Los plantados de Nicaragua

También en Nicaragua muchas presas y presos políticos se plantan en la cárcel contra la dictadura aunque sufran crueles represalias

Una mala consejera, Nicaragua

Los presos políticos cubanos más valientes y rebeldes en la prisión son llamados “los plantados”, porque aun dentro de la cárcel nunca se someten a la criminal dictadura comunista.

Ahora en Cuba no hay tantos presos políticos como en la segunda mitad del siglo pasado, cuando eran millares. Pero no hay dictadura sin presos políticos y en la actualidad los de Cuba son más de 140, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

También en Nicaragua muchas presas y presos políticos se plantan en la cárcel contra la dictadura aunque sufran crueles represalias, reclamando respeto a sus derechos humanos y continuando en prisión la lucha que libraron en las barricadas, tranques y marchas pacíficas.

Los diputados del Parlamento Europeo que visitaron a algunos presos políticos en enero pasado, declararon públicamente que los había impresionado el coraje y la inquebrantable voluntad de lucha de los rehenes de la dictadura. Esa impresión de los eurodiputados la confirmó en los últimos días, un grupo de presos políticos de la “cárcel modelo” que abrieron un agujero en el techo del galerón carcelario y subieron al mismo para ondear la Bandera Nacional y gritar consignas libertarias.

Los participantes en esa singular protesta en la cárcel sufrieron un brutal castigo después de ser sometidos violentamente por los carceleros. Y la misma suerte corrió el preso político que filmó la protesta para que se divulgara en las redes sociales. Esta demostración de coraje de nuestros presos políticos no tiene precedente, es un hito en la historia de la prolongada, apasionada e incansable lucha del pueblo nicaragüense por la libertad.

Las presas y presos políticos de Nicaragua también están haciendo huelgas de hambre, que no es la mejor forma de protestar porque sus organismos sufren graves daños que podrían ser irreversibles, pero demuestran de esa manera su ejemplar disposición de llegar hasta el sacrificio por la liberación de Nicaragua.

Por otra parte, es justo y necesario decir que no todos los guardias penitenciarios son inhumanos, perversos y crueles con los presos políticos. Hay entre los carceleros algunos que conservan su condición humana y les repugna el maltrato que se da a los presos políticos, aunque no se atrevan a decirlo abiertamente.

La ex presa política Lizbeth María Pérez Sánchez, quien estuvo 58 días en las mazmorras de la dictadura, reveló a la revista Confidencial que comprobó por su propia experiencia que “hay oficiales que no están de acuerdo con lo que está sucediendo en el país”. “Ellos no han matado ni torturado a nadie, quieren que esto termine, se quieren ir (del servicio penitenciario), pero si lo hacen ponen en peligro sus vidas y las de sus familiares”.

Es reconfortante saber que en las cárceles de la dictadura hay presas y presos políticos plantados y heroicos, lo mismo que oficiales penitenciarios que no están de acuerdo con la brutalidad del sistema, aunque por prudencia o temor no se atrevan a manifestarlo.

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