Núcleo de derechos conculcados

Ese núcleo apreciable de derechos constitucionales no están sujetos a ninguna negociación y fueron arrebatados por medio de la fuerza bruta

cansancio, Nicaragua

Un núcleo apreciable de derechos ciudadanos consagrados en la Constitución fueron violentados el pasado sábado 16, cuando la Policía Orteguista arremetió contra dos núcleos de ciudadanos que protestaban demandando la excarcelación de todos los reos políticos, pero en lugar de que eso ocurriera, un núcleo más considerable de 164 ciudadanos fueron detenidos con lujo de violencia por un núcleo mayor de policías antimotines y llevados a “estrenar” las instalaciones del nuevo Chipote.

Entre las libertades y derechos ciudadanos violentados, una vez más, están: el derecho a la libre expresión del pensamiento; el derecho a la libre movilización en todo el territorio nacional; el derecho a protestar cívicamente; el derecho a informar y ser informados; el derecho a la integridad física y el derecho a la libertad.

El evento fue televisado y escapó nuestras fronteras recorriendo el mundo, que observaba atónito lo que es capaz de hacer para mantenerse en el poder un núcleo despreciable, que tenía dos opciones: permitir la protesta y abrir la gasa a posibles nuevas protestas de mayores núcleos, o reprimirla, para tratar de mantener pequeño el grupo de ciudadanos dispuestos a poner a prueba el núcleo de derechos constitucionales, que de hecho les han sido conculcados.

Las reacciones internacionales no se hicieron esperar, pero nadie quizás lo puso mejor en el mundo y en menos palabras, que el eurodiputado Ramón Jáuregui, quien en un tuit expresó lo siguiente: “Prohibir manifestaciones es restringir la libertad. Cerrar medios de comunicación vulnera el derecho a la información. Detener manifestantes pacíficos, es represión. Así no se negocia, presidente Ortega, Europa espera que pacten el camino de la libertad y democracia y su pueblo hable en las urnas”.

Ese núcleo apreciable de derechos constitucionales no están sujetos a ninguna negociación y fueron arrebatados por medio de la fuerza bruta, por tanto deben ser reintegrados, no a cuentagotas, sino de manera integral, inmediata e inexcusable, por tanto, todos los presos políticos deben ser liberados.

Damos las gracias al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag por sus ingentes gestiones durante la inauguración de las modernas instalaciones del nuevo Chipote porque quizás sin su intervención el apreciable núcleo de 164 ciudadanos detenidos arbitrariamente hubiera pasado allí no sabemos cuánto tiempo, a la espera de que, a como otros reos políticos, les inventen cargos y los pasen a la politizada guillotina judicial.

Para los que critican al nuncio, yo al menos no creo que haya pasado tres extenuantes horas dentro del nuevo Chipote invitado a cenar o a departir alegremente con la policía política del régimen. Agradezco y aprecio su gestión de liberar prontamente al apreciable núcleo de nuevos prisioneros políticos, arrestados el sábado pasado en violación a un núcleo de sus garantías constitucionales.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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