Asedian a presos políticos excarcelados por el régimen orteguista

Patrullas pasan a toda hora del día por sus casas y les hacen fotos

En la imagen se muestra el asedio de agentes policiales a bordo de patrullas cargando la bandera roja y negra. LA PRENSA/E.LOPEZ

Los autoconvocados que han sido excarcelados por el régimen de Daniel Ortega entre el 27 de febrero y el 4 de marzo de 2019 sufren asedio noche y día en sus casas de habitación, donde ahora están recluidos como casa por cárcel, de parte de la Policía Orteguista (PO) y miembros de los Comité de barrios antes llamados Consejos del Poder Ciudadano (CPC) denuncian familiares de ellos.

Entre las provocaciones e intimidaciones que sufren los presos políticos en sus viviendas están el parqueo de patrullas de la Policía frente a su casa a cualquier hora del día. En la madrugada pasan motos pitando frente a su casa, gente del barrio conocidos como CPC pasan haciendo fotos y viendo quien entra y sale de la casa.

“Pasan constantemente dos patrullas en la madrugada, pitan y hacen videos y fotos de día esos CPC. Es estresante, no para el martirio”, dijo la esposa de Carlos Valle, quien fue liberado este 27 de febrero, después de 175 días de estar en prisión ilegalmente en el Chipote sin ser puesto a la orden del juez.

Valle pasó 12 horas esposado previo a la excarcelación, detalló el perjudicado, porque fue trasladado de las cárceles de el Chipote en Managua al Sistema Penitenciario Nacional “Jorge Navarro”, en Tipitapa, conocida como La Modelo, donde lo metieron en horas de la noche del 26 de febrero, en una especie de auditorio junto a otros reos sin quitarle las esposas hasta las cuatro de la mañana que los subieron a un bus para ir a entregarlo a su casa.

“Cuando me dejaron en la casa me hicieron firmar un papel, que no tenía número de expediente ni juzgado porque nunca fui acusado. Me dijeron que me presentaré una vez al mes en la Modelo, sin fecha, solo me dijeron que ellos me iban a llamar, pero eso no les bastó porque siguen asediando mi casa. Toda mi familia ha estado presa por participar en las protestas”, relató Valle.

Fotos y videos

Otro que sufre asedio es Carlos Silva, condenado por participar en la quema de un chayopalo, según la Fiscalía y fue excarcelado el mismo 27 de febrero.

“Desde que salió libre, todos los días se para una camioneta Hilux y motos con hombres de civil a realizar fotos a la casa y hablar por teléfono. También pasa un microbusito haciendo videos. Mi hijo permanece con la gabacha azul en protesta porque es igual a seguir preso, más bien exponen al resto de la familia y menores de edad”, dijo Carlos Silva papá del afectado.

A Silva lo dejaron firmando en los juzgados y no puede salir del país, como medidas alternas a la prisión preventiva.

“Mi hijo tiene que firmar el 27 de marzo y tiene audiencia de apelación el 6 de mayo porque la Fiscalía apeló la sentencia porque cree que es poco dos años de cárcel y quiere que le den más”, dijo el progenitor.

Silva tampoco puede andar en todo lugar, su movilización está restringida, no puede manifestarse ni exigir derechos. Esto es no es libertad”, reiteró el papá.

De igual manera han denunciado los familiares de otros reos políticos en los departamentos, pero tienen miedo que les pase algo a sus hijos, esposos y sobrinos si denuncian.

La semana pasada fue asediado y retenido por la policía orteguista tres veces, el maratonista Alex Vanega, porque salió a correr a las calles de la capital para “correr a la dictadura”, pero lo soltaron nuevamente con la recomendación que no lo quieren volver a ver correr.

Secuelas psicológicas

Carlos Valle, papá de Elsa Valle, quien estuvo presa en la Cárcel de Mujeres la Esperanza expresó que las secuelas psicológicas que el régimen de Daniel Ortega ha dejado en su familia son profundas porque a todos sus hijos y esposa los ha apresado.

”Yo no puedo dormir, me despierto asustado y con esa pasadera de madrugada de las patrullas frente a la casa y pitan, me causan insomnio”, dijo Valle.

Mientras que su hija Elsa tiene depresión porque asegura perdió a su bebé en la cárcel La Esperanza porque no la trataron a tiempo y perdió su embarazo.

”Llora todo el tiempo, se deprime pensando en el bebé que perdió y eso no es vida. Estamos necesitando consultas con psicólogos”, agregó.

Mientras su hija de 16 años y su esposa han sufrido cambios de carácter y se tornan más violentas.

”Con el asedio de la policía quieren salir a enfrentarse con ellos, pelear con los que hacen fotos y videos y eso trae muchos conflictos familiares”, dijo Silva.

Silva está esperando que la policía le regrese los 2,800 córdoba y 20 dólares que andaba el día que lo secuestraron.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: