Presas políticas suspenden huelga de hambre a la que autoridades penitenciarias fueron indiferentes

Las madres de reclusas dice que sus parientes no descartan retomarla en el futuro. Autoridades no brindaron atención médica a encarceladas

LA PRENSA/R. MONCADA

Tamara Zamora, madre de la presa política Amaya Coppens, en la conferencia junto al abogado de la CPDH, Pablo Cuevas

Madres de presas políticas anunciaron este miércoles que sus hijas suspenderán la huelga de hambre que lleva tres semanas, pero que no descartan retomarla más adelante.

La huelga la iniciaron como forma de protesta ante las condiciones que están en el sistema penitenciario La Esperanza y por el aislamiento en el que permanece sometida la periodista Lucía Pineda Ubau.
Tamara Zamora, madre de la universitaria presa Amaya Coppens, denunció que la huelga de hambre no ha sido atendida por el Sistema Penitenciario, brindándole la asistencia médica que se requiere en estos casos.
«Ellas van a interrumpir su huelga, van a empezar a comer de a poquito porque después de tantos días no pueden consumir muchos alimentos porque consideraban que el grupo de negociación golpeó la mesa, se paró en una actitud de protesta enérgica en el sentido de no prestarse al juego del gobierno», informó Zamora.

Mariela Peralta no podía caminar

Mariela Cerrato, madre de Mariela Adilia Peralta, narró que como consecuencia de la huelga su hija no podía caminar y que la tuvieron que llevar a la mesa donde estaría el nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag el día que visitó la cárcel.
En cuanto a las fotografías que recientemente se divulgaron, donde aparece el nuncio junto a varios presos políticos, Pablo Cuevas, miembro de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), aclaró que forma parte de una acción macabra de aparentar normalidad cuando se maltrata, que no representa la realidad en que permanecen privadas de libertad.

CPDH: fotos no muestran la realidad

El nuncio apostólico visitó La Esperanza y el sistema penitenciario de varones conocido como La Modelo, y de esa reunión con los presos políticos hubo fotografías.

En las fotos algunos posan sonrientes, otro empuñando la mano o con el pulgar arriba, en auditorios limpios, pero de acuerdo con el abogado de la CPDH, Pablo Cuevas, eso no garantiza que viven en condiciones óptimas.

“Vimos al nuncio en una sala agradable con los presos políticos, pero no vimos al nuncio, porque esa es la verdad, en las celdas que es lo que todos los nicaragüenses incluso esta institución hubiera deseado que sucediera, entonces no podemos hablar de una apreciación objetiva de la realidad. No pudimos ver al nuncio hablando con ciudadanos que día antes habían sido, o habían denuncias, de tratos bárbaros, inhumanos. Hablamos de Yubrank (Suazo)”, manifestó Cuevas, abogado de la CPDH.

Espionaje en visita

Pablo Cuevas, abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), aseguró que ha sido víctima de asedio. El último ocurrió el martes pasado cuando visitaba a la promotora voluntaria Ana Hooker.

“Pudimos corroborar el asedio, el vehículo en que estuvimos fue anotado su placa, funcionarios del Estado, como personas que estaban vestidas con chaquetas de Enacal, pasaron, grabaron y al retirarnos, propiamente en el empalme entre Somoto y Ocotal, fuimos retenidos momentáneamente por oficiales de Policía que tenían nuestra placa y personas de Migración que nos exigieron nuestra identificación”, denunció Cuevas.

Acuerdo con CICR

En el anuncio del acuerdo suscrito con el régimen de Daniel Ortega, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) aclaró que la atención humanitaria “respetando los principios de imparcialidad, independencia y neutralidad que llevamos a cabo en más de ochenta países del mundo”.

El CICR ni el régimen han aclarado si la atención incorporará a los reos políticos, que según la Unidad Nacional Azul y Blanco suman 650.