Medidas erradas orteguistas llevan a economía de Nicaragua al despeñadero

El problema, según Funides, es que la reforma a la Ley de Concertación Tributaria es “de carácter recaudadora” y que va a tener un efecto recesivo en la economía

Política de sigilo en la información económica crea mayor incertidumbre en el país, advierte Funides. LAPRENSA/ARCHIVO

La reforma fiscal fue el camino más fácil y peligroso que optó por recorrer el régimen de Daniel Ortega para intentar subsanar el impacto de la crisis sociopolítica en las finanzas públicas, según se desprende de un análisis presentado este martes por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), al tiempo que señaló que había otras alternativas menos dolorosas.

El problema, según Funides, es que la reforma a la Ley de Concertación Tributaria es “de carácter recaudadora” y que va a tener un efecto recesivo en la economía.

Entre las alternativas que tenía el Ejecutivo para equilibrar sus finanzas figura subejecutar el presupuesto de egresos del Presupuesto General de la República; colocar instrumento altamente especulativo como los bonos y títulos de valor; el financiamiento a corto plazo del Banco Central de Nicaragua, y retirar su disponibilidad financiera depositada en el BCN o bien realizar otra reforma tributaria menos agresiva.

Funides expresa que el régimen está más que claro que la medida no es la más acertada y por esa razón estableció que cada tres meses se debe revisar la política.

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La reforma fiscal, que se puso en marcha el pasado 28 de febrero, forma parte de las medidas más severas económicamente que el Ejecutivo ha implementado en lo que va del año y que lejos de ayudar a mitigar la recesión son desacertadas, según el centro de pensamiento.
En total en menos de tres meses el régimen ha implementado seis medidas económicas drásticas, que han provocado un aumento en la incertidumbre, según detalla el análisis de Funides.

Estas medidas son: la creación en títulos de letras, la reforma al Seguro Social, la reforma a la Ley de Concertación Tributaria, el préstamo de Exibam, el congelamiento del Salario Mínimo y la compra de Bancorp.

Solo con la reforma fiscal, el Ejecutivo busca 317 millones de dólares este año y además optó por contratar un préstamo de cien millones de dólares con un banco de China Taiwán.

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“¿Qué ha pasado en el 2019?, el Gobierno en menos de tres meses ha sacado seis medidas para seguir lidiando con la crisis económica, no se está tratando con la crisis sociopolítica, que es el origen de toda esta situación, que a la larga por muchas medidas de este tipo no vas a llegar a ninguna solución final y más bien lo que se hace es maniobrar la crisis e inclusive la podés empeorar y este es el caso de estas medidas”, detalla Funides.

Mientras que el año pasado en ocho meses se aplicaron 15 medidas, de las cuales nueve fueron acertadas y seis fueron negativas o que aumentaron desconfianza como: los títulos de inversión, la reforma financiera referida a la venta de divisas, la interrupción temporal de publicación de información por parte del Banco Central de Nicaragua, la aprobación del reglamento de la Unidad de Análisis Financiero (UAF), el requerimiento para la compra de divisas al Banco Central con 48 horas de antelación, y la aprobación de la Ley creadora de la Empresa Nicaragüense de Importaciones y Exportaciones (Enimex).

Falta de información agrava impacto de medidas dañinas

Además de las seis medidas económicas desacertadas, actualmente se ha creado mayor incertidumbre con la interrupción de la información por parte del Banco Central de Nicaragua. De forma visible, el máximo emisor bancario mantiene desactualizados desde noviembre del año pasado los principales indicadores y hasta ahora se desconocen cuáles son las perspectivas para este año, lo que provoca que el país esté “caminando a ciegas” y se agrave la incertidumbre nacional.

“Es evidente que hay un rezago en los diferentes indicadores económicos, hay algunos que tienen hasta ocho días rezagados, como los afiliados al INSS y el Gobierno, que es una publicación de índole mensual, el mismo IPC (Índice de Precio al Consumidor) que nunca se atrasa, que es uno de los más puntuales junto con el IMAE (Índice Mensual de la Actividad Económica), los indicadores de finanzas públicas y remesas también están atrasados, el informe de comercio está atrasado, el IMAE tiene 32 días atrasados, salario mínimos promedio tiene 67 días atrasados y la más atrasada es la encuesta trimestral de turismo que tiene 94 días”, expresó Funides.

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“Pero además casualmente desde inicio de año la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif) cambió su metodología de presentar la información pública , alegando que se han alineado al estándar internacional, sin embargo los informes aún en PDF tienen retrasos de publicación, de tal manera que los pocos espacios de información se van cerrando y la posibilidad de saber el rumbo de la economía en medio de la crisis es más difícil”, agregó.

Todas estas medidas ocurren en momentos que la economía lleva más de cuatro trimestres sumergida en una recesión económica, que apunta a mayor caída del Producto Interno Bruto este año, como consecuencia de la prolongación de la crisis sociopolítica.

Opiniones diversas

El economista y sociólogo Óscar René Vargas en una entrevista esta semana dio una lectura ante la ausencia de cifras oficiales y teme que el impacto de la crisis sea de tal grado que ya es imposible ocultar o maquillar el debacle económico.

Por su parte Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), explica que es necesario que estos indicadores se publiquen porque se utilizan para la toma de decisiones.

No obstante el economista y docente universitario Luis Murillo señala que el BCN trata de mantener oculta la información para que no se genere mayor incertidumbre, sin embargo este sigilo no genera confianza.

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