Régimen Orteguista no apaga la lucha cívica

Pese a la represión contra el régimen orteguista, la población ha mantenido y mantendrá la lucha cívica, consideran especialistas

Meseni, Nicaragua, protestas

La PO mantiene la represión contra la protesta pacífica. LA PRENSA/ROBERTO FONSECA

La represión policial contra la marcha de autoconvocados para demandar la libertad de los presos políticos, del pasado sábado, no logró atemorizar ni frenar la protesta ciudadana, y a nivel internacional desacreditó más a esa institución y reiteró lo que organismos de derechos humanos han afirmado con relación al uso desproporcionado de la fuerza, explicó la socióloga y experta en temas de seguridad Elvira Cuadra.

El saldo de la “cacería” que desató la Policía Orteguista (PO) fue de 164 personas presas, quienes fueron liberadas esa misma noche. A eso se suman decenas de autoconvocados que recibieron golpes, patadas y puñetazos por parte de oficiales que se lanzaban contra ellos, como si estos anduviesen armados, cuando lo único que portaban era una bandera azul y blanco.

Para el sociólogo Cirilo Otero, Daniel Ortega tiene una estrategia equivocada, cree que provocando el terror, el miedo, todo se va a terminar, y no es así, ya que a más represión se reproduce la voluntad popular de seguir luchando, de seguir resistiendo, explicó.

Asimismo dijo que Ortega tuvo el fin de semana pasado una enorme oportunidad para demostrar que quiere resolver la situación, pero lo que demostró fue todo lo contrario. “Va de error en error y no quiere resolver el problema favorablemente”, indicó.

Esta manifestación se da en medio de un contexto de negociación entre el régimen y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, pero eso no impidió que la PO actuara diferente a otras ocasiones. Desde el viernes dijo que no autorizaba la manifestación y desde horas tempranas del sábado desplegó cientos de fuerzas policiales de sus diferentes especialidades.

Para Cuadra, Ortega ha estado calculando mal el nivel de descontento e insatisfacción ciudadana desde que iniciaron las protestas en abril de 2018.

“Ha intentado diferentes niveles de violencia, escalando hasta parámetros no comparables en la historia del país, sin embargo, no ha logrado desmotivar o eliminar las acciones de resistencia y protesta de los ciudadanos”, expresó.

Aunque las personas fueron apresadas y algunas de ellas golpeadas, cuando fueron liberadas aseguraron que seguirían en la lucha, demandando la libertad para Nicaragua y los presos políticos.

La socióloga Cuadra explica que la ciudadanía sabe que Ortega está en un momento de suma debilidad, que ya no cuenta con más recursos que la represión abierta, mientras que el descontento y la insatisfacción se ha incrementado, exponencialmente desde abril de 2018. El sábado también se vio otras expresiones de resistencia, una de ellas fue cuando la población utilizó una manguera industrial para lanzarle agua a los oficiales. Al respecto, Otero explicó que la población ha perdido el respeto por las instituciones que actúan como represores.

Policía más desprestigiada

Una vez más la Policía Orteguista (PO) quedó al descubierto frente a la comunidad internacional, con la actuación represiva, ejecutada contra civiles desarmados que querían participar en la marcha por la liberación de los presos políticos.

Para la socióloga Elvira Cuadra, su actuación reitera lo que muchas organizaciones de derechos humanos han asegurado en relación con el uso desproporcionado de la fuerza, el uso de armas de fuego letales, la permisividad para la actuación de civiles armados que reprimen a la población y la comisión de graves violaciones a los derechos humanos. “Más que una demostración de fuerza y de orden, es una demostración de debilidad de parte del Gobierno”, expresó Cuadra. En el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), se recomienda investigar a la cúpula policial por hechos que calificaron como crímenes de lesa humanidad.

164
personas fueron apresadas en cuatro horas por las fuerzas policiales, el pasado 16 de marzo, cuando se disponían a participar en una manifestación por la libertad de presos políticos.