La amenaza del canciller

Las palabras textuales, según mi fuente fueron: se nos está agotando la paciencia jurídica y penal. Al entendido por señas dice un refrán popular

Se dice que secreto entre tres no es secreto, mucho menos que lo sea entre catorce. Por esa razón no debe sorprendernos la filtración de la amenaza del canciller Moncada Colindres a los miembros de la Alianza en la mesa del diálogo. Las palabras textuales, según mi fuente fueron: se nos está agotando la paciencia jurídica y penal. Al entendido por señas dice un refrán popular y en vista que la advertencia fue vertida por el máximo representante del régimen en el diálogo, esta debe tomarse como una seria amenaza a la integridad de los dialogantes y por ende al pueblo que representan.

Cuando inició este segundo diálogo entre la oposición y el gobierno, debo admitir que albergué la esperanza que en esta ocasión sí se podría llegar a acuerdos que nos permitieran avanzar como nación libre y democrática. Mi confianza se debía en gran parte a que conozco la capacidad política y patriotismo de la mayoría de los representantes de la Alianza en el diálogo, pero desgraciadamente me equivoqué, pues los gobiernistas están sentados en el diálogo con el único propósito de evitar las sanciones que penden sobre el régimen de parte de la comunidad internacional y no porque hayan llegado a la conclusión de que en pleno siglo veintiuno ya no caben las dictaduras familiares disfrazadas de izquierda o derecha.

Mientras este régimen no entienda que se le agotó el tiempo en que gobernaba a base de chantajes, prebendas y manipulaciones de todo tipo en los diferentes poderes del Estado, teniendo como único apoyo al Ejército y la Policía, ambos a todas luces orteguistas, no importa cuántos diálogos se intenten además de este, todos sin excepción fracasarán porque esa es la verdadera intención del régimen, tratar de esa forma de ganar un tiempo que ya no tienen y que no tendrán jamás.

Mientras escribía este artículo, recibí una llamada comentándome que la amenaza del canciller no era la primera que se vertía en el diálogo. Que en más de una ocasión les habían advertido que si se levantaban, ellos ya tenían una larga lista de aspirantes a reponerlos. Cosa que no dudo en lo más mínimo, pues el mismo canciller en una reciente comparecencia televisiva expresó que el adelanto de elecciones no era parte de esa agenda, y que, si en algún momento ese tema era motivo de conversación, este sería con los partidos políticos y no en la actual mesa del diálogo.

Todos sabemos que los partidos políticos que se dicen de oposición, representan cualquier cosa menos los intereses de nuestro pueblo en su lucha por reconquistar la democracia que nos ha sido conculcada por el régimen que actualmente nos desgobierna.

El autor es analista político.