¿Disculparse el papa y el rey?

El mito no quiere ver que antes de la conquista grandes masas de indígenas vivían el terror y opresión de otras tribus más poderosas

No sorprende que AMLO exija disculparse al papa y al rey de España. Él comparte uno de los mitos ideológicos de las izquierdas: que aborígenes pacíficos fueron sojuzgados hace 500 años por un imperio rapaz con las bendiciones de la Iglesia. De aquí que hayan querido renombrar el 12 de octubre —antes día de la Raza o la Hispanidad— como “Día de la Resistencia Indígena”.

El mito no quiere ver que antes de la conquista grandes masas de indígenas vivían el terror y opresión de otras tribus más poderosas —la película Apocalipto lo describe muy bien—. Terribles en particular eran los Aztecas, cuyos cultos necrófilos (amigos de la muerte) los llevaron al genocidio frenético de sus desafortunados vecinos. Usted puede preguntarse ¿cómo fue que Cortés, con 637 españoles y 16 caballos logró derrotar al inmenso ejército azteca? Un factor decisivo fue que logró el apoyo de los Tlaxcaltecas y Olmecas, que lo vieron como liberador. ¿Debería AMLO pedirles a los descendientes de aztecas que se disculpen ante estas tribus?

Igual en Mesoamérica, los Mayas fueron terribles a los sacrificios humanos. En Nicaragua los Chorotegas sacrificaban hombres, mujeres y niños arrojándolos al cráter del volcán Masaya (Kinloch Tijerino, 2008). Algunas de las tribus practicaban asimismo la venta de niños para ser comidos o sacrificados (Warner Patrick, 2002).

“Había mucha tensión entre los diferentes asentamientos indígenas antes de la venida de los españoles”, refiere Emilio Álvarez Montalván (2000), “permaneciendo en constante zozobra, temerosos de ataques sorpresivos de sus vecinos rivales, o la invasión masiva de oleadas de desplazados del norte, que llegaban periódicamente a invadir sus tierras”.

La corona española trajo la religión cristiana, tremendamente humanizante y moralizadora, además de paz, un idioma unificador, la escritura, e instituciones civilizadoras como el sistema legal, escuelas, universidades, etc. Con ella, es cierto, vino el abuso de incontables conquistadores —similar a lo que hicieron los sandinistas con los miskitos tras 1979—. Pero ¿quién los frenó y combatió mejor sino la Iglesia? El 2 de junio de 1537 Paulo III publicó su bula Sublimis Deus, amenazando con excomunión a quien intentara esclavizar indios o despojarlos de sus bienes. Y esto en tiempos que ilustrados, como Voltaire, Comte, Montesquieu, Locke y el mismo Jefferson, avalaban la esclavitud.

La influencia católica fue decisiva también para que en Hispanoamérica no se diese el fenómeno del apartheid, como ocurrió bajo el imperio inglés, o el de las reducciones, como en Norteamérica.

La Iglesia de desvivió por integrar y defender al indio. Qué muestra mejor que el primer obispo de Nicaragua, Antonio Valdivieso, martirizado en 1550 por defender los aborígenes. O el testimonio actual de nuestros obispos, defendiendo los derechos humanos del pueblo ante la dictadura. ¡Gracias!

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación.

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