La quema de brujas en la Edad Media ha sido sustituida por «el poder patriarcal»

"Actualmente el Estado ya no ejecuta públicamente a las brujas, pero la pena de muerte para las mujeres que quieren ser libres sigue existiendo en la intimidad, cuando a una de ellas la mata su pareja", explicó Mona Chollet

LA PRENSA/ISTOCK

La quema de brujas fue un método común de represión femenina durante el Medievo y el Renacimiento. Ahora, según la periodista franco-suiza Mona Chollet, «ha sido sustituida por el poder patriarcal, que sigue excluyendo y golpeando a la mujer para mantenerla en su posición de eterna subordinada».

Chollet (Ginebra, 1973) expresó su preocupación por la «privatización de la persecución femenina», un tema del que habla en su nuevo libro, Brujas (Ediciones B), un ensayo en el que reflexiona sobre la herencia patriarcal en el pensamiento europeo, desde la caza de brujas hasta la actualidad.

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«Actualmente el Estado ya no ejecuta públicamente a las brujas, pero la pena de muerte para las mujeres que quieren ser libres sigue existiendo en la intimidad, cuando a una de ellas la mata su pareja o expareja», explicó Chollet, quien recuerda que en Francia tiene lugar un feminicidio «cada tres días de media», según datos de 2016 del Ministerio de Familia, Infancia y los Derechos de la mujer.

Frente a esta realidad, la escritora aboga por no abandonar la lucha feminista, «la batalla más larga de la historia, que seguramente no acabe nunca y debe reiniciarse constantemente», tal y como la define.

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«Lo que se inició en el siglo XX con el feminismo es una reconquista, no una conquista», recordó Chollet.

La autora reconoce un «problema de memoria colectiva» en torno a la figura de la mujer, ya que esta no siempre estuvo relegada a la casa, la cocina y los hijos, y subraya que en el Medievo y el Renacimiento ya tomó la esfera profesional y pública.

Por ejemplo, la madre de Fernando III de Castilla, Berenguela I, defendió plazas y dirigió mediaciones durante las guerras de conquista del mundo musulmán. Por otro lado, en la Inglaterra medieval, 72 de los 85 gremios contaban con mujeres entre sus filas y, en algunos de ellos, eran mayoría.

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Pese a esto, hoy en día «las mujeres han interiorizado una posición de ayudante o secundaria, inspirada en el modelo médico/enfermera», remarca Chollet.

«Esto se debe al hecho de que, si las mujeres se niegan a sacrificarse o quieren alcanzar sus propios objetivos, obtienen una reprobación inmediata».

En palabras de la escritora, estas mujeres acaban optando por segundos planos porque, si no lo hacen, «son acusadas de ser arrogantes, individualistas, trepas y malas madres».

«Porque ese es el fin último para el que la sociedad concibe a las mujeres: la maternidad», sentencia Chollet, quien denuncia una «presión social hacia el hecho de tener hijos».

Para la escritora, es necesario un pacto social que elimine la problemática en torno a la decisión de no ser madre ya que, en sus palabras, «cualquier mujer es libre de elegir sobre la maternidad, siempre que elija quedarse embarazada».

En su libro, Chollet explica cómo esta presión hacia la maternidad fue una de las grandes protagonistas de los debates (entre hombres) que precedieron la autorización de los anticonceptivos.

«Huelga de vientres»

«Una huelga de vientres, ese era su gran miedo. Pero si la maternidad es una experiencia tan maravillosa, por qué habrían de renunciar a ella las mujeres?», se pregunta irónicamente Mona Chollet.

La verdad es que si una mujer desea compaginar vida familiar, personal y profesional corre el grave riesgo de que la maternidad la penalice en su recorrido, mientras que la paternidad no perjudica en nada una carrera o una vocación, apunta la escritora.

Mona Chollet afirma que escribió el libro para encontrar sus propias respuestas. Sin embargo, se ha dado cuenta de que Brujas va más allá: «Es útil para tomar conciencia de los prejuicios que nos impregnan a las mujeres, y sobre todo para entender de dónde vienen».

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