Presos políticos que recibieron casa por cárcel viven bajo “espionaje”

Son múltiples las denuncias por parte de los aún presos políticos que aseguran estar siendo vigilados por los miembros del Consejo de Poder Ciudadano

Unos 100 presos políticos fueron excarcelados el pasado 27 de febrero. LA PRENSA/ Roberto Fonseca

El asedio que sufren los excarcelados del régimen de Daniel Ortega, por parte de miembros de toda la estructura de ese partido, es “espionaje” y solo sucede en regímenes con una orientación totalitaria, valoró el abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CDPH), Pablo Cuevas.

“Esto es espionaje y solo sucede en regímenes que tienen una orientación totalitaria, antidemocrática y en estados policíacos, eso nos dice cómo estamos en Nicaragua”, afirmó Cuevas.

Son múltiples las denuncias por parte de los aún presos políticos que aseguran estar siendo vigilados por los miembros del Consejo de Poder Ciudadano, que les toman fotografías, además que se estacionan patrullas policiales frente a sus casas, o que incluso, les hacen llegar amenazas que en cualquier momento pueden regresar a los reclusorios.

La CPDH también ha recibido reportes de los presos, por lo que considera que el asedio es un denominador común.
Por su parte, el especialista en derechos humanos, Uriel Pineda, explicó que la excarcelación de presos políticos es evidencia que existe una política de Estado de persecución, en función de personas que manifiestan su disidencia con el régimen.

“El hecho que yo te apreso y yo te libero, obviando cualquier criterio de independencia judicial y demás es una evidencia muy fuerte que viene a fortalecer el hecho de que en Nicaragua lo que ocurrió fueron crímenes de lesa humanidad”, dijo.

Esto también explica que exista una especie de asedio o intimidación a las personas que fueron liberadas, ya que el objetivo principal del régimen es que estas no vuelvan a protestar, y por tanto, el seguimiento que hacen es para amedrentarlos, intimidarlos y que no se vuelvan a organizar, explicó.

Cuevas considera que la actuación de las personas afines al régimen en contra de los más de cien presos que fueron excarcelados tiene como objetivo un mensaje: “está afuera, estás dentro”, es decir, que aunque la persona no esté en una cárcel, sigue vigilado, bajo custodia, lo cual se hace mediante procedimientos ilegales y reñidos con la Constitución Política de Nicaragua y el respeto a los derechos humanos.

Esto también implica una violación a los derechos humanos de los aún presos políticos, que son espiados por otros ciudadanos civiles.

Este proceso de excarcelación ha sido difícil para los familiares y los reos, los primeros porque salieron sin tener claridad de su situación legal, bajo la orientación que tienen que llegar a firmar al Sistema Penitenciario Nacional, mientras que los familiares, estuvieron en zozobra, ya que en la mayoría de los casos desconocían si su preso político iba a salir, y a dónde lo llevarían.

Los testimonios del horror

Varios de los presos políticos que fueron excarcelados, de forma valiente, empezaron a confirmar cada una de las violaciones a sus derechos, en especial, las golpizas y las condiciones en las que estaban en la prisión, que ya habían sido denunciadas por sus familiares, por medio de cartas y otros medios clandestinos para que el mundo se enterara del horror de ser un preso político.

Dentro de la cárcel se hicieron amigos de otros presos políticos que no salieron y aún padecen en las mazmorras del régimen orteguista. Por ello, varios de los excarcelados refirieron que se sentían alegres de estar nuevamente en sus casas, pero a la vez, recordaban a los que siguen en la cárcel, sufriendo los abusos que ellos mismos vivieron.

Las principales denuncias es que soportaron violencia psicológica, que no tenían atención médica adecuada y que cantar el Himno Nacional implicaba atenerse a las consecuencias.