Daniel Ortega dijo estar luchando contra «Caínes y demonios en la búsqueda de la paz»

El dictador no explicó a sus seguidores porqué se comprometió a liberar a más de setecientos presos políticos, a los que durante meses calificó de terroristas y golpistas

Daniel Ortega

El dictador Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo durante un acto aparecieron más solitarios y con una reducida base de partidarios. LA PRENSA/AFP

El dictador Daniel Ortega, quien es señalado por organismos internacionales como responsable de la masacre de más de 325 nicaragüenses en una brutal represión en tiempos de democracia, reapareció ayer calificando de Caín y demonios a quienes le adversan, pero a su vez —paradójicamente— en su discurso abogó por la paz en Nicaragua.

Junto a su inseparable esposa y vicedictadora, Rosario Murillo, y acompañado de una reducida base partidaria, Ortega apareció inaugurando el paso a desnivel Nejapa, ubicado en el kilómetro siete de la Carretera Sur de Managua.

“La paz es lo más deseado en el planeta tierra, la paz, pero siempre está Caín, desgraciadamente está Caín. Caín no ha desaparecido. Caín es el demonio, ahitá, no desaparece. Pero aquí está el pueblo con la fe en Dios, luchando contra los Caínes, luchando contra los demonios, para que tengamos paz, que es lo que merecemos los nicaragüenses”, dijo Ortega, en alusión al personaje bíblico que mató a su hermano por envidia.

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A diferencia de sus últimos discursos, el dictador no llamó golpistas, ni terroristas a sus adversarios. Tampoco mencionó el proceso de diálogo entre funcionarios de su régimen y miembros de sectores opositores, agrupados en la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que buscan solucionar la crisis que vive el país desde el 18 de abril de 2018, cuando comenzó la represión policial y paramilitar contra las protestas civiles que demandan su salida del poder.

Ortega centró su discurso en Dios, en su lucha contra los demonios y en la defensa de la paz en Nicaragua y el mundo.

El paso a desnivel del Siete Sur, en Managua, es el segundo proyecto ubicado en esta zona de la capital. LA PRENSA/ Tomada de la Alcaldía de Managua
El paso a desnivel del Siete Sur, en Managua, es el segundo proyecto ubicado en esta zona de la capital. LA PRENSA/ Tomada de la Alcaldía de Managua

El dictador tampoco explicó a sus seguidores porqué se comprometió a liberar a más de setecientos presos políticos, a los que durante meses calificó de terroristas y golpistas. Eso a pesar de que en las redes sociales las cuentas ligadas al orteguismo han manifestado su rechazo al compromiso asumido por el régimen.

Asimismo, ignoró en su discurso las condenas recibidas ayer mismo por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas y la decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de incluir a

Nicaragua en su lista negra, que son los países con mayor violación de los derechos humanos en el hemisferio.

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Después de meses de represión policial y paramilitar, cientos de muertes y más de 767 detenidos, Ortega se vio obligado a sentarse en una mesa de diálogo, presionado por las sanciones de la comunidad internacional.

En la inauguración de la obra vial anoche estuvieron presentes la alcaldesa designada Reyna Rueda y el secretario general de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, a quien Ortega destacó como quien estuvo al frente del proyecto.
Moreno es otro funcionario sancionado por Estados Unidos, por violar los derechos humanos y estar detrás de las fuerzas de choque contra los civiles.

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La alcaldía capitalina inició la obra del puente a desnivel de Nejapa en septiembre de 2016.

En noviembre de 2018 se inauguró la primera parte del proyecto, que fue el paso a desnivel de Las Piedrecitas y se concluyó la obra totalmente con la inauguración en Nejapa. Se desconoce cuánto le costó a los nicaragüenses ese proyecto, pero el empresario de la construcción José Dolores Blandino aseguró que este pasó de 14 millones inicialmente a más de cincuenta millones de dólares.