¿Tiempo corre contra Ortega?

Creo que en la mesa de negociación el tiempo corre contra Ortega, pero lamentablemente corre también contra Nicaragua porque el país está al borde de la ruina total

cansancio, Nicaragua

En el análisis de toda crisis y todo proceso de negociación hay una pregunta elemental para definir la correlación de fuerzas: ¿contra quién corre el tiempo? ¿Quién es o debería ser el que tiene mayor interés en llegar a un arreglo? ¿Quién podría sobrevivir más tiempo sin un acuerdo?

Lo que nos ha llevado a la mesa de negociación, es que la canoa donde vamos todos hace agua y no podemos ni debemos alegrarnos que el hoyo donde entra el agua sea del lado donde van sentados Ortega y Murillo, porque si se hunde nos hundimos todos, tal como dijo metafóricamente y con mucha sabiduría el expresidente Enrique Bolaños en una entrevista publicada el pasado domingo en LA PRENSA.

Creo que en la mesa de negociación el tiempo corre contra Ortega, pero lamentablemente corre también contra Nicaragua porque el país está al borde de la ruina total, si en este diálogo no se resuelve la crisis sociopolítica, o al menos se vislumbra pronto una luz al final del túnel. Ortega y su equipo de negociadores no han demostrado hasta ahora un interés genuino de alcanzar una solución rápida, ya que no se han podido abordar los aspectos torales de la negociación, porque no han aceptado que esta sea avalada por organismos internacionales como la OEA. Este hecho no debe ser interpretado como de fortaleza, o que están “ganando tiempo”, porque la verdad es que cada minuto que pasa es una oportunidad que se pierde, un desempleado más y una familia más que queda en la pobreza.

Los efectos del zarpazo fiscal serán devastadores para la economía, ya que a como lo han señalado muchos economistas, tendrá un efecto inverso a lo deseado porque en lugar de recaudar más, las recaudaciones van a disminuir porque se está matando la gallina de los huevos de oro, que son las empresas y el espíritu emprendedor. No podrán sacar más huevos de la gallina porque la gallina está muriendo y las medidas recaudatorias terminarán asfixiándola. La dictadura, en lugar de ajustarse el traje fiscal a la medida de la nueva realidad económica, ha decidido mantener un aparato estatal supernumerario y pasarle la factura al pueblo. Las consecuencias de este grave error están aún por verse.

La verdad es que nadie está “ganando tiempo”, todos lo estamos perdiendo y si bien es cierto que el tiempo corre indefectiblemente contra Ortega, también corre contra todos los nicaragüenses.

Ante este tiempo que perdemos todos, mal haría la Alianza Cívica en desesperarse y retirarse de la negociación como han sugerido algunas voces luego de tres días sin definir siquiera las condiciones o la hoja de ruta.

Todos debemos de ganar tiempo, pero el más interesado debería ser la pareja dictatorial que es la que puede ordenar la libertad de todos los presos políticos, restablecer las garantías constitucionales conculcadas de hecho y aceptar reformas electorales y un calendario de elecciones libres, competitivas y anticipadas ya.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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