciento.

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En mayo fue la última vez que el mercado bursátil creció en términos mensuales, después del estallido de la crisis el 18 de abril de 2018, luego las transacciones comenzaron a contraerse, hasta acumular hasta febrero de este año nueve meses consecutivos de caída.

Hasta ahora agosto había sido el mes con mayor reducción (65.7 por ciento) en las operaciones de la Bolsa desde que comenzó la crisis.

En lo que va del 2019 (es decir el acumulado de enero a febrero) la Bolsa de Valores de Nicaragua ha transado 1,292 millones de córdobas en papeles bursátiles, inferior a los 39,255 millones negociados en el 2018 y los 10,787 millones de córdobas en 2017.

Incertidumbre

Gerardo Argüello, gerente de la Bolsa de Valores de Nicaragua, manifestó ayer que debido a la incertidumbre que vive el país es muy difícil prever cómo será el comportamiento de la Bolsa en los próximos meses.

“La palabra clave para todos los que estamos dirigiendo una empresa es incertidumbre, entonces en medio de esta incertidumbre es muy difícil hacer proyecciones, sumamente difícil y arriesgado”, señaló Argüello.

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Explica que el volumen de la bolsa se va a mantener “a un ritmo muy parecido de los últimos tres meses del año pasado, lo que va a implicar una caída en el volumen con respecto al 2017 y 2018 y ya lo estamos viendo, pero la incertidumbre es tan grande que todo puede cambiar”.

Argüello también puso en perspectiva que tampoco se sabe cuál será el impacto que tendrá la reforma fiscal, aprobada el miércoles 27 de febrero por la aplanadora orteguista y publicada en La Gaceta al siguiente día.

“El impacto de la reforma fiscal está por verse, todavía no lo sabemos, pero lo más probable es que haya una afectación”, dijo.

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¿Qué afecta el futuro de la bolsa?

El representante gremial argumentó que lo que más afecta el futuro de las transacciones en la Bolsa es que la mayoría de los inversionistas se están yendo.

“Hay muchos inversionistas que están cancelando inversión y que están buscando cómo invertir en otro tipo de activos, porque la plata nunca duerme, no se queda en efectivo”, expresó.

En paralelo a esta contracción y el aumento de la incertidumbre, los rendimientos de la Bolsa están subiendo, y es una parte los inversionistas los que se han animado en invertir en la Bolsa.

“Ya se han hecho transacciones con bonos de indemnización (con rendimientos) superiores al 15 por ciento y eso está atrayendo otro tipo de inversionistas. Un día de estos hablaba con un inversionista que me decía que ningún negocio me va a dar un 15 por ciento, y la verdad es que a largo plazo todo se va a componer y prefiero invertir aunque el riesgo sea grande, y siempre hay gente que ve estas oportunidades y toma los riesgos”, sostuvo.

La profundización en la reducción de las operaciones de la Bolsa de Valores de Nicaragua representa para el Gobierno —que es el principal emisor de la Bolsa— un fuerte desafío, ya que al igual como ocurre en las emisiones del sector privado, también el sector público ha resentido la decisión de los inversionistas de no readquirir los bonos.

Datos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) indican que en lo que va del año en la subasta de bonos en la denominación de euros, no se han presentado ofertas, pese a que la tasa de rendimiento pasó de 8.486 por ciento en agosto del 2018 a 9.100 por ciento en febrero del 2019.

Precisamente en agosto del año pasado el Ejecutivo incrementó en 286.4 por ciento la meta en cuanto a emisión de bonos de la República y Letras de Tesorería, con el objetivo de cubrir el déficit presupuestario y del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Pero hasta ahora ha tenido problemas para colocar títulos.

Eso lo ha obligado a impulsar una “confiscatoria” reforma fiscal, según ha tildado así el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), con lo que se busca extraer 317 millones de dólares de las actividades económicas. Esta situación, según el sector privado, en lugar de solucionar el problema financiero del régimen vendrá a agudizar la recesión económica y por ende la recaudación tributaria.

La Bolsa no ha escapado del impacto de la crisis. Al menos dos emisores en el mercado bursátil se han declarado en impago y han entrado en negociación con los inversionistas para buscar alternativas de pago de deudas millonarias.

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