Galería | Así eran las asonadas del FSLN cuando era oposición

Las protestas del Frente Sandinista eran asonadas que paralizaban el país. Tranques, quemas, paros, heridos y muertes se registraron en 16 años en que Daniel Ortega lideraba a la oposición.

Una de las primeras asonadas en agosto de 1990. LAPRENSA

Fotografías: Óscar Navarrete y Archivo fotográfico LA PRENSA

Durante 16 años en la oposición, el actual presidente Daniel Ortega dirigió protestas y asonadas violentas que paralizaban el país. Para reclamar derechos sociales, protestar por alzas de impuestos o simplemente para presionar al gobierno de turno, el Frente Sandinista encabezó movimientos armados que en su lucha quemaban la propiedad pública, levantaban barricadas, cerraban hospitales o dejaban sin transporte a los ciudadanos.

Ortega al frente de las protestas utilizó brazos sindicales, movimientos estudiantiles y gremios profesionales para lograr protestas efectivas para acorralar a los gobernantes de turno. Las asonadas sandinistas fueron cruentas entre 1990 y 1999, antes de que pactara con el caudillo del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Arnoldo Alemán. Y sin embargo, también hubo paros fuertes durante el gobierno de Enrique Bolaños en el que se reclamaba contra los cortes de energía.

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Asonada en julio de 1990. Archivo fotográfico LAPRENSA

Una de las asonadas más significativas ocurrió durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), cuando unos 90 mil trabajadores apoyados por el Frente Sandinista salieron a las calles para exigir la recontratación de quienes habían sido despedidos como parte de su política de reducción de costos. Quemaron llantas, se tomaron edificios estatales, pusieron barricadas por toda Managua. Esta asonada cerró el aeropuerto, el correo y el servicio telefónico, dejó sin energía eléctrica y agua a un millón de personas, según La Trinchera de la Noticia.

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Asonada en julio de 1990. Archivo fotográfico LAPRENSA

Una de las primeras asonadas fue a mediados de 1990, unos meses después de perder el poder, cuando Daniel Ortega prometió: “Vamos a gobernar desde abajo”. Fue una huelga de sindicalistas que tenía paralizado al país y “desbordada a la Policía”, según contó Antonio Lacayo, en ese tiempo ministro de la Presidencia, en una entrevista para el programa Amcham TeVé en el año 2010. Lacayo estaba negociando hasta altas horas de la noche con Sergio Ramírez y Daniel Ortega, pero la intransigencia de ambos provocó que el ministro les dijera: “Tomá las llaves de la vicepresidencia (a Sergio Ramírez) y vos Daniel (Ortega) esperame aquí, ya voy a la casa de doña Violeta (Barrios) a traer la de ella (presidencia) y manejen ustedes este país”. Según Lacayo, Ortega no aceptó porque “no tenía ninguna posibilidad de gobernar” porque se le había agotado el apoyo internacional. Entonces, no le quedó otra opción que firmar un acuerdo que propuso Lacayo. La asonada se acabó tras el acuerdo.

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Las protestas cesaron desde 1990 hasta el 21 de septiembre de 1993, cuando en una huelga de transportistas mataron al subcomandante de la Policía, Saúl Álvarez, y a una civil llamada Romelda Martínez en Managua. LA PRENSA documentó que los manifestantes en los tranques recibían la visita de dirigentes sandinistas, en aquel entonces de Lucio Jiménez, de la organización sandinista Frente Nacional de los Trabajadores (FNT).

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Uno de los brazos más importantes para mantener las protestas en las calles fue la lucha por el 6 % universitario. UNEN era la fuerza que el Frente Sandinista tenía dentro de las universidades. Si querían subir la tarifa del transporte, si querían privatizar el transporte, si no daban el 6 por ciento… ahí iban los estudiantes a protestar, con morteros, barricadas y entrenamiento militar, organizados por el Frente Sandinista.

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Las protestas de transporte eran de las más violentas. La característica principal de los miembros de la cooperativa Parrales Vallejos era su origen militar, porque provenían muchos de ellos de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior y del Ejército. Este brazo tenía una fuerza organizativa capaz de planificar la desestabilización total y paralización del país, según dijo Roberto Orozco en un reportaje de LA PRENSA en 2016. Durante estas asonadas todo dejaba de funcionar. Los estudiantes no iban a clases, la Asamblea dejaba de funcionar, había balaceras, muertos, se enfrentaban a la Policía con armas. Todavía hoy hay policías lisiados y se cuentan muertos por aquellas asonadas.

Hospitales cerraban con las huelgas de médicos. LAPRENSA/O.Navarrete

A como con la actual protesta de 2018, la economía era la más afectada con las asonadas del FSLN. En 1995 la protesta de los estudiantes universitarios sandinistas en Managua dejó pérdidas por 100 mil dólares, debido a la destrucción de carreteras, de edificios públicos, de sistemas eléctricos, rótulos viales, entre otros daños, según reportó la Alcaldía de Managua. En abril de 1997, al inicio del gobierno de Arnoldo Alemán, los tranques liderados por los sandinistas crearon una crisis de gas y de combustible en Chinandega, Granada y Rivas. Los tranques evitaban el paso de las pipas de gas hacia estas ciudades, según reportó LA PRENSA.

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El FNT era la organización sandinista más beligerante para elaborar planes de rebelión con simpatizantes sandinistas. Era el cuerpo, alma y un instrumento político del Frente Sandinista en el campo sindical, y se convirtió en movilizador de los trabajadores para el desempeño de actividades huelguísticas y otras formas de presión social, incluyendo la violencia callejera.

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El 28 de septiembre de 2018, cinco meses después de haber iniciado la crisis, el gobierno declaró ilegales las protestas en el país y arreció los arrestos contra activistas y protestantes. Sin embargo, varios exsandinistas recordaron el pasado del FSLN: “Aquí habemos muchos que tenemos doctorados en tranques, en asonadas y ahora no vamos a hacernos los inocentes. De nosotros es que estos muchachos han aprendido a hacer tranques y asonadas y en ese entonces eran correctos, porque gobernábamos desde abajo”, dijo el exrector de la Universidad Nacional Autónoma (UNAN), Ernesto Medina, durante una sesión del Diálogo Nacional de 2018.

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