Familiares reclaman justicia por niños asesinados durante las protestas

Desde el exilio, Nelson Lorío llora por la muerte de su hijo Teyler Lorío y asegura que "ahora soy la voz de mi hijo y quiero justicia, quiero justicia"

Teyler Lorío, protesta, Alvaro Conrado

En la fotografía, los abuelos de Teyler Lorío, bebé asesinado el 23 de junio de 2018 en el sector de Las Américas 1, Managua. LA PRENSA/ARCHIVO/CORTESÍA

Globos con helio, chimbombas azul y blanco y un pastel fueron llevados a la tumba de Teyler Lorío, quien el domingo reciente hubiera cumplido dos años de edad, pero murió al recibir un disparo en la cabeza la mañana del 23 de junio de 2018.

La visita al camposanto La puerta del cielo, ubicado al sureste de Managua, fue realizada por los abuelos de Lorío porque sus padres tuvieron que exiliarse en Costa Rica, como lo han hecho miles de nicaragüenses.

Lea además: La masacre de niños durante la represión orteguista

Desde el exilio, su padre Nelson Lorío llora por su muerte, reclama justicia y cuenta que él tuvo que salir de Nicaragua el 29 de agosto del año pasado porque una patrulla asediaba su casa y le empezaron a llegar citatorias para que fuera a la Policía Orteguista (PO) a declarar quiénes habían asesinado a su hijo, “sabiendo yo quienes fueron, si ellos fueron”.

“Yo ahora soy la voz de mi hijo y quiero justicia, quiero justicia. Exijo que alguien esté sentado en el banquillo (de los acusados) por lo que le pasó a mi hijo. Me duele mucho”, dijo Lorío desde Costa Rica.

Puede leer: Álvaro Conrado, el niño mártir de las protestas en Nicaragua

Según la Coordinadora de Niñez y Adolescencia (Codeni) en el contexto de la represión orteguista, iniciada el 18 de abril de 2018, en Nicaragua se han asesinado a 29 menores de edad y en todos hay impunidad. No hay personas enjuiciadas por los actos criminales.

Los padres de Álvaro Conrado participaron en el homenaje que se le hizo en el Instituto Loyola.
LAPRENSA/U. MOLINA

El asesinato de Álvaro Conrado

Álvaro Conrado fue otro niño asesinado en las jornadas de protestas contra el régimen de Daniel Ortega. Sus padres continúan demandando justicia.

Este lunes Alvarito —como le dicen de cariño— hubiera cumplido 16 años, pero el 20 de abril de 2018 fue herido de muerte en el cuello cuando en el sector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) le pasaba agua y bicarbonato a los universitarios que resistían los ataques de policías orteguistas.

Además: Estados Unidos urge acciones concretas a Daniel Ortega

En el Instituto Loyola, donde cursaba su secundaria y practicaba atletismo, fue recordado en un acto en que tuvo participación el cuerpo docente, autoridades superiores, estudiantes y sus padres Lizeth Dávila y Álvaro Conrado. Se cantaron canciones, se recitaron poemas en su memoria y se recordó la calidad de ser humano que fue a corta edad.

“Desgraciadamente hace once meses él fue asesinado por este gobierno de amor y paz y reconciliación, y hasta la fecha todavía no ha encontrado a los culpables. Seguimos protestando de manera cívica para que tanto la muerte de mi hijo como la del resto de jóvenes se encuentre la justicia y todos los familiares sepamos la manera en que murieron exactamente y quiénes fueron las personas que los mataron”, sostuvo su padre, previo a iniciar el homenaje.

En el tiempo en que duró la actividad alrededor del monumento que se le mandó a poner a Alvarito frente a las canchas de futbol del colegio para honrar su memoria, la madre no paró de llorar, mientras que su hijo menor le repetía: “No llore, no llore”.

“Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias, primeramente Dios, y seguimos pidiendo, exigiendo justicia porque es un derecho que tenemos como ciudadanos”, pronunció Dávila al final del evento.