El excarcelado político Gennsy Efrén Mairena aún viste el uniforme de La Modelo en señal de protesta

Gennsy Efrén Mairena asegura que lo hace en solidaridad con los presos políticos que aún están en las cárceles y para aclarar que "seguimos siendo presos”

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Gennsy Efrén Mairena Mairena continúa vistiendo el uniforme de color azul que le dieron en el Sistema Penitenciario Nacional en Tipitapa, conocido como La Modelo a pesar de haber sido excarcelado hace un mes por el régimen de Daniel Ortega. Mairena asegura que lo hace en solidaridad con los presos políticos que aún están en las cárceles y para aclarar que «seguimos siendo presos”.

Mairena, de 25 años, fue uno de los primeros presos políticos a los que el régimen les otorgó convivencia familiar, una decisión que se dio bajo los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación que sostiene Ortega con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia. En total, 162 presos políticos han sido excarcelados y algunos desconocen cuál es su situación legal.

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Seguir usando el uniforme, asegura, fue una decisión que tomaron varios de los excarcelados. “Hacemos énfasis en que nos duele y nos solidarizamos con el resto de hermanos presos políticos que quedaron en las mazmorras. Además, sirve para aclarar a las personas que nos dicen: ‘nos alegra que estés libre’, porque no estamos libres (…) tenemos el beneficio de estar con nuestras familias, pero seguimos siendo presos”, dice.

Además de utilizar el uniforme, Mairena escribió en el yeso que tiene en su brazo izquierdo fracturado la leyenda: “Libertad” y “Nicaragua Libre”, según él, porque “queremos libertad para todos los presos políticos, incluyéndome”. La fractura en el brazo se la provocaron los funcionarios de La Modelo el pasado 19 de febrero, días antes de su excarcelación cuando protestó junto a otros reos.

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“Ese día nos iban a cambiar a la galera que estaba enfrente… cuando íbamos a ese otro módulo, los de la otra galera comenzaron a cantar el Himno Nacional, y nosotros respetamos ahora más que nunca el himno, entonces nos pusimos firmes y terminando el himno nos comenzaron a golpear. Me dieron dos veces durísimo con el ‘amansa bolos’ y me quebraron el brazo”, relata.

LA PRENSA/Luis E. Martínez

Persiste el asedio

Durante el mes que ha estado en su casa en Matagalpa, Mairena dice ser asediado por policías de civil que merodean el sector, aunque “a veces también andan ahí algunos fanáticos del orteguismo que dicen: ‘el comandante los sacó y tenemos que hacer justicia’. Por favor, nuestro único delito es manifestarnos”. “A esto le tienen miedo ellos, a nuestra bandera”, asegura Mairena sosteniendo una Bandera Nacional, que luego coloca en una pared de la vivienda.

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Mairena enfrenta dos procesos penales a partir de las multitudinarias protestas contra el régimen orteguista desde abril de 2018. En uno de los casos, ventilado en Managua, el juicio estaba programado para este 25 de marzo,  pero, de cinco acusados, solo él llegó ser  juzgado. Otro de los acusados está libre y no llegó a la audiencia. Los otros tres, que siguen presos en La Modelo, no fueron llevados por las autoridades penitenciarias por lo que el juez Melvin Vargas reprogramó el juicio para el 13 de mayo. En ese caso, los acusan como supuestos coautores de terrorismo, entorpecimiento de servicios públicos y robo agravado en perjuicio del Estado de Nicaragua, el plantel de la Alcaldía de Matagalpa y la clínica de la Policía en Matagalpa.

El otro proceso es ventilado en Matagalpa, donde la Fiscalía acusó a Mairena y otras personas por distintos hechos, incluyendo el supuesto secuestro a un abogado el 26 de junio de 2018. Pero, de ese caso, Mairena dice que no le han hecho notificaciones.

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En agosto del año pasado, Mairena salía de su trabajo en una tienda de telefonía en el centro de la ciudad de Matagalpa cuando fue secuestrado por paramilitares que se movilizaban en un vehículo. Lo golpearon con la cacha de una pistola y lo torturaron rayándole el cuerpo con un tenedor y con un rayador. Los paramilitares lo abandonaron en la salida de Matagalpa a Jinotega y una mujer lo auxilió y le pagó un taxi para que lo llevaran a su casa.

Posteriormente la mañana del 9 de octubre, cuando iba llegando a su centro de trabajo fue secuestrado por policías vestidos de civil. Ese mismo día, lo llevaron a las cárceles de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía en Managua, conocidas como El Chipote.

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Los primeros siete días allí fueron espantosos, cuenta Mairena, indicando que lo golpeaban cada vez que lo interrogaban sobre supuestas armas y los líderes de las protestas en Matagalpa. Los castigos incluían el negarle los alimentos que diariamente le llevaban sus familiares.“Me decían: ‘¿Viste? ¡Hasta tu familia se olvidó de vos, porque sos un golpista!’, pero yo sabía que mi familia llegaba todos los días”, asegura, agregando que todo el tiempo que estuvo preso en El Chipote pasó en bóxer.

Un trato inhumano

Después, cuando lo trasladaron a La Modelo asegura que recibió un trato inhumano. “Te levantan antes de las 4:00 a.m. y dicen: ‘recuento’, porque ahí nos cuentan tres veces al día. Luego, el desayuno sale con vidrio molido, virutas de hierro, patas de cucarachas… una vez nos dice el custodio, ‘hoy tenemos café’, pero el café que nos dieron estaba lleno de moscas ahogadas”, relata Mairena, coincidiendo con el testimonio que han dado otros excarcelados.

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Tras su excarcelación Mairena ha presentado afectaciones en la salud y su “abuelo-papá”, René Mairena Rivas, cuenta que al menos en tres ocasiones éste ha sufrido desmayos, por lo que han tenido que llevarlo de urgencia a recibir asistencia médica.

“No sé si son desmayos o convulsiones”, dice Mairena, explicando que por las golpizas que le dieron en las cárceles ahora sufre de neuralgia, sangrados de nariz y tiene inflamados los vasos sanguíneos en la región cerebral. Además, debe usar por seis semanas más un yeso en el brazo que tiene fracturado.

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