Entorno de una decisión correcta

Quiero manifestar también mi apoyo al equipo negociador de la Alianza, como lo hizo Humberto Belli en un brillante artículo el lunes 11 titulado “Voto de confianza”

cansancio, Nicaragua

La Alianza Cívica, que nos representa a todos los demócratas en las negociaciones de Incae, condicionó su presencia en la mesa de negociación “a que el régimen brinde muestras contundentes para encontrar soluciones integrales a la crisis que vive el país y que contribuyan al ambiente de paz”.

Estas son: “Liberación de presos políticos; cese de la represión y los secuestros; plena observancia de estándares internacionales para el tratamiento de los presos políticos, incluyendo la prohibición de tratos crueles, inhumanos, y degradantes, y brindando una pronta asistencia médica a los reclusos, además el cese del hostigamiento a los familiares de los reclusos”. Estas condiciones elementales, además de ser muy razonables, vienen después de que los obispos se negaron a sentarse en el diálogo y de un cínico comunicado oficial que en resumen dice no a la liberación de los presos políticos, sino “revisión de sus expedientes” por hechos delictivos (no políticos); no al adelanto de las elecciones y “perfeccionamiento” de los procesos electorales con miras al 2021 y “fortalecer” los inexistentes derechos constitucionales, a cambio de hacer un llamado conjunto para el cese de las sanciones. Es decir: lo piden todo, sin dar nada a cambio.

Otros agravantes del entorno político previo a la decisión de la Alianza Cívica son: los reportes de maltrato a los presos políticos evidenciados en videos; la entrada en vigencia del zarpazo fiscal y la anómala compra de Barcorp por parte del Estado para transformarlo en un Banco Nacional. No obstante lo anterior, creo que a como dice el editorial de LA PRENSA del pasado lunes la Alianza Cívica ha hecho bien en darse unos días para hacer consultas con los diversos sectores que representa y exigir condiciones básicas, elementales para seguir en la negociación, pero no creo que sea correcto romper totalmente y esperar a que Ortega caiga por inercia o por las presiones internacionales, lo cual no va a suceder y mientras tanto, la economía nacional se hunde y todo el pueblo paga las consecuencias.

Quiero manifestar también mi apoyo al equipo negociador de la Alianza, como lo hizo Humberto Belli en un brillante artículo el lunes 11 titulado “Voto de confianza” en que destaca lo siguiente: “Por improbable que parezca, el actual proceso negociador, con todo y sus dificultades, es la única esperanza para que Nicaragua alcance la paz y la democratización que todos anhelamos. Evidentemente, un acuerdo negociado siempre implicará concesiones recíprocas que difícilmente satisfará a todos. Pero las dos alternativas, si fracasa, serían la pauperización del país o la guerra civil. O posiblemente ambas”.

En suma: tomarse una pausa para acelerar este proceso, ya de por sí lento y con pocos frutos, fue una decisión acertada de la Alianza Cívica, sobre todo tomando en cuenta el entorno político, pero no debe tomarse como una ruptura de las negociaciones. Ahora la pelota está en la cancha del gobierno.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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