Zona de Strikes: Ichiro Suzuki se alista para despedirse en su nación

Aunque no se sabe con exactitud qué pasará después de la serie con Oakland, lo cierto es que Ichiro Suzuki solo da los toques finales a su gran trayectoria

Jonathan Loáisiga

Edgard Rodríguez C.

Ichiro Suzuki será seguido por los reflectores.

Luego de 18 años de mover el bate con elegancia, suavidad y eficacia, Suzuki está preparado para el adiós. Y lo hará ante su pueblo, que ha seguido con atención su salto hacia la grandeza tras una brillante trayectoria en casa.

Mediante una magia incomparable y una precisión asombrosa, Suzuki elevó el bateo a niveles de arte. Y aun cuando su madero perdió el fuego que le caracterizó, su legado permanece firme y su ejemplo lejos de cuestionamientos.

Suzuki estará en el jardín derecho este miércoles por la madrugada (3:35 hora nica) cuando los Marineros y Atléticos de Oakland pongan en marcha la temporada 2019, frente a 55 mil personas en el Tokyo Dome, en Japón.

Y aunque el mánager de Seattle, Scott Servais, no garantizó nada respecto a Suzuki más allá de la serie de dos partidos en la capital nipona, sí confirmó la presencia en el line up del duelo inaugural de la más grande figura que ha producido el beisbol japonés.

Después de siete años de brillar en Japón, Ichiro hizo su debut en las Grandes Ligas en el 2001 y no pudo ser mejor: bateó .350 (242 hits en 692 turnos) con 127 anotadas y 56 robos, todo bueno para ser Novato del Año y el Jugador Más Valioso.

Ese año fue líder de bateo, ganó el primero de de diez Guante de Oro y el bate de plata. Fue al primero de una decena de Juegos de Estrellas y coleccionó la primera de diez campañas seguidas con 200 hits.

Pero sobre todo vimos la irrupción de un astro que logró impactar por su talento y por su sencillez, que nunca se vio envuelto en sospechas de trampas o comportamientos inapropiados.

Ichiro elevó su actuación a niveles espectaculares en el 2004, cuando estableció la marca de 262 hits, rompiendo un récord vigente desde 1920, cuando George Sisler de San Luis había bateado 256 cohetazos y ganó su segundo cetro de bateo con .372.

Suzuki será un indiscutible miembro del Salón de la Fama. Debe ser escogencia de primer año. Pero sobre todo, es el orgullo de una nación que ha sido bien representada por un jugador que mezcló habilidad con imaginación y produjo cifras asombrosas.

Tiene promedio de por vida de .311, con 3,089 hits, pese a que comenzó a jugar de 27 años en las Ligas Mayores, se ha robado 509 bases y ha anotado 1, 420 carreras, mientras remolca 780.

Este miércoles podría ser su despedida. A sus 45 años y 149 días, aún saca agua de las piedras, pero no lo necesita. Solo desea decir adiós ante su gente luego de una carrera que nunca se apartó de la ruta que lleva a la inmortalidad.

Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdRod16