“Vivo con el temor que en cualquier momento me golpeen la puerta y me digan que debo regresar a la cárcel”, dice la excarcelada política Brenda Muñoz

Brenda Muñoz Martínez afirma que su salud se deterioró en la cárcel la Esperanza, donde le robaban el medicamento que con esfuerzo compraban sus familiares.

La rea política Brenda Muñoz Martínez, originaria de Diriá, llegó a su cumpleaños número 46 este 27 de marzo. No hubo pastel, pero si una cédula judicial que le indica que debe presentarse a firmar a los juzgados de Managua una vez al mes, para conservar su excarcelación bajo la figura de convivencia familiar.

Muñoz fue excarcelada el 27 de febrero de 2019, día en que iniciaron las negociaciones entre la Alianza Cívica y el gobierno de Daniel Ortega, como muestra de buena voluntad del orteguismo, para salir de la crisis sociopolítica del país, según dijeron los negociadores.

“Ese fue el regalo de cumpleaños que me dio el gobierno”, afirmó Muñoz, quien recuerda que estuvo presa siete meses y 11 días entre auxilio judicial de Granada y el sistema de mujeres La Esperanza.

Muñoz afirma que aunque ya no está en la cárcel no se siente libre, porque aún tiene que presentarse a los juzgados una vez al mes a firmar y porque tiene un juicio abierto, con audiencia programada para el próximo 12 de abril en el Juzgado Sexto Distrito Penal de Juicio de Managua.

“Vivo con el temor que en cualquier momento me golpeen la puerta y me digan que debo regresar a la cárcel, porque todavía no soy libre porque tengo juicio abierto. Seré libre hasta que me den una carta de libertad”, recalcó la manifestante autoconvocada.

La perjudicada expresa que ella participó en las marchas en demanda de democracia, justicia para las madres que perdieron a sus hijos y la libertad de presos políticos, pero nunca participó en quema de algún edificio público. «Esas son falsedades”, afirma.

La excarcelada está siendo procesada por crimen organizado, incendio, daños, lesiones graves, entorpecimiento al servicio público y otros delitos ocurridos durante las protestas contra el gobierno en junio de 2018 en Granada.

Desde que fue excarcelada no puede ni sentarse en la cuneta frente a su casa, porque agentes policiales que pasan a cada rato porque vive a unos 25 metros de la estación de la policía, le dicen que se meta dentro de su casa, que no la quieren ver en la calle.

Salud de Brenda empeoró en la cárcel

Muñoz padece de cáncer hepático desde hace unos cuatro años, pero estando en la cárcel su salud empeoró. Relata que no le entregaban el medicamento que le llevaban sus familiares, no comía alimentos adecuados, no la llevaron a consultas médicas y perdió sus citas con especialistas.

“Fueron inhumanos. La atención fue pésima, mi salud se deterioró. Por el encierro la presión se me mantenía alta, me sacan al sol una vez al medio día. Se me robaban los medicamentos que con sacrificio mi familia me llevaba, solo mi familia y Dios sabían como hacían para comprar y llevarme el medicamento, porque son medicamentos caros , yo lo denuncie ante los eurodiputados cuando llegaron a vernos”, recordó Muñoz.

Según la excarcelada, las alguaciles del sistema penitenciario de mujeres llegaron a decir que Brenda inventaba su enfermedad para que la sacaran libre.

“Estando encerrada perdí muchas citas con especialistas ahora estoy recuperándolas para poder acompañar unos años más a mis tres hijos (dos mujeres y un varón”, agregó la autoconvocada.

Así como Muñoz, hay 167 reos políticos excarcelados entre el 27 de febrero y el 15 de marzo, por acuerdos entre la Alianza y el orteguismo, pero todos viven con temor de que los vuelvan a encerrar porque no gozan de libertad verdadera. Incluso a tres de ellos los han vuelto a excarcelar y montar nuevo juicio.

Muñoz dice que con el deterioro en su salud no puede trabajar y pasa muchas dificultades con sus hijos. “Con la entrada a clase lloré, Dios sabe cuanto, porque no sabía como estaban haciendo para alistar a los dos menores, el varón está en quinto año y la menor de 12 años en primer año de secundaria. Les dije que no importaban los cuadernos y la mochila que la inteligencia la tenían en la cabeza y eso no tiene limites”, relató la madre.

Antes de ser apresada por el gobierno, Muñoz trabajaba de doméstica.

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La captura de Muñoz

Brenda Muñoz, recuerda su captura por paramilitares como si ocurrió ayer. Fue un domingo 15 de julio a las 11:20 de la mañana en su casa de habitación, recordó. Desde ese momento ya no salió. Pasó 48 días en auxilio judicial de Granada y el 3 de septiembre fue trasladada a la cárcel de mujeres La Esperanza, de donde salió el pasado 27 de febrero.

”Debemos seguir luchando hasta ver a todos los presos políticos libre y lograr una Nicaragua Libre”, refirió Muñoz.

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