Zona de Strikes: Boston continúa volando bajo

Boston o Yanquis son fáciles selecciones a la hora de anticipar quién ganará la División Este de la Liga Americana, pero ambos equipos registran inicios que nadie previó

Jonathan Loáisiga

Edgard Rodríguez C.

Boston o Yanquis suelen ser una escogencia fácil a la hora de anticipar quién ganará el banderín de la División Este de la Liga Americana. Se han armado tanto, que resulta difícil que alguien más logre meterse entre ellos.

Sin embargo en ruta hacia la segunda semana de acción en la campaña, los Yanquis y sobre todo Boston, son dos equipos distantes de lo que se anticipó, con grietas más profundas de las que se sospechó.

Claro, apenas son los primeros pasos de una carrera que más bien es un maratón y en la cual no hay garantías de nada. Un buen inicio no es sinónimo de gloria en el otoño. Tampoco un mal arranque impide recuperarte.

No obstante, se hace mal cuando se subestima un despegue como el que registran estos equipos. Para situar en perspectiva lo que le sucede a Boston, hay que considerar que su inicio (2-6) es el peor de un campeón desde 1998.

Aquel año, los Marlins de Florida, campeones en 1997, desmantelados para el año siguiente, comenzaron con 1-5.

El año pasado, Boston llegó a seis derrotar hasta el 27 de abril. Para entonces había ganado 19 partidos. A estas alturas en 2018 (5 de abril) el balance del club era 6-1 y ya ustedes saben como terminó: 108 triunfos y el título.

El punto es, no se puede pasar creyendo que esto es solo el arranque. Y cierto, lo es, pero mal se hace cuando se cree que ya habrá tiempo para reaccionar. Pasa como en la vida cuando vamos por ahí posponiendo todo.

Boston es un buen equipo y seguro reaccionará. Quizá lo curioso es que su rotación, un pilar de su estructura, se ha mostrado frágil, mientras batalla al atacar. El bullpen es vulnerable, eso ya se sabía, pero no que todo lo otro.

En sus primeros ocho juegos, los abridores de Boston han hecho una apertura de calidad: Chris Sale ante Oakland y con el promedio de velocidad más bajo en toda su carrera (89.1). Así que hay razones para inquietarse.

La ofensiva tampoco hace su parte. J. D. Martínez batea .364, mientras Mookie Betts, Andrew Benintendi y Rafael Devers no llegan a .240. Así es difícil ir largo. La reacción es más que urgente.