Nicaragua, donde reinan las poetas. Un homenaje en el Día Internacional de la mujer

En este día, es justo y necesario rendir homenajes a las que fueron llamadas al seno del Creador como Claribel Alegría, Mariana Sansón, María Teresa Sánchez, Ana Ilce Gómez y Vidaluz Meneses

El ocho de marzo es una fecha propicia para rendir homenaje a todas las madres, esposas e hijas que merecen  en este día y todos los días recibir el amor y el respeto que se merecen por la labor que realizan en los diferentes campos de la vida cotidiana.

Ellas son las heroínas silenciosas de la ama de casa hasta la mujer más culta.

Es necesario mencionar a aquellas que se dedican al Arte y a la Cultura en general  como las pintoras, cineastas, dramaturgas, narradoras y poetas.

Nicaragua, donde reinan las poetas, en este día, es justo y necesario rendir homenajes a las que fueron  llamadas al seno del Creador como Claribel Alegría, Mariana Sansón, María Teresa Sánchez, Ana Ilce Gómez y Vidaluz Meneses.

Lea: Centenario de Mariana Sansón Argüello y María Teresa Sánchez, dos poetas precursoras

María Teresa Sánchez fundó en 1940 el Círculo de Letras. LAPRENSA/Archivo

María Teresa Sánchez (1918-1973)

Sobresale por ser autora  de la primer Antología de Poesía Nicaragüense en su Editorial Nuevos Horizontes. Como promotora cultural obtuvo el premio Rubén Darío.

Su Editorial se convirtió en Casa Cultural donde se realizaban tertulias, reuniones y conferencias. Su mayor logro fue darle espacio a escritores y escritoras  de la época.

Publicó Canto amargo, Poemas de la tarde y Sombras, entre otros poemarios; como narradora escribió El hombre feliz  (1954).

Su poesía responde  al canon de la época: Gran religiosa escribió poemas religiosos, sobre todo, el poema Agradeciendo  a Dios (1964) donde expresa su intenso amor al Todopoderoso.

Ella y su esposo Rolando Steiner, se dedicaron  a realizar obras sociales, en especial a los desheredados de la fortuna.

El Premio de Literatura María Teresa Sánchez se ha convocado anualmente desde 2010 por el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Mariana Sansón, poeta. LA PRENSA/Archivo

Mariana Sansón (1918-2002)

Dueña de una poesía hermética, surrealista, pero primero que todo, poesía automática que la vincula con el vanguardismo.  En sus poemas, muy breves, aborda una temática extraña: una serie de criaturas cósmicas como ciertas flores, ángeles,  gusanos y otros seres raros, fantásticos, hijos de su imaginación.

Hay en sus poemarios un afán de trascendencia en  Las horas y sus voces y El Zoo fantástico (1994), en ellos se observa una suerte de simbolismo y misticismo emprendiendo un diálogo con el cosmos, con lo esotérico, muy difícil de desentrañar.

La figura del ángel es un símbolo  clave porque se  convierte en el emisario de lo divino que deposita en sus manos el misterio de la poesía.

En su honor la Asociación de Escritoras Nicaragüenses (ANIDE) entrega el premio que lleva su nombre: el Concurso Nacional de Poesía Mariana Sansón.

Claribel Alegría  (1924-2017)

Nació en Nicaragua, pero a los pocos meses de edad su padre partió a El Salvador como exiliado político. Ella regresó a Nicaragua a raíz del triunfo de la revolución nicaragüense.

Se casó con Darwin Flakoll con quien escribió parte de su obra entre cuentos y novelas. Vivió muchos años en Estados Unidos de América. Por la excelencia de su obra, ha sido traducida a diferentes idiomas.

Como narradora publicó la novela Cenizas de Izalco y un testimonio-novela No me agarran viva. Sobresale en sus poemarios su compromiso político y social, la temática del amor y la situación de la mujer.

Tuvo la suerte de tener como profesor al premio Nóbel Juan Ramón Jiménez quien la asesoró en la escogencia de los poemas de su primer poemario Anillo de silencio (1948), publicó también Esto soy y muchos más. Recibió el prestigioso premio Casa de las Américas (1978) y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana  2017).

Vidaluz Meneses (1944-2016)

Docente académica, mujer beligerante y poeta de la generación de los sesenta. Directora del Centro Ecuménico Valdivieso y  Decana en la UCA.

En su poesía se aprecia la valoración del cuerpo femenino, las fronteras que marcan la diferencia de lo masculino y lo femenino y los mitos bíblicos y griegos que sitúan a la mujer en posición de desigualdad.

Cultivó una poesía de compromiso tanto con la revolución del 79 como la subversión de los mitos como el de La mujer de Lot y el de Penélope siempre añorando el pasado.

Con un lenguaje sencillo, conversacional, despojado de una retórica ornamental, en su mundo interior, desea construirse una imagen propia, de autorretratarse.

Emplea las metáforas del vacío, la oquedad, oficinas, soledades, alcobas conyugales donde reina la monotonía y la rutina.

Entre sus obras destacan  Llama guardada (1975), El aire que me llama (1982), Llama en el aire (1990), Todo es igual y distinto (1992-2001, Balada por Adelina (2016) su autobiografía.

Ana Ilse Gómez

Ana Ilce Gómez (1945-2017)

Solo publicó dos poemarios,  Las ceremonia del silencio (1966) y De lo humano cotidiano con el cual obtuvo el  premio Rafaela Contreraspromovido por ANIDE. Se le considera una de las voces más alta de la poesía femenina nicaragüense.

Al contrario de las poetas que surgieron en los años sesenta y setenta, que lucharon cívicamente contra la dictadura de la familia Somoza, Ana Ilce siempre tímida,alejada de los círculos sociales, permaneció en su solitariedad de su casa en el barrio Monimbó de la ciudad de Nasaya.

Lea además: Poemas de Ana Ilce Gómez con miradas de mujer y feminismo

Evadió entrevistas, ceremonias, conferencias escribiendo poemas de excelente factura.

Su poesía oscila entre el amor y la muerte, la inferioridad de la mujer en la sociedad patriarcal, la mujer ignorada y anónima, el deseo de libertad,  el misterio de la poesía y, sobre todo el derecho de la mujer a tener voz.

Sus poemas se pueblan de símbolos e imágenes:  la serpiente, el ángel del hogar, el infierno, el paraíso y la casa como prisión enajenante.

Por su poesía en defensa de la mujer, nos permite  hablar de poesía femenina y feminizante. Es muy conocido el poema “Esta mujer que pasa” que aparece en varias antologías de Nicaragua, y en el extranjero

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