Paramilitares y orteguistas realizan pintas en más de cinco casas en Diriamba

¡Plomo, Te estamos esperando. FSLN! y ¡Aquí vive un golpista! Los dueños de las viviendas afectadas señalan a paramilitares, turbas orteguistas y miembros de la Juventud Sandinista

Una casa en el barrio La Libertad, fue también manchadas con mensajes de odio por paramilitares y turbas orteguistas. LA PRENSA/Mynor García

Al menos cinco casas en el municipio de Diriamba, en Carazo, amanecieron este miércoles con las pintas: ¡Plomo, Te estamos esperando. FSLN! y ¡Aquí vive un golpista! Los dueños de las viviendas afectadas señalan a paramilitares, turbas orteguistas y miembros de la Juventud Sandinista (JS) de ser los responsables.

Una joven habitante del barrio Roberto López, que se identificó con las iniciales de H.P.H, contó que a eso de las 2:00 de la madrugada escuchó que afuera de su casa se estacionaron unos vehículos y que alguien manipuló un spray, lo cual le llamó la atención y decidió asomarse por una ventana que conduce a la calle.

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“Por miedo no encendí la luz, me asomé por la venta y vi que eran muchos, eran cuatro motos y en cada una andaban dos personas, pero también andaban dos camionetas; una roja y una gris… las motos eran azul y otras negras”, dijo la denunciante.

Aseguró que la camioneta gris la ha visto estacionada en la casa municipal del partido político Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y, que entre los que mancharon su casa, reconoció a dos miembros de la JS.

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Al frente de la casa de la mujer vive el preso político excarcelado Eddy Gertrudis González Padilla, pareja de la mujer transgénero Kycha Cristelia López, quien aún sigue presa en La Modelo. Los mensajes de amenaza eran para González.

El régimen de Ortega se comprometió, a través de un acuerdo alcanzado en la mesa de negociaciones, el pasado 28 de marzo a desarmar a los paramilitares.

Más afectados

La maestra de primaria Valentina Calero Molina, habitante del barrio Los Ángeles, fue otra de las perjudicadas. Según relata, a eso de las 11:30 de la noche del martes se encontraba planificando clases, cuando escuchó que alguien pintaba su casa. Al intentar abrir la puerta que conduce a la calle, un hombre que portaba un fusil de AK -47 se lo impidió. “El individuo me pegó en la puerta con el arma y arrancó un pedazo de madera, la marca del arma quedó también en la puerta”, dijo Calero. Aseguró que el hombre que la amenazó es miembro del FSLN y que ha laborado en las mesas electorales en la ciudad.

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Entre lágrimas, Calero suplicó la ayuda de las Naciones Unidas. “Yo temo por mi vida y la de mis hijos, le pido a las Naciones Unidas que por favor nos ayude, porque aquí estamos solos… somos asediados y amenazados constantemente. Nicaragua pide ayuda, no queremos un muerto, ni un golpeado más”.

Constante asedio y persecución

Ella y sus hijos: Eduardo Andrés, de 26 años, y Andrés Mariano, de 17 años, participaron en las protestas en abril de 2018 y desde entonces han sufrido asedio y amenazas de las turbas orteguistas y paramilitares.

En abril del mismo año, madre e hijos fueron secuestrados y golpeados por paramilitares. «Íbamos en una moto y nos bajaron, estuvimos en una casa clandestina entre Las Esquinas y Diriamba, nos vendaron y nos encapucharon para que no viéramos los rostros de esas personas (…) ahí estuvimos cuatro días y luego nos enviaron hacia El Chipote, hace poco me regresaron a mis hijos, pero uno no está conmigo”, detalló Calero, quien tras las amenazas de los paramilitares optó por colocar la bandera de Nicaragua en la entrada de su casa.

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Otro de los afectados

Junior Eliezer Espinoza Ramírez es vecino de Calero y a él también le mancharon su vivienda. “Eran como las 11:30 de la noche, escuché ruidos de armas como que las encañonaban (manipulaban), me asomé por la ventana y miré alrededor de quince personas encapuchadas y armadas, posteriormente como tuve miedo me refugié en mi cuarto”, contó Espinoza.

En diciembre del 2018, Espinoza fue golpeado fuertemente por miembros de la JS por haber participado en las marchas contra el régimen de Ortega. Aunque teme por su vida, asegura que no callaran su voz.

En el barrio La Libertad una casa fue también manchada con spray. Los habitantes de ese sector contaron a LA PRENSA que los paramilitares y turbas portaban armas de fuego, revólveres, fusiles AK-47 y M-16. y también morteros. Agregaron que le pegaron a un grupo de jóvenes que se encontraban sentados en una esquina.

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