«Se fue llorando porque decía que no quería dejar a su gente». Doña Coquito se exilia en Costa Rica

Lisseth Vargas, hija de doña Coquito, aseguró que en las dos últimas semanas aumentó el asedio contra la señora de parte de fanáticos del régimen orteguista

Doña Coquito

Doña Coquito recibió constante acoso de parte de la dictadura por su participación en las protestas. LA PRENSA/M. Esquivel

Miriam del Socorro Matus, conocida como doña Coquito, quien ha sido uno de los símbolos en las protestas contra la dictadura en Nicaragua, se exilió en Costa Rica este martes debido a las constantes amenazas y asedio de parte de fanáticos orteguistas, confirmó su hija, Lisseth Vargas, a LA PRENSA.

«Ella se fue llorando porque decía que no quería dejar a su gente», aseguró la hija de doña Coquito.

Vargas señaló que en las dos últimas semanas aumentó el asedio contra la señora. Simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) llegaban a su puesto de venta a vigilarla, asediarla y ofenderla. «Mejor Dios que se la lleve en su tiempo y no que la lleguen a matar», expresó la hija.

Al despedirse de sus famliares, doña Coquito exclamó que «regresaría (al país) con su gente cuando Nicaragua sea libre».

Doña Coquito ha sido uno de los rostros visibles de las masivas y constantes protestas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo; y por su participación ha sido víctima de acoso y amenazas por parte de simpatizantes del régimen.

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Doña Coquito junto a su hija Lisseth Vargas. LA PRENSA/M. Esquivel

En septiembre de 2018, fue detenida ilegalmente cuando participaba en una manifestación en el sector del mercado Iván Montenegro, en Managua. Tras detenerla, varios oficiales la tiraron a la tina de una patrulla. “Me agarraron del cuello y me pasaron como chancho a la tina”, aseguró la señora tras ser liberada.

Ella se volvió uno de los rostros más visibles cuando en las primeras sesiones del primer diálogo nacional en el Seminario Nacional Nuestra Señora de Fátima, regaló el agua helada que tenía de venta en el lugar a los manifestantes que demandaban justicia por las víctimas mortales de la represión.

Su gesto se viralizó en las redes sociales y recibió el apoyo de muchos nicaragüenses que le ayudaron con mejoras a su vivienda y su negocio, así como alimentos. Sin embargo, las turbas le destruyeron y robaron su venta.

Doña Coquito se unió a las marchas en Managua y en ocasiones llegó a apoyar a las madres que esperaban información sobre sus hijos detenidos en las antiguas celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocidas como El Chipote; y recientemente llegó a La Modelo para apoyar a los familiares de los presos políticos.

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